
Superintendente de Salud de Colombia, Daniel Quintero, dΓ‘ndole la cara a los usuarios
En una de sus ΓΊltimas entrevistas antes de dejar la Superintendencia Nacional de Salud, Daniel Quintero hace un balance de su gestiΓ³n y asegura que encontrΓ³ un sistema marcado por redes de corrupciΓ³n, recursos desviados, medicamentos retenidos y entidades que, segΓΊn afirma, convirtieron la atenciΓ³n de millones de colombianos en un negocio financiero. El exfuncionario sostiene que su administraciΓ³n logrΓ³ demostrar que la crisis no obedecΓa ΓΊnicamente a la falta de presupuesto, sino a un modelo que requiere una transformaciΓ³n estructural.
Hablar con Daniel Quintero sobre el sistema de salud colombiano es recorrer una de las etapas mΓ‘s controversiales de los ΓΊltimos aΓ±os. Durante su paso por la Superintendencia Nacional de Salud, asegura haber encontrado un modelo profundamente deteriorado, donde, segΓΊn sus propias investigaciones, la falta de recursos no era el principal obstΓ‘culo para garantizar la atenciΓ³n de millones de colombianos. El problema, sostiene, estaba en la manera como esos recursos eran administrados y, en numerosos casos, desviados.
Su relato comienza en un momento que describe como uno de los mΓ‘s complejos para el sector. La discusiΓ³n sobre la salud ocupaba el centro del debate nacional. Los reclamos por la falta de medicamentos, las demoras en las autorizaciones mΓ©dicas y las denuncias de pacientes que no recibΓan tratamientos oportunamente alimentaban una creciente crisis de confianza. Para el entonces superintendente, existΓan casos reales que evidenciaban graves fallas del sistema, como la muerte de un menor que no recibiΓ³ a tiempo un medicamento indispensable para salvar su vida. Sin embargo, sostiene que alrededor de esa realidad tambiΓ©n se construyΓ³ una narrativa que, a su juicio, ocultaba el verdadero origen de la crisis.

Daniel Quintero el Supersalud de Colombia , dialoga con los periodista de la alianza informativa de la Otra Cara, su director Sixto Alfredo Pinto y Carlos CastaΓ±eda , director permanente para Colombia de la Prensa MERCOSUR Internacional
Quintero afirma que llegΓ³ a la entidad con una instrucciΓ³n directa del presidente Gustavo Petro: hacer cumplir la ley, fortalecer las facultades de inspecciΓ³n, vigilancia y control de la Superintendencia y actuar con total independencia frente a cualquier estructura que estuviera apropiΓ‘ndose de los recursos destinados a la salud de los colombianos.
Β«Esa fue la orden. Hacer cumplir la ley. Darle dientes a la Superintendencia y llevar ante la justicia a quienes estuvieran robΓ‘ndose los recursos pΓΊblicos, sin importar si pertenecΓan a este gobierno o a cualquier otroΒ», recuerda.
A partir de ese momento comenzΓ³ una estrategia que, segΓΊn explica, cambiΓ³ la forma de ejercer la vigilancia sobre el sistema. Las auditorΓas dejaron de anunciarse previamente. Equipos tΓ©cnicos empezaron a visitar de manera sorpresiva EPS, IPS, dispensarios farmacΓ©uticos, secretarΓas de Salud y demΓ‘s entidades vigiladas, con el propΓ³sito de verificar directamente lo que ocurrΓa con la atenciΓ³n a los usuarios.
Los resultados, asegura, fueron reveladores.
En numerosas inspecciones, los funcionarios encontraban medicamentos disponibles en los dispensarios que minutos antes habΓan sido negados a los pacientes. La escena, segΓΊn relata, se repetΓa una y otra vez. Los ciudadanos llegaban con la fΓ³rmula mΓ©dica y recibΓan la respuesta de que el tratamiento no estaba disponible. Sin embargo, al verificar fΓsicamente el inventario, el medicamento aparecΓa almacenado en las bodegas.
Para Quintero, aquello respondΓa a una estrategia deliberada.
Β«Lo que encontramos fue un modelo que buscaba desgastar al paciente para que terminara comprando el medicamento con su propio dinero, mientras los recursos pΓΊblicos ya habΓan sido girados para garantizar esa entrega.Β»
Las auditorΓas tambiΓ©n permitieron identificar presuntas malversaciones de recursos pΓΊblicos, pagos injustificados y una compleja red de instituciones prestadoras de salud que ΓΊnicamente existΓan sobre el papel.
SegΓΊn explica, algunos de los lugares registrados como IPS correspondΓan realmente a talleres mecΓ‘nicos, bodegas, establecimientos comerciales o inmuebles donde jamΓ‘s se habΓa prestado un servicio mΓ©dico. A pesar de ello, recibΓan millonarios desembolsos provenientes del sistema de salud.
Β«Nos encontramos IPS fantasma financiadas con dinero pΓΊblico. Recursos que debΓan terminar en mΓ©dicos, hospitales y pacientes estaban siendo desviados hacia estructuras inexistentes.Β»
Las investigaciones tambiΓ©n alcanzaron fondos especiales, entidades territoriales y diferentes operadores del sistema, donde, segΓΊn sostiene, fueron detectadas presuntas irregularidades en el manejo de recursos destinados a la atenciΓ³n de los usuarios.
Lejos de considerar que el problema obedecΓa ΓΊnicamente a la insuficiencia presupuestal, Quintero sostiene que Colombia dispone de uno de los mayores presupuestos pΓΊblicos para salud de la regiΓ³n.
Β«Cada aΓ±o se administran alrededor de 113 billones de pesos. La discusiΓ³n nunca debiΓ³ ser ΓΊnicamente si hacΓa falta mΓ‘s dinero. La verdadera pregunta era quΓ© estaba ocurriendo con esos recursos una vez ingresaban al sistema.Β»
Desde su perspectiva, la estructura creada tras la Ley 100 permitiΓ³ que la administraciΓ³n financiera de la salud terminara concentrΓ‘ndose en conglomerados econΓ³micos cuyo principal incentivo era maximizar utilidades.
SegΓΊn afirma, mientras hospitales y clΓnicas esperaban durante meses el pago de sus servicios, parte de esos recursos permanecΓan generando rentabilidad financiera o terminaban invertidos en otros activos.
Durante las intervenciones realizadas por la Superintendencia, asegura haber encontrado inversiones relacionadas con clΓnicas en el exterior, hoteles y otros negocios financiados con recursos que originalmente estaban destinados a garantizar la atenciΓ³n mΓ©dica de millones de colombianos.
Β«No era un problema de caja. Era un problema de prioridades.Β»
Uno de los aspectos que mΓ‘s llamΓ³ la atenciΓ³n durante su gestiΓ³n fue el fortalecimiento de las inspecciones sobre la entrega de medicamentos.
De acuerdo con Quintero, esas acciones permitieron reducir en un 35 por ciento las quejas relacionadas con la entrega de tratamientos farmacolΓ³gicos y disminuir significativamente los tiempos de respuesta para menores de edad en condiciΓ³n de riesgo vital.
Explica que una de las primeras decisiones consistiΓ³ en expedir una circular que obligaba a atender a estos pacientes en un plazo mΓ‘ximo de ocho horas. El incumplimiento de ese protocolo implicaba el inicio inmediato de investigaciones penales, fiscales y disciplinarias.
Al mismo tiempo, la Superintendencia implementΓ³ un sistema permanente de seguimiento para niΓ±os con enfermedades huΓ©rfanas, patologΓas oncolΓ³gicas, enfermedades raras, trasplantes y otras condiciones de alta complejidad.
Cada caso comenzΓ³ a ser monitoreado directamente mediante contacto con los padres de familia para verificar si estaban recibiendo medicamentos, tratamientos y controles mΓ©dicos.
Β«Pasamos de reaccionar cuando ya existΓa una tragedia a tratar de prevenir que esa tragedia ocurriera.Β»
Esa decisiΓ³n, reconoce, estuvo profundamente influenciada por una experiencia personal.
AΓ±os atrΓ‘s, su hija fue diagnosticada con una enfermedad hepΓ‘tica que hizo necesario un trasplante cuando apenas tenΓa unos meses de nacida.
Como padre, afirma haber experimentado la incertidumbre de depender de una autorizaciΓ³n mΓ©dica, de un medicamento oportuno y del trabajo de intensivistas, anestesiΓ³logos y especialistas que finalmente lograron salvar la vida de la menor.
Β«Esa experiencia transforma completamente la manera de entender el sistema. Cada vez que encontraba un niΓ±o esperando un medicamento, era imposible no pensar en mi propia hija.Β»
Su experiencia previa como alcalde de MedellΓn tambiΓ©n marcΓ³ su visiΓ³n sobre el sistema sanitario.
Recuerda que durante la pandemia del covid 19 enfrentΓ³ fuertes diferencias con algunos actores del sistema cuando decidiΓ³ ampliar la capacidad hospitalaria de la ciudad.
SegΓΊn relata, varias EPS consideraban innecesario aumentar el nΓΊmero de camas de cuidados intensivos debido al alto costo econΓ³mico que representaban.
Pese a esas diferencias, MedellΓn pasΓ³ de cerca de 600 camas UCI a mΓ‘s de mil durante la emergencia sanitaria.
Β«Cada cama significaba una oportunidad de salvar una vida.Β»
Otro de los hallazgos que considera mΓ‘s graves apareciΓ³ durante las auditorΓas realizadas sobre las historias clΓnicas.
SegΓΊn explica, fueron identificados procedimientos mΓ©dicos registrados a nombre de pacientes que jamΓ‘s habΓan sido practicados.
Uno de los ejemplos mΓ‘s llamativos correspondΓa a mujeres reportadas en el sistema como si hubieran sido sometidas a cirugΓas de pene, una irregularidad que, segΓΊn afirma, evidenciaba la existencia de facturaciΓ³n fraudulenta.
Para Quintero, la puesta en marcha de la historia clΓnica electrΓ³nica representa uno de los avances tecnolΓ³gicos mΓ‘s importantes para combatir ese tipo de prΓ‘cticas, ya que permitirΓ‘ a los ciudadanos verificar directamente los procedimientos registrados a su nombre y facilitarΓ‘ el intercambio de informaciΓ³n entre hospitales de todo el paΓs.
Aunque reconoce que no alcanzΓ³ a desarrollar la modernizaciΓ³n tecnolΓ³gica de la Superintendencia, asegura haber dejado estructurado un proyecto basado en inteligencia artificial, analΓtica de datos y modelos predictivos para fortalecer la capacidad de vigilancia del Estado.
De cara al futuro, lanza una advertencia sobre el rumbo que podrΓa tomar el sistema de salud.
Considera que la eventual liquidaciΓ³n de la Nueva EPS representarΓa un enorme riesgo para hospitales, clΓnicas y millones de usuarios, al tratarse de una entidad respaldada por la NaciΓ³n en el pago de sus obligaciones.
Sin embargo, insiste en que el debate de fondo no puede limitarse a una sola entidad.
Β«Lo realmente importante es definir si Colombia quiere seguir administrando la salud desde la lΓ³gica financiera o si decide colocar definitivamente al paciente en el centro del sistema.Β»
Quintero asegura que su principal legado no se resume en las cifras de auditorΓas realizadas, las sanciones impuestas o la reducciΓ³n de las quejas.
Su mayor satisfacciΓ³n, dice, es haber demostrado que muchas de las tragedias que durante aΓ±os parecΓan inevitables podΓan prevenirse cuando el Estado ejerce una vigilancia efectiva, actΓΊa con decisiΓ³n y hace cumplir la ley.
Β«Si algo quedΓ³ demostrado durante nuestra gestiΓ³n es que el problema estructural de la salud no era ΓΊnicamente conseguir mΓ‘s recursos. El verdadero desafΓo consistΓa en garantizar que cada peso llegara realmente a donde debΓa llegar: al paciente colombiano.Β»
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIΓ³N COLOMBIA
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