La República Democrática del Congo (RDC) inició una campaña de vacunación contra el ébola en medio del brote más grave registrado en la historia del país. La ofensiva sanitaria comenzó el jueves 27 de agosto con la inmunización de trabajadores de la salud y personal de primera línea, mientras las autoridades enfrentan una epidemia que continúa expandiéndose y que ya ha dejado miles de víctimas.
Las cifras más recientes divulgadas este viernes elevan el balance a 5.794 casos confirmados y 2.786 muertes, una actualización posterior a los 5.713 casos y 2.744 fallecimientos informados inicialmente. La tasa de letalidad ronda el 48%, lo que confirma la extrema gravedad de una emergencia que afecta principalmente al este del país.
Una vacuna utilizada contra una cepa diferente
La campaña utiliza la vacuna Ervebo, conocida por su empleo frente a la especie Zaire del virus del Ébola. Sin embargo, el actual brote está causado por el virus Bundibugyo, para el cual todavía no existe una vacuna específicamente aprobada.
Las autoridades han decidido utilizar Ervebo bajo un programa especial mientras se desarrollan estudios para determinar si puede ofrecer protección frente a la variante responsable de la actual epidemia. La estrategia busca proteger, en primer lugar, a médicos, enfermeros y otros trabajadores expuestos directamente a los pacientes infectados.
El país recibió decenas de miles de dosis. Una parte está destinada a la protección inmediata del personal de primera línea y otra será utilizada en ensayos clínicos para evaluar científicamente la eficacia de la vacuna contra el virus Bundibugyo. La campaña inicial contempla 14 zonas sanitarias en las provincias de Tshopo, Bas-Uélé y Haut-Uélé.
Un brote que se expandió por seis provincias
La epidemia comenzó concentrándose en la provincia de Ituri, pero posteriormente se extendió a otras regiones. La Organización Mundial de la Salud informó que el brote llegó a afectar decenas de zonas sanitarias distribuidas en seis provincias, en un contexto marcado por desplazamientos de población, inseguridad y dificultades para garantizar el acceso a los servicios médicos.
La velocidad de propagación ha generado una profunda preocupación internacional. La OMS ya había advertido a mediados de agosto que se trataba del mayor brote de ébola documentado hasta entonces en la RDC y que la transmisión continuaba siendo intensa.
El gran problema: detectar y aislar los contagios
La vacunación es solo una parte de la respuesta. Las autoridades también enfrentan serias dificultades para localizar a las personas que tuvieron contacto con los enfermos, una medida fundamental para romper las cadenas de transmisión.
El Instituto Nacional de Salud Pública congoleño había informado que la tasa de seguimiento de contactos se encontraba apenas por debajo de la meta establecida. A esto se suma la falta de centros especializados en algunas zonas y la limitada capacidad de atención para nuevos pacientes. Antes de la última actualización, 1.269 personas habían logrado recuperarse y 770 permanecían aisladas o bajo tratamiento.
La situación se complica por la crisis humanitaria que atraviesa la región. Los desplazamientos masivos, la movilidad entre comunidades, la inseguridad y las dificultades de acceso a servicios básicos pueden favorecer la expansión de una enfermedad que exige una rápida identificación y aislamiento de los casos.
La lucha por contener una epidemia histórica
El ébola es una enfermedad viral grave que se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales de personas enfermas o fallecidas, así como mediante materiales contaminados. El control de un brote requiere una combinación de detección temprana, aislamiento, rastreo de contactos, protección del personal sanitario y participación activa de las comunidades.
La campaña iniciada ahora representa una nueva esperanza, pero la eficacia de Ervebo contra la variante Bundibugyo todavía debe ser demostrada mediante los estudios en curso. La vacunación, por tanto, se desarrolla al mismo tiempo que la comunidad científica intenta obtener respuestas sobre el nivel real de protección que puede proporcionar.
Con más de 2.700 vidas perdidas, la República Democrática del Congo enfrenta una de las mayores emergencias sanitarias de su historia reciente. La vacunación de los trabajadores que luchan en primera línea abre una nueva etapa en la respuesta contra el virus, pero el avance de la epidemia demuestra que el tiempo sigue siendo uno de los factores más decisivos en la batalla por contenerla.
Foto: Samy Kamanga / AP
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