
Ellie Butler tenía 6 años cuando fue hallada muerta en su habitación. El juez condenó a Ben Butler por el crimen. Los episodios violentos previos que los tribunales ingleses no tuvieron en cuenta
Ellie Butler tenía seis años, el pelo enmarañado y los ojos hundidos cuando su abuelo la vio por última vez con vida. “Su aspecto había cambiado. Estaba delgada y demacrada”, recordó Neal Gray. La nena le preguntó cuándo podría “volver a casa”.
Esa pregunta nunca tuvo respuesta. El 28 de octubre de 2013, Ellie murió en el suelo de su habitación, tendida junto a un pequeño taburete rosa. Tenía una fractura masiva de cráneo producida por al menos dos golpes brutales. Su padre, Ben Butler, estaba solo con ella en la casa.
El primer golpe a las seis semanas de vida
Ellie nació el 30 de diciembre de 2006 en un hospital de Sutton, al suroeste de Londres. Sus padres no convivían. Ben Butler y Jennie Gray habían iniciado una relación informal tras conocerse en un boliche en marzo de ese año.
En febrero de 2007, con Ellie recién cumplidas las seis semanas, Butler la llevó de urgencia al Hospital Epsom y St Helier. Dijo que la había encontrado repentinamente débil y flácida, “blanca como un papel”. Los médicos hallaron hematomas subdurales, hemorragias retinianas y lesiones en el antebrazo y la mano compatibles con quemaduras. El diagnóstico apuntó a un traumatismo no accidental consistente con sacudidas violentas.

El Tribunal de Familia determinó que, según el balance de probabilidades, Butler había causado las lesiones. Ellie fue separada de sus padres y, en junio de 2007, puesta al cuidado de sus abuelos maternos, Neal y Linda Gray.
En marzo de 2009, el Tribunal de la Corona de Croydon condenó a Butler a 18 meses de prisión por lesiones corporales graves. El juez Timothy Stow presidió el proceso. No era la primera condena de Butler. El hombre ya tenía antecedentes por robo, por el que había cumplido tres años de cárcel, y por agresión a una exnovia en dos ocasiones distintas.
La anulación que lo cambió todo
Butler no aceptó la condena. Junto a Gray, presentó una apelación que prosperó por los avances en la comprensión médica de las lesiones craneales infantiles. Nuevas pruebas pusieron en duda la solidez del caso original. Los jueces dictaminaron que no existía base racional para que un jurado rechazara la posibilidad de una causa desconocida en las lesiones de Ellie. Además, el resumen del juez de primera instancia contenía errores graves de instrucción.

El 17 de junio de 2010, Lord Justice Moses encabezó el panel del Tribunal de Apelación que anuló la condena. La anulación no equivalía a una declaración de inocencia. Era, técnicamente, la constatación de que la condena original no podía sostenerse a la luz de la nueva ciencia médica.
Con la condena anulada, Butler y Gray montaron una campaña mediática para recuperar la custodia de Ellie. Contrataron a un experto en relaciones públicas. Vendieron su historia de “injusticia” a los periódicos. Aparecieron en el programa de televisión This Morning. Mientras tanto, los abuelos Neal y Linda Gray agotaron sus ahorros en abogados para intentar retener a la niña. Butler y Gray recibieron asistencia jurídica por valor de un millón de libras.
La decisión de la jueza Hogg
En julio de 2012, el caso llegó ante la jueza Mary Claire Hogg en la División de Familia del Tribunal Superior. Había escuchado a más de 20 médicos y peritos. La historia clínica de Ellie mostraba que la niña padecía un quiste y defectos en la laringe, además de reflujo severo, condiciones que, según algunos expertos, podían generar síntomas confundibles con los de un traumatismo. La policía, los trabajadores sociales y el propio Neal Gray se opusieron al retorno.
El abuelo advirtió directamente a la magistrada. “Tendrá las manos manchadas de sangre”.
La jueza Hogg falló a favor de Butler. Y fue más lejos de lo que nadie esperaba. Ordenó el retorno de Ellie y exoneró formalmente a Butler de cualquier responsabilidad en las lesiones de 2007. Los Servicios Sociales quedaron excluidos del seguimiento de la familia.
Ellie regresó con sus padres en noviembre de 2012. Tenía cinco años y apenas los conocía.

Once meses bajo el mismo techo
Los correos que Jennie Gray había enviado a los trabajadores sociales nombrados por la corte documentaban algo que nadie quiso escuchar. Ellie le había dicho a su madre que quería quedarse con sus abuelos “durante cien millones de años” y que estaba “asustada por la posibilidad de mudarse con Ben Butler”. La tía de la niña, Julie Gray, declaró a la prensa británica que Ellie había “rogado” a los trabajadores sociales que no la obligaran a irse. Nadie la escuchó.
En su nueva casa, Ellie comenzó a asistir a la Avenue Primary Academy. El director, Alex Clark, dijo que siempre tuvo un “fuerte presentimiento” de que algo no estaba bien. Los maestros documentaron ausencias repetidas y lesiones inexplicables. La niña tenía moretones en la frente y una lesión en un ojo. Cuando Clark pidió justificantes médicos, Butler y Gray “expresaron ira y se mostraron inmediatamente a la defensiva”. Las excusas que daban para las faltas de Ellie eran intercambiables y vagas. Decían que tenía desde dolor de estómago hasta una entrevista de trabajo de la madre, vómitos nocturnos o dolor de garganta.
En octubre de 2013, Ellie sufrió una fractura de omóplato. Sus padres no buscaron atención médica.
La mañana del 28 de octubre, Jennie Gray salió a trabajar como diseñadora gráfica. Butler se quedó solo con Ellie en la casa.
A las 12:46, Butler intentó llamar a Gray a su oficina. Saltó el buzón de voz. Le envió un mensaje de texto pidiéndole que contestara. Su colega Tracey Bernstein declaró que la forma en que Gray se levantó y salió de la oficina “no le pareció correcta”. Otra excompañera de trabajo la vio visiblemente agitada durante la llamada. Las cámaras de seguridad captaron a Gray saliendo apresuradamente del edificio. Le envió un mensaje de texto a su gerente diciendo que se sentía indispuesta. Tomó un taxi de regreso a Sutton.
Los paramédicos fueron llamados aproximadamente dos horas después.
Cuando llegaron, encontraron a Ellie en el suelo de su habitación, inconsciente y fría, junto al taburete rosa. Butler dijo que se había caído. La justicia determinó después que “Ellie murió como resultado de que su padre la golpeó en la parte posterior de la cabeza con la pata de una mesa, o bien de que la golpeó con tal fuerza que la pata se rompió cuando la cabeza de la menor dio contra la mesa”. Fue trasladada al Hospital St. George, donde falleció.

El encubrimiento
Mientras Ellie agonizaba o ya había fallecido, Gray actuó. Lavó la ropa manchada con la sangre de su hija. Ayudó a construir la versión del accidente. La pareja envió al hijo pequeño de ambos a “descubrir” el cuerpo, como si la muerte hubiera sido natural.
La autopsia reveló cuatro episodios distintos de lesiones a lo largo de la corta vida de la niña. El patólogo profesor Anthony Risdon fue categórico. Ellie murió por “un impacto contundente considerable en la cabeza” y existía “alta probabilidad” de que cuatro marcas en su mandíbula hubieran sido causadas por el agarre de una mano.
El juicio comenzó en el Old Bailey en mayo de 2016. La defensa de Butler propuso que Ellie había sufrido las lesiones fatales al caerse de la cama mientras imitaba a Peppa Pig, la serie de animación infantil de la que, según se informó, era fan. Risdon descartó la hipótesis sin ambigüedad.
Los miembros del jurado vieron imágenes de una cámara hallada en el dormitorio de los padres. En el video, Ellie aparecía en pijama, con un vendaje grueso en la pierna, mientras su padre gritaba insultos por teléfono fuera de cuadro.
Butler no ayudó a su propia causa en el estrado. Salió furioso acusando a un patólogo de haber incinerado el cuerpo de Ellie “a nuestras espaldas” y de ocultar pruebas. Arremetió contra su condena de 2009 y contra el juicio en curso. Se quejó de que lo juzgaban por “discutir con mi esposa” en lugar de por el asesinato de su hija.
Gray, desde el banquillo, declaró haber visitado a Butler en prisión 190 veces desde su detención.
La abuela de Ellie, Linda Gray, murió el primer día del juicio por asesinato, sin haber visto que se hiciera justicia. Neal Gray estaba demasiado enfermo para testificar.
El 21 de junio de 2016, el jurado emitió su veredicto. Ben Butler fue declarado culpable de asesinato. Desde el banquillo, gritó: “Lucharé el resto de mi vida. Quiero que me dicten sentencia ahora para poder apelar.”

El juez Wilkie describió a Butler como “un hombre violento, irascible y autoritario” y lo condenó a cadena perpetua con un mínimo de 23 años. Jennie Gray fue condenada a 42 meses de prisión por maltrato infantil y obstrucción a la justicia.
El sistema que falló
La revisión se vio obstaculizada desde el principio. La jueza Hogg, ya jubilada, se negó a cooperar. Un portavoz del poder judicial declaró que remitir la decisión de un juez a un organismo extrajudicial sería “incompatible con el principio de independencia judicial”.
Neal Gray, que había perdido a su esposa Linda sin ver justicia, solicitó una investigación pública exhaustiva. “Quiero que todo sea transparente y que todos rindan cuentas. Todos le fallaron a Ellie, de forma absoluta.”
infobae.com
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