
El Gobierno de Bolivia ordenó el despliegue de más de 200 efectivos policiales y militares en la frontera con Brasil después de que una ola de violencia dejara al menos nueve muertos en menos de una semana, en hechos que las autoridades atribuyen a la disputa entre las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) por el control de rutas internacionales del narcotráfico. El operativo se concentra principalmente en el municipio fronterizo de San Matías, en el departamento de Santa Cruz, considerado uno de los principales corredores utilizados para el tráfico de cocaína hacia Brasil y posteriormente hacia Europa y otros mercados internacionales.
La escalada de violencia incluyó el asesinato de varios civiles, la ejecución de un teniente de la Policía boliviana y ataques perpetrados con armas de grueso calibre. Según las investigaciones preliminares, los hechos estarían relacionados con la expansión de las principales organizaciones criminales brasileñas dentro del territorio boliviano, donde buscan consolidar corredores logísticos para el transporte de drogas.
El ministro de Gobierno de Bolivia, Marco Antonio Oviedo, afirmó que el país enfrenta una verdadera «guerra entre organizaciones criminales brasileñas» y anunció el fortalecimiento del plan binacional «Fronteras Seguras», acordado este año entre los gobiernos de Bolivia y Brasil. Como parte de esa estrategia, ambos países establecerán oficinas permanentes de cooperación policial e inteligencia para compartir información en tiempo real sobre las actividades del PCC y del Comando Vermelho.
El despliegue de más de 200 agentes tiene como objetivo reforzar el control en los principales pasos fronterizos, incrementar los patrullajes y realizar operaciones conjuntas contra el narcotráfico. Las fuerzas de seguridad también intensificaron los controles sobre pistas clandestinas utilizadas por avionetas que transportan cocaína desde Bolivia hacia territorio brasileño. Durante las operaciones recientes fueron incautadas aeronaves, vehículos y armamento, además de detener a varios sospechosos vinculados con las organizaciones criminales.
Las autoridades bolivianas sostienen que la creciente presencia del PCC y del Comando Vermelho representa uno de los mayores desafíos para la seguridad nacional. Ambos grupos, considerados entre las organizaciones criminales más poderosas de América Latina, mantienen una prolongada disputa por el control de rutas utilizadas para el tráfico internacional de cocaína. Especialistas en crimen organizado señalan que la frontera entre Brasil y Bolivia se ha convertido en un punto estratégico debido a su extensa longitud, la existencia de zonas rurales de difícil vigilancia y la proximidad con áreas productoras de cocaína.
El Gobierno boliviano también informó que, desde el inicio de la actual administración, fueron decomisadas 58 avionetas utilizadas por narcotraficantes, confiscadas más de 300 toneladas de drogas y deportados 19 integrantes de organizaciones criminales brasileñas. Además, las autoridades aseguran haber incautado cientos de propiedades vinculadas al lavado de dinero y al financiamiento de estas redes delictivas.
La violencia registrada en San Matías volvió a poner de manifiesto la creciente internacionalización del crimen organizado en América del Sur. Investigaciones especializadas indican que desde hace varios años el PCC y el Comando Vermelho expandieron sus operaciones hacia Bolivia, Paraguay y otros países vecinos para asegurar el abastecimiento de cocaína y controlar nuevas rutas de exportación. La competencia entre ambas organizaciones ha provocado homicidios, ajustes de cuentas y ataques armados tanto en Brasil como en zonas fronterizas de países vecinos.
Analistas consideran que el fortalecimiento de la cooperación entre Bolivia y Brasil constituye un paso importante para enfrentar una amenaza que trasciende las fronteras nacionales. Sin embargo, advierten que la lucha contra estas organizaciones requerirá inversiones sostenidas en inteligencia, control fronterizo, intercambio de información y cooperación judicial, debido a la elevada capacidad financiera y operativa de los grupos criminales que actúan en la región.
Para las autoridades de ambos países, la prioridad inmediata consiste en contener la escalada de violencia y evitar que el conflicto entre las organizaciones criminales brasileñas continúe extendiéndose por la frontera. El operativo en San Matías representa uno de los mayores despliegues de seguridad realizados recientemente en esa región y refleja la creciente preocupación de Bolivia por el impacto que el crimen organizado transnacional está teniendo sobre la estabilidad y la seguridad de la zona fronteriza.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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