
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, ha planteado uno de los reclamos más importantes dentro del Mercosur al denunciar lo que considera una distribución «injusta» de las cuotas de exportación previstas en el acuerdo comercial con la Unión Europea. Pero ¿qué son esas cuotas y por qué generan tanta discusión?
Para entenderlo, primero hay que saber que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea permitirá que determinados productos sudamericanos, como la carne bovina, el arroz, la miel y otros bienes agroindustriales, ingresen al mercado europeo pagando menos aranceles o incluso sin pagar impuestos. Sin embargo, Europa no aceptará cantidades ilimitadas. Por ello, establece cupos o cuotas de importación.
Imagine que la Unión Europea autoriza al Mercosur a exportar 100.000 toneladas de carne con beneficios arancelarios. La gran pregunta es: ¿cómo se reparten esas 100.000 toneladas entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay?
La propuesta de Paraguay es sencilla: dividir la cuota en partes iguales. En este ejemplo, cada país recibiría 25.000 toneladas, es decir, el 25% del total. Para el Gobierno de Santiago Peña, esta fórmula es la más justa porque todos los socios del Mercosur tendrían las mismas oportunidades de acceder al mercado europeo.
Sin embargo, Brasil y Argentina sostienen que las cuotas deberían distribuirse de acuerdo con la capacidad real de producción y exportación de cada país. Bajo este criterio, un reparto hipotético podría ser el siguiente:
- Brasil: 55.000 toneladas (55%)
- Argentina: 25.000 toneladas (25%)
- Uruguay: 12.000 toneladas (12%)
- Paraguay: 8.000 toneladas (8%)
Aunque estos porcentajes son solo un ejemplo ilustrativo y no representan una propuesta oficial, muestran el escenario que preocupa a Paraguay. En un sistema basado en el tamaño de las economías y las exportaciones históricas, Asunción podría terminar con una participación muy inferior al 25% que reclama.
La preocupación paraguaya también se relaciona con el mecanismo transitorio actualmente vigente. Como todavía no existe un acuerdo interno sobre la distribución de las cuotas, se aplica un sistema de «primero en llegar, primero en acceder». En la práctica, esto significa que el país que concrete primero sus exportaciones ocupará el cupo disponible.
Por ejemplo, si la cuota europea fuera de 100.000 toneladas y Brasil colocara rápidamente 60.000 toneladas y Argentina otras 25.000, ya se habrían utilizado 85.000 toneladas del cupo total. Si Paraguay llegara más tarde al mercado, podría encontrarse con un espacio muy reducido para exportar o incluso sin margen suficiente para aprovechar las preferencias arancelarias.
Entonces surge otra pregunta: ¿tiene Paraguay la capacidad de producir y exportar el mismo volumen que Brasil o Argentina?
Probablemente no en la actualidad. Brasil es una potencia agroindustrial mundial y Argentina posee una estructura exportadora mucho más grande que la paraguaya. Uruguay también cuenta con una larga tradición exportadora en sectores como la carne bovina. Paraguay reconoce estas diferencias, pero sostiene que precisamente por ser una economía más pequeña necesita un trato que reduzca las asimetrías y le permita crecer.
El argumento del Gobierno paraguayo es que si nunca se le garantiza una participación importante en el mercado europeo, tampoco podrá atraer nuevas inversiones, aumentar su producción ni desarrollar plenamente su potencial exportador. En otras palabras, sostiene que el Mercosur no puede medir a todos sus socios únicamente por lo que producen hoy, sino también por las oportunidades de crecimiento que pueden alcanzar en el futuro.
Por su parte, los países de mayor tamaño económico consideran que las cuotas deben ser utilizadas de la manera más eficiente posible y que asignar porcentajes elevados a un país que eventualmente no pueda utilizarlos por completo podría reducir la competitividad general del bloque.
La discusión, por tanto, no gira únicamente en torno a porcentajes. En el fondo, el debate enfrenta dos visiones de integración regional: una basada en la capacidad económica y la eficiencia inmediata, y otra que busca corregir las diferencias históricas entre las economías del Mercosur. Esa es la razón por la cual Santiago Peña insiste en que la discusión sobre las cuotas es, ante todo, una cuestión de justicia dentro del proceso de integración regional.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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