
“VOY A HACERTE UNA CASA EN EL AIRE
SOLAMENTE PA’QUE VIVAS TÚ…”
Rafael Escalona
El nuevo presidente de Colombia quiere imponer una nueva narrativa y un nuevo estilo confrontacional en un país donde cualquier pequeña chispa enciende un incendio de proporciones épicas.
Como una muestra fácil de su decisión de “descentralizar” el gobierno, decidió, en un gesto de prestidigitador político e influenciador populista, cambiar el sitio de su posesión presidencial a un costo enorme por lo que implica el traslado de buena parte del Congreso, todo el aparato de seguridad, inicialmente a la ciudad de Popayán, pero, en vista de dificultades logísticas y una muy endeble infraestructura y logística que garantizase su vida y la de sus invitados, cambió de parecer y trasladó todo el aparatoso espectáculo a Cali.
Ni en Popayán ni en Cali su presencia y la de todo el sainete político ha despertado que digamos gran entusiasmo, más bien se escuchan preparativos para convertir la ciudad en un caótico escenario de protestas y enfrentamientos entre sus partidarios y sus contradictores, teniendo en cuenta que para estos últimos ha tenido referencias amenazantes y ultrajantes que han despertado verdadero encono e indignación en un país que aún no se convence de la transparencia y legitimidad de su elección.
En su estilo particular desafiante ha retado a los violentos a expresarse y, precisamente, ha habido comunicados del ELN, las disidencias de las FARC y algunas otras organizaciones del subsuelo en los que le aceptan el envite y le aseguran que están firmes con la violencia que él, como un imprudente aprendiz de brujo, pretende desatar.
¿Será esto una muestra de lo que nos espera en estos cuatro años por empezar?
Después de medio siglo largo de enfrentamientos y violencia política, secuestros, atentados, el expresidente JUAN MANUEL SANTOS (2010 -2018) consiguió firmar el 24 de noviembre de 2016 un esforzado acuerdo de paz con el grupo más numeroso y violento que surgió de la brutal represión de GUILLERMO LEON VALENCIA (1962-1966). perpetró en contra de las que en su momento ALVARO GOMEZ HURTADO llamó las “repúblicas independientes” (18 de mayo al 18 de junio de 1964), Abelardo de la Espriella llega con el mensaje de echar para atrás el acuerdo y, por supuesto, reactivar el conflicto que nunca se pudo resolver por las armas y que tanto dolor causó.
Asegura el señor de la Espriella que quiere acabar de un plumazo con la Justicia Especial para la Paz que creo un mecanismo para que los asesinos de un lado y del otro reconocieran sus crímenes, ayudaran a desentrañar la espesa niebla que ocultaba muchos de sus execrables delitos proporcionando paz a los deudos de las innumerables víctimas de esa terrible y sanguinarias gesta, verdad sobre su destino y ubicación de sus osamentas y reparación, en muchos casos simbólica, pero reparación al fin de cuentas.
Pero también asegura que quiere borrar por decreto los avances sociales en cuanto a trabajo, pensión, reforma agraria, educación y los pocos avances que un congreso alineado con las EPS y los mercaderes de la salud permitieron cristalizar en ese tópico, de hecho, ha nombrado ministra de salud a una ficha de estos, quien se desempeño como directora de ACEMI la entidad que agrupa y representa los intereses de las EPS.
Denuncia en forma insistente que Petro es un corrupto, un socio de narcotraficantes y que buscará extraditarlo a como dé lugar, aun cuándo en este momento no hay en la justicia internacional cargo alguno en su contra.
Por su parte, Petro no ha cesado de difundir documentos con los que busca probar que la elección del abogado nacido en Bogotá , pero criado en la costa caribe, defensor hasta hace muy poco de personajes espurios y tenebrosos, fue fraudulenta, pruebas que, asegura, ha entregado a las autoridades judiciales, las que deberán pronunciarse acerca de la legitimidad de la elección de Abelardo De la Espriella, aun en medio del natural escepticismo de la ciudadanía que poco o nada cree en la transparencia y compromiso de la Justicia que, bien se sabe, está politizada y arrodillada a las élites dominantes.
A las amenazas y ultrajes del ultraderechista, Petro ha respondido con llamados a la desobediencia civil y a la organización de una resistencia pacífica del pueblo, pero todos sabemos que ni el gobierno entrante busca la paz ni la reconciliación y que cualquier resistencia derivará ante la violencia de estado que se avecina en indignación y revuelta popular, estallidos sociales, represión, tortura, muerte y satanización de la protesta.
Al teatral desprecio del nuevo gobernante, Bogotá ha respondido con indiferencia y desdén, una expectación burlona frente a lo que pueda hacer en su pirotecnia de presunta descentralización. Para mayor énfasis en su rebelde emprendimiento y caminando por el borde mismo de lo inconstitucional y lo ilegal don Abelardo ha promovido la construcción de sedes alternas de la Presidencia, asegura que gobernara presencialmente desde las regiones y no han faltado donantes interesados para adaptar viejas construcciones de manera que puedan servir como sedes de la presidencia de la república.
En el mismo Bogotá ha manifestado darle un nuevo uso al sancta sanctorum presidencial, el blindado y seguro Palacio de Nariño y convertirlo en museo, en tanto que la presidencia funcionaría en el bellísimo Palacio de San Carlos, a unas pocas cuadras del anterior.
En Barranquilla, su ciudad predilecta, sus donantes particulares bajo el auspicio de la poderosa familia Char, han emprendido reformas en una edificación en el interior del Batallón Paraíso y la han convertido en una especia de Partenón corroncho de cuestionable arquitectura desde el que, presuntamente, funcionará la Presidencia cuando el nuevo gobernante se encuentre allá.
Pero esta nueva versión de la “Casa en el Aire” del maestro Escalona, en la que, en lugar de la bella Ada Luz, se encontrará y fungirá Abelardo al que algunas voces ya empiezan a llamarlo “El Breve” en alusión a la que podría ser la corta duración de su mandato si cuajan algunas de las denuncias que se tramitan ante la poco confiable justicia colombiana, la gringa y la interamericana, ha sido motivo de gran controversia jurídica-.
Para comenzar Abelardo, el principal beneficiario de esa construcción, solamente hasta el 7 de agosto, una vez se posesiones, será el primer empleado público de la nación y podrá, siempre bajo el imperio de la ley, definir el destino de los bienes y presupuestos del estado. Seguidamente existe una clara prohibición legal y constitucional para recibir donativos de ciudadanos particulares y esa restricción también está establecida para las campañas políticas cuyos topes se dice que Abelardo pasó impertérrito de largo. Adicionalmente de todos es sabido que en el mundo en que vivimos, y más aún en el de la política, nadie da un centavo sin que haya una clara posibilidad de recuperarlo a través de algún beneficio obtenido abiertamente o por debajo de la mesa. Y entonces empiezan a revolotear como mariposas amarillas algunas incertidumbres penales y disciplinarias:
El profesor Andrés Miguel Sampayo, trayendo a colación a Harvey y en referencia a la casa blanca de utilería que montan a toda carrera en Barranquilla en el interior blindado de un cuartel, asegura que la citada obra “recubre la severidad militar con la pompa del ejecutivo” y, de esa manera, “la fachada castrense y la pintura fresca simulan un palacio dentro de una fortaleza blindada” y ello trastoca una entidad democrática en utilería en “el teatro del ego y el entretenimiento administrado” y, convierte lo que el mandatario llama descentralización y accesibilidad en todo lo contrario, blindaje y restricción
Termina su cuidadoso análisis el profesor Sampayo diciendo que: “Usar a las fuerzas armadas como bastidor estético del mandatario invierte su papel, porque dejan de ser garantía del orden constitucional para volverse muralla del poder. Así, la capital alterna se convierte en un teatro fortificado, y la promesa de abrir el poder al país se resuelve encerrándolo.”
Adicionalmente, pese a su ubicación en un medio castrense, esa fortaleza de utilería genera problemas de seguridad para la presidencia, convirtiéndose en un blanco fácil para los ubicuos terroristas que pululan en este país.
Bien lo reza el proverbio turco los turcos “Cuando un payaso se muda a un palacio, no se convierte en rey; el palacio se convierte en un circo»
Abelardo empieza por regresarnos al pasado, a diferencia de César Gaviria, quien luego de su posesión nos provocó con la frase “Bienvenidos al Futuro”, el nuevo presidente nos impone eslóganes desprestigiados del más puro talante ultraderechista: PATRIA, DIOS Y MILICIA.
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

