
Son las 18:30 horas en Colombia, hace exactamente dos horas y media se cerraron las urnas, a esta hora el ciudadano estadounidense y candidato de la Ultraderecha ABELARDO DE LA ESPRIELLA, supera, luego de un preconteo de los resultados de las más de 122000 mesas instaladas y de 24 boletines informativos de la Registraduría, a su adversario IVAN CEPÉDA CASTRO, candidato del progresismo.
La diferencia entre los dos candidatos no es mayúscula, pero más que suficiente para erigir como presidente de la República al señor de la Espriella, sin embargo, lo que se revela es que al no ser una diferencia contundente es factible que debamos esperar a los escrutinios para conocer los guarismos finales, momento en el cual debería producirse el reconocimiento de la victoria de aquel al que las cifras iniciales parecen señalar como el ganador.
En un país tan polarizado como Colombia, una nación fragmentada y dividida donde las diferencias, lamentablemente, se gestionan con sangre, ese aplazamiento en el reconocimiento del resultado final puede saldarse con violencia y muerte, pero está claro que la ley electoral colombiana establece el derecho inalienable a los escrutinios finales para beneficio de las dos campañas.
Un trino se le escapó al señor ALVARO URIBE VELEZ en el que, además de proclamar el triunfo del candidato de la Ultraderecha, acusó al rival progresista y al gobierno saliente, como siempre sin allegar prueba alguna, de fraude. Un mensaje incendiario de un sujeto polarizante y en la actualidad con severos cuestionamientos penales por su presunta participación en masacres en la región de Ituango, en las localidades de El Aro y La granja, y el asesinato de l defensor de Derechos Humanos Jesús María Valle.
El llamado que se repite a lo largo y ancho del país, en medio de la agresiva euforia de los presuntos triunfadores, es a la calma, al respeto y a la templanza. De recordar que una de las propuestas del señor Abelardo de la Espriella consistía en “Destripar a la Izquierda”, por lo que se hace indispensable que este candidato y presunto presidente electo, salga a calmar los ánimos.
Colombia se decantó por la ultraderecha por tan sólo 250 mil votos, una diferencia exigua pero suficiente, ganaron las élites nuevamente y los derechos y logros de los ciudadanos más vulnerables quedan en standby. Luego de mas de diez millones de dólares, de un manejo agresivo de las redes sociales, el apoyo de la prensa hegemónica y de la clase política tradicional, al igual que de los empresarios, latifundistas e incluso de las Autodefensas Gaitanistas, también llamadas El Clan del Golfo, Colombia cambia bruscamente de dirección y se convierte en un estado satélite más al servicio de los intereses de los EEUU.
En su discurso ante sus seguidores reunidos en el teatro Royal Plaza de Bogotá, el candidato Iván Cepeda Castro, luego de agradecer a los más de 12 millones y medio de ciudadanos que votaron por él, anunció el reconocimiento inicial de los resultados del preconteo, asegurando que sólo reconocerá ganador una vez terminen los escrutinios y anunciando la impugnación de más de 24 mil mesas.

Para la mitad de los colombianos se vienen tiempos difíciles, se vienen horas aciagas de división y violencia, de represión y desvalorización de la vida. Esperemos que no sea así y que logremos salir y gestionar nuestras diferencias con decoro y sin sangre.
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CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

