Una investigación realizada en Brasil encendió la alerta sobre la calidad de algunos aceites de oliva comercializados como extravirgen. Análisis de laboratorio realizados por orden judicial clasificaron muestras de Andorinha, Gallo, Borges, Gomes da Costa, Filippo Berio y Carrefour como aceite virgen, mientras que Costa D’Oro y Terras de Camões fueron clasificadas como lampante. El dato, sin embargo, todavía no constituye una condena definitiva: el Ministerio de Agricultura sostiene que los resultados deben pasar por etapas de validación y que las empresas pueden solicitar contrapruebas.
El caso surgió a partir de una Acción Civil Pública promovida por el Ministerio Público Federal en São Paulo contra el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa) y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa). El proceso busca reforzar los mecanismos de control sobre el mercado brasileño de aceite de oliva, especialmente en relación con productos importados a granel y aquellos que llegan al país ya embotellados.
Los análisis mencionados en el proceso judicial detectaron una diferencia entre la categoría declarada en el envase y la clasificación obtenida en laboratorio. Las muestras comercializadas como extravirgen de Andorinha, Gallo, Borges, Gomes da Costa, Filippo Berio y Carrefour fueron clasificadas como aceite virgen. En el caso de Costa D’Oro y Terras de Camões, los análisis las situaron en la categoría lampante.
La diferencia no es simplemente una cuestión de etiqueta o de sabor. En la legislación brasileña, el aceite extravirgen representa la categoría de mayor calidad dentro de los aceites de oliva vírgenes y debe cumplir parámetros químicos y sensoriales específicos. Entre ellos está una acidez libre de hasta 0,8%, además de la ausencia de defectos sensoriales. El aceite virgen admite una acidez de hasta 2% y puede presentar pequeñas imperfecciones sensoriales.
El término lampante es todavía más relevante. Según los parámetros oficiales brasileños, esta categoría presenta una acidez superior al límite establecido para el aceite virgen y características que impiden su consumo directo. El producto necesita pasar por un proceso de refinación antes de poder ser utilizado como aceite comestible. El Consejo Oleícola Internacional también establece que el aceite lampante no es apto para el consumo tal como se obtiene.
Esto significa que los resultados atribuidos a Costa D’Oro y Terras de Camões son considerablemente más graves desde el punto de vista de la clasificación que aquellos correspondientes a las otras seis marcas. Un aceite vendido como extravirgen que termina siendo clasificado como virgen no pertenece a la categoría declarada; uno clasificado como lampante presenta una situación diferente porque no es apto para consumo directo.
Pero existe un elemento fundamental que debe evitar confusiones entre los consumidores: el Mapa no ha confirmado oficialmente que esas ocho marcas hayan sido definitivamente reprobadas. El propio Ministerio informó que los análisis fueron realizados por determinación judicial y que todavía deben completarse las etapas de validación técnica y administrativa. Las empresas pueden pedir nuevos análisis, presentar contrapruebas y aportar elementos para cuestionar los resultados iniciales.
Por esa razón, no es correcto afirmar, por ahora, que el Gobierno brasileño haya prohibido la venta de todos esos aceites o que las ocho marcas hayan sido declaradas fraudulentas de manera definitiva. La situación es distinta de los casos en los que Mapa o Anvisa publican una resolución específica ordenando el retiro de un lote determinado del mercado.
Un ejemplo reciente permite entender esa diferencia. En mayo de 2026, el Mapa sí emitió un alerta oficial contra el aceite extravirgen San Paolo, lote 260289, después de que análisis del Laboratorio Federal de Defensa Agropecuaria identificaran una mezcla con otros aceites vegetales. El producto fue considerado desclasificado e impropio para consumo humano y se ordenó su retiro.
También en marzo de 2026, Anvisa determinó el retiro del lote 255001 del aceite Royal, después de que análisis oficiales confirmaran la presencia de otros aceites vegetales. La Agencia prohibió su comercialización, distribución, importación, publicidad y consumo. Esos casos sí corresponden a medidas sanitarias y regulatorias oficiales, diferentes de los resultados preliminares de la investigación judicial actualmente divulgada.
La fiscalización brasileña sobre el sector no comenzó ahora. El país mantiene desde hace años programas específicos para detectar adulteraciones, falsificaciones y problemas de clasificación. En 2018, por ejemplo, una operación del entonces Ministerio de Agricultura analizó 107 marcas comercializadas por 65 empresas y encontró un elevado número de lotes no conformes. La operación permitió retirar del mercado cientos de miles de litros de productos irregulares.
El problema que enfrentan los consumidores es particularmente complejo porque la diferencia entre un producto auténtico y uno adulterado no siempre puede detectarse mirando la botella. El Mapa utiliza análisis físico-químicos y también evaluaciones sensoriales realizadas por paneles especializados. En Brasil existe incluso un panel sensorial reconocido internacionalmente para clasificar aceites en las categorías extravirgen, virgen y lampante.
La tecnología de fiscalización también está avanzando. En una operación realizada en Distrito Federal en mayo de 2026, el Mapa utilizó espectroscopia de infrarrojo medio como herramienta de detección rápida. Los inspectores analizaron 45 muestras directamente en supermercados y encontraron cinco con indicios de no conformidad, que posteriormente fueron enviadas al laboratorio para comprobaciones adicionales.
El desafío es importante porque el aceite de oliva es un producto de alto valor agregado y, precisamente por eso, puede generar un incentivo económico para sustituir parte del contenido por aceites de menor costo o comercializar una categoría inferior como si fuera extravirgen. El propio Mapa ha señalado que la mezcla con otros aceites vegetales constituye una de las principales formas de fraude detectadas en el sector.
Para el consumidor brasileño, la investigación plantea una pregunta incómoda: ¿el aceite que aparece en la botella realmente corresponde a la categoría que promete la etiqueta? La respuesta definitiva para las muestras analizadas todavía depende de las próximas etapas del procedimiento judicial y administrativo.
Mientras no concluyan las contrapruebas, los consumidores no deberían interpretar la lista divulgada como una relación definitiva de marcas prohibidas. Tampoco sería correcto concluir que todas las unidades comercializadas de esas marcas presentan necesariamente el mismo problema, ya que las pruebas mencionadas se refieren a muestras específicas dentro de una investigación.
El caso, sin embargo, vuelve a colocar el aceite de oliva bajo los reflectores de los organismos de defensa del consumidor. Si las clasificaciones preliminares fueran confirmadas, podría abrirse una discusión mucho más amplia sobre control de importaciones, trazabilidad, etiquetado y responsabilidad de fabricantes, importadores y distribuidores.
Y hay un detalle que hace que la noticia sea todavía más relevante: algunas de las marcas mencionadas tienen una fuerte presencia en los supermercados brasileños. Por eso, la investigación no afecta solamente a un nicho gourmet. Toca directamente un producto que forma parte de las compras habituales de millones de consumidores que pagan un precio superior precisamente porque creen estar adquiriendo aceite extravirgen.
El próximo paso será decisivo. Las empresas podrán presentar contrapruebas y el Mapa deberá concluir las etapas técnicas y administrativas antes de establecer una posición oficial definitiva. Hasta entonces, las ocho marcas deben ser tratadas como productos sometidos a resultados preliminares dentro de una investigación judicial, y no como marcas definitivamente condenadas por fraude.
Las marcas mencionadas en los análisis
Clasificadas como aceite virgen, aunque comercializadas como extravirgen:
Andorinha
Gallo
Borges
Gomes da Costa
Filippo Berio
Carrefour
Clasificadas como aceite lampante:
Costa D’Oro
Terras de Camões
Qué significa cada categoría
Extravirgen: categoría de mayor calidad dentro de los aceites de oliva vírgenes, con acidez libre máxima de 0,8% y requisitos sensoriales específicos.
Virgen: aceite obtenido directamente de la aceituna que cumple requisitos menos estrictos; la legislación brasileña admite acidez libre de hasta 2%.
Lampante: categoría que no es apta para consumo directo y necesita refinación antes de ser utilizada como aceite comestible.
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