
Uruguay asumirá la Presidencia Pro Tempore del Mercosur en la cumbre del 30 de junio en Luque, en uno de los momentos más decisivos de la historia reciente del bloque, con una agenda cargada de temas pendientes que van desde la distribución de las cuotas del acuerdo con la Unión Europea hasta la evaluación del ingreso de tres nuevos miembros. El Mercosur evaluará el ingreso de nuevos países al bloque durante la cumbre de Jefes de Estado del martes 30, en la que Uruguay asumirá la presidencia pro tempore, de cara al segundo semestre. El traspaso de la presidencia de Paraguay a Uruguay marca el inicio de un período en que el gobierno de Yamandú Orsi tendrá la responsabilidad de conducir el bloque en medio de las negociaciones más complejas de su historia reciente: la implementación del acuerdo con la UE, la posible firma del TLC con Canadá, el debate sobre la ampliación a Colombia, Venezuela y Panamá, y la resolución de las tensiones internas sobre el FOCEM y las cuotas comerciales.
La posición de Uruguay ante los grandes temas del bloque está condicionada por su tamaño y por su estrategia de inserción internacional. El país, con apenas 3,5 millones de habitantes, es el más pequeño de los miembros fundadores del Mercosur, pero ha desarrollado una política exterior de proyección multilateral que lo coloca en una posición de influencia desproporcionada respecto a su tamaño. Uruguay preside simultáneamente la CELAC y el Grupo de los 77+China, y ahora asumirá también la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, lo que le otorga una plataforma de influencia regional e internacional sin precedentes en su historia diplomática. Esta acumulación de presidencias multilaterales es el activo más valioso que Uruguay aporta a la conducción del bloque en el segundo semestre de 2026.
El debate sobre la ampliación del bloque pone a Uruguay en una posición delicada. Por un lado, la incorporación de nuevos miembros amplía los mercados de exportación para los productos uruguayos, lo que beneficia a sectores como el arrocero, que valoró positivamente la noticia. Por otro lado, la ampliación diluye la influencia relativa de Uruguay dentro del bloque, lo que preocupa a analistas como Bartesaghi que advierten sobre el riesgo de «sumar más voces a los debates con intereses muy distintos». Orsi tendrá que arbitrar esta tensión desde la Presidencia Pro Tempore, decidiendo si Uruguay impulsa la ampliación como una oportunidad de mercados o si la modera para preservar la calidad de la integración y su propia influencia en el bloque. Esta decisión será una de las más importantes de su gestión al frente del Mercosur.
La agenda comercial de la Presidencia Pro Tempore uruguaya estará dominada por la resolución de la distribución de las cuotas del acuerdo con la UE, que el canciller Mario Lubetkin ha identificado como la prioridad número uno de la gestión. Uruguay fue el país que más rápido ratificó el acuerdo con la UE —con 91 votos a favor en su Parlamento el 26 de febrero— pero también fue uno de los que menos pudo aprovechar las primeras cuotas de carne por la falta de un sistema de distribución acordado. Resolver esa distribución de manera equitativa y vinculante es el objetivo central de la gestión uruguaya, y su éxito o fracaso en esa tarea definirá el balance de su Presidencia Pro Tempore. El gobierno de Orsi ha señalado que no aceptará que la distribución de las cuotas quede en un preacuerdo informal entre operadores privados, sino que exigirá un instrumento jurídico vinculante aprobado por los órganos del bloque.
El semestre que Uruguay tiene por delante al frente del Mercosur es, sin exageración, uno de los más decisivos de la historia reciente del bloque. La implementación del acuerdo con la UE, la posible incorporación de tres nuevos miembros, la firma del TLC con Canadá, la resolución de las tensiones internas y la gestión de las divergencias políticas entre Milei y Lula configuran una agenda que pondrá a prueba la capacidad diplomática del gobierno de Orsi y la solidez institucional del bloque. Si Uruguay logra conducir el Mercosur a través de estos desafíos con éxito, su Presidencia Pro Tempore será recordada como una de las más transformadoras de la historia del bloque. Si fracasa, las tensiones acumuladas podrían erosionar los logros que el Mercosur ha construido en el año más activo de su existencia.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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