
Asunción/Buenos Aires — El presidente argentino, Javier Milei, volvió a poner en duda la permanencia de su país en el Mercosur en medio de la tensión con Brasil y a las puertas de las elecciones presidenciales brasileñas de octubre, en las que compite la posible reelección de Luiz Inácio Lula da Silva frente a un sector bolsonarista que el mandatario libertario respalda abiertamente. La pregunta que recorre las cancillerías del bloque es si Argentina podría realmente marcharse del Mercosur «a lo OMS»: por decreto, sin pasar por el Congreso.
Lo que dijo Milei y el contexto político actual
Las declaraciones de Milei sobre una eventual salida no son nuevas ni aisladas. Ya en marzo de 2025, al inaugurar el 143° período de sesiones ordinarias del Congreso, el mandatario adelantó que estaría dispuesto a abandonar el Mercosur en el marco de su alineamiento con Donald Trump y su búsqueda de un acuerdo de libre comercio bilateral con Estados Unidos. Meses antes, durante el traspaso de la presidencia pro tempore de Argentina a Brasil, había advertido: «Emprenderemos el camino de la libertad, y lo haremos acompañados o solos«, en un discurso donde calificó al bloque como una estructura «elefantiásica» que «privilegia solo a algunos sectores» y propuso pensarlo «no como un escudo, sino como una lanza».
La tensión se reavivó en la última semana de junio de 2026, cuando Milei decidió no viajar a la 68ª Cumbre del Mercosur en Asunción, delegando la representación en el canciller Pablo Quirno. La Casa Rosada explicó la ausencia por la transición entre Manuel Adorni y Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete, pero coincidió con la recepción presidencial en la Quinta de Olivos al senador brasileño Flávio Bolsonaro, principal referente opositor a Lula de cara a los comicios de octubre. Milei publicó en redes: «Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flávio Bolsonaro«, en referencia al avance de gobiernos de derecha en la región. El politólogo Julio Burdman describió la maniobra como un mensaje diplomático: «Milei está diciendo que no quiere pasar su último Mercosur con Lula«. El mismo analista advirtió que una eventual derrota electoral de Lula «podría dar una reforma del Mercosur para pasar de facto a lo que se denomina un regionalismo abierto, donde los países tienen libertad de acción en materia de política exterior».
¿Puede Argentina irse del Mercosur por decreto, sin el Congreso?
El antecedente más citado para responder esta pregunta es la salida argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunciada el 5 de febrero de 2025. El Gobierno avanzó mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) sin votación previa del Congreso, argumentando que la Constitución no regula expresamente la «denuncia» de tratados internacionales. Constitucionalistas como Andrés Gil Domínguez cuestionaron esa interpretación, sosteniendo que, si la Constitución exige la intervención del Congreso para celebrar un tratado, sería «bastante extraño» que el Poder Ejecutivo pudiera anularlo unilateralmente. El propio diario La Nación calificó la maniobra de inconstitucional, y expertos consultados por France 24 advirtieron que una salida por decreto «podría ser declarada inconstitucional por la Corte Suprema» si el Congreso o la Justicia la impugnaban. Pese a esas objeciones, el trámite avanzó igual: Argentina notificó formalmente su retiro el 17 de marzo de 2025 y la salida se hizo efectiva un año después, el 17 de marzo de 2026, conforme al plazo de un año que establece la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados para este tipo de denuncias.
El caso del Mercosur, sin embargo, tiene una diferencia estructural clave: el propio Tratado de Asunción (1991) contempla expresamente un mecanismo de salida, algo que la Constitución de la OMS no preveía de forma explícita. El Capítulo V del Tratado, en su Artículo 21, establece que el Estado Parte que desee desvincularse debe comunicar esa intención «de manera expresa y formal» a los demás socios, entregando el documento de denuncia al Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay —depositario del Tratado— dentro de los 60 días. El Artículo 22 añade que, formalizada la denuncia, los derechos y obligaciones del Estado saliente continúan vigentes por dos años adicionales, salvo lo que se acuerde entre las partes en los 60 días posteriores. Es decir: a diferencia de la OMS, el propio tratado fundacional habilita la salida sin ambigüedad, lo que en teoría le da al Ejecutivo un argumento jurídico más sólido para actuar por decreto. Aun así, dado que la Ley 23.981 que aprobó el Tratado de Asunción fue sancionada por el Congreso argentino en 1991, los mismos constitucionalistas que cuestionaron la salida de la OMS sostienen que la lógica de simetría de mayorías —la misma mayoría legislativa que aprobó el ingreso debería aprobar la salida— también sería aplicable aquí, sobre todo tratándose de un tratado de integración regional, categoría que el Artículo 75 inciso 24 de la Constitución argentina somete a mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara.
El peso económico de Brasil y el Mercosur para Argentina
Los números explican por qué una salida real, más allá de la retórica, tendría un costo político y económico considerable. Según cifras de la Cancillería argentina, en 2025 Brasil fue el principal destino de las exportaciones argentinas, con una participación del 14,7% del total, y el principal origen de las importaciones, con el 24,3%. El intercambio comercial bilateral alcanzó los USD 31.195 millones en 2025 —el nivel más alto en 13 años—, con exportaciones argentinas por USD 12.771 millones e importaciones por USD 18.424 millones, arrojando un déficit para Argentina de más de USD 5.600 millones. En el sector agroindustrial, sin embargo, la balanza se invierte: Argentina exportó USD 3.887 millones a Brasil y logró allí un superávit de USD 2.132 millones, con el trigo como principal producto colocado.
El comercio con el bloque Mercosur en su conjunto sigue siendo, según el informe de febrero de 2026 del INDEC, «el de mayor importancia» entre los socios comerciales de Argentina: concentró el 15,6% de las exportaciones totales de bienes y el 25,8% de las importaciones, con un superávit de USD 1.204 millones para ese bimestre. Dentro del bloque, Brasil absorbió el 76,1% de las exportaciones argentinas destinadas al Mercosur. Además, un estudio de la consultora Criteria detalla que las exportaciones argentinas a Brasil están fuertemente concentradas: cerca del 77% se explica por apenas diez capítulos arancelarios, con el sector automotriz representando el 44% del total y los cereales el 11%, lo que revela una dependencia estructural de pocos sectores —vehículos, autopartes y granos— particularmente vulnerables a cualquier ruptura del régimen de libre comercio intrabloque.
Quién perdería más: la asimetría del bloque
Un análisis de los flujos comerciales del Mercosur sugiere que una salida argentina golpearía de manera desigual a los socios menores del bloque, mucho más dependientes del mercado argentino y brasileño que a la inversa. Paraguay y Uruguay, las economías más pequeñas del Mercosur, canalizan una porción sustancial de su comercio exterior a través del esquema preferencial intrabloque y del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), creado en 2004 para reducir asimetrías mediante financiamiento de infraestructura y desarrollo social entre los socios. En la antesala de la cumbre de Asunción de junio de 2026, el canciller brasileño Mauro Vieira anunció que Brasil elevará a USD 100 millones anuales su aporte a ese fondo, un gesto que sus propios funcionarios interpretaron como una señal de sostenimiento del bloque frente a las dudas argentinas. La tensión intrabloque además ya venía en aumento: tras la entrada en vigencia provisoria del acuerdo Mercosur-Unión Europea el 1° de mayo de 2026, Argentina agotó en pocas semanas las cuotas preferenciales de miel, huevos y arroz, generando reclamos formales de Paraguay y Uruguay por la distribución de esos beneficios, lo que anticipa lo conflictivo que sería renegociar cualquier esquema de salida.
Bolivia, incorporada más recientemente como miembro pleno, también depende del acceso preferencial al mercado brasileño y argentino para sus exportaciones de gas e insumos. Brasil, por su tamaño relativo y su diversificación de mercados —China, Estados Unidos y la Unión Europea absorben la mayor parte de sus exportaciones—, sería el socio con mayor capacidad de amortiguar el impacto de una salida argentina, aunque perdería a su tercer comprador de productos brasileños y cuarto proveedor, posición que ocupaba Argentina según datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) actualizados a abril de 2026.
El factor Mercosur-Unión Europea: ¿por qué la salida se vuelve menos probable?
Un elemento que complica la narrativa de ruptura es que, en paralelo a las amenazas verbales, el propio Gobierno de Milei impulsó y celebró la entrada en vigor provisoria, el 1° de mayo de 2026, del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, negociado durante más de 20 años. En su discurso de apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo de 2026, el propio Milei reivindicó ese logro: «Esta semana nos convertimos en el primer país de la región en promulgar el acuerdo Mercosur-Unión Europea«. El pacto elimina aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia el bloque europeo y otorga acceso preferencial a otro 7,5%, con cuotas específicas para carne bovina, maíz, arroz, carne aviar, etanol, vino, pesca y biodiésel. Según cifras difundidas por la delegación europea, se proyecta que las exportaciones del Mercosur a la UE crezcan un 17% (unos 8.900 millones de euros), mientras que las de la UE al bloque sudamericano subirían 39%. Una salida argentina del Mercosur pondría en riesgo directo ese acceso preferencial recién conquistado, ya que las condiciones arancelarias se negociaron como bloque y no de forma bilateral, lo que constituye uno de los argumentos económicos más fuertes contra un abandono efectivo, más allá del margen de maniobra retórica.
Voces del Congreso: el antecedente de la oposición
Aunque no existe todavía un proyecto formal de salida del Mercosur en danza, el patrón de reacción legislativa observado durante el trámite de salida de la OMS anticipa el tipo de resistencia que enfrentaría el Ejecutivo si intentara avanzar por decreto. En aquella oportunidad, la diputada nacional por Santa Fe Mónica Fein (Partido Socialista) sostuvo que la decisión «tiene que pasar por el Congreso«, recordando que los tratados internacionales incorporados por el inciso 22 del artículo 75 de la Constitución requieren mayorías calificadas para ser denunciados. La Unión Cívica Radical (UCR), por su parte, emitió un comunicado repudiando «la decisión del Gobierno Nacional de abandonar» el organismo y exigiendo que «el Congreso Nacional trate en forma urgente este tema», mientras que en el PRO hubo posiciones divididas, con el entonces ministro de Salud porteño Fernán Quirós manifestándose en contra de la medida. Ese mismo bloque de aliados y opositores —cuya postura sería decisiva para convalidar o rechazar cualquier DNU de salida del Mercosur— ya dejó sentado que exige el tratamiento parlamentario como condición de legitimidad para decisiones de política exterior de esta envergadura.
Fuentes consultadas: INDEC (Intercambio Comercial Argentino, informes de diciembre 2025 y febrero 2026); Cancillería argentina (Centro de Economía Internacional); Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC); Bolsa de Comercio de Rosario; Ley 23.981 (Tratado de Asunción); La Nación; Infobae; France 24; elDiarioAR; Chequeado; Página/12; El Litoral; Euronews; Pravda ES.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★Nota jurídica: OMS vs. Mercosur — dos salidas, dos caminos constitucionales distintos
- ★Milei y la amenaza de salida del Mercosur: qué dice la ley, qué arriesga la economía argentina y quién perdería más
- ★¿Por qué Santiago Peña habla de "cuotas injustas" en el acuerdo Mercosur-Unión Europea?
- ★Paraguay: La confianza empresarial sigue en terreno de cautela, aunque muestra señales de recuperación en junio
- ★Política regional: el nuevo liderazgo uruguayo frente al desafío de la apertura al mundo

