
El Mercosur enfrentará en su cumbre presidencial del 30 de junio una de las decisiones más trascendentales de su historia reciente: la evaluación formal de las solicitudes de ingreso pleno de tres países que cambiarían la geografía política y económica del bloque sudamericano. El Mercosur evaluará las solicitudes de ingreso al bloque de Colombia, Venezuela y Panamá durante la próxima cumbre de Jefes de Estado, que se llevará a cabo el martes 30 y en la que Uruguay asumirá la presidencia pro tempore, de cara al segundo semestre. La noticia, que circuló en las últimas horas en la prensa regional, coloca el tema de la ampliación del bloque en el centro de la agenda de la cumbre de Luque, junto a los temas comerciales y de distribución de cuotas que ya venían dominando los preparativos del encuentro. La posibilidad de que el Mercosur pase de cinco a ocho miembros plenos en los próximos años representa una transformación de escala continental que sus fundadores de 1991 difícilmente habrían podido imaginar.
El caso de cada uno de los tres países aspirantes tiene características y complejidades distintas. La intención de Colombia de integrarse plenamente al Mercosur —del que es Estado asociado desde 2004— fue anunciada por el presidente de ese país, Gustavo Petro, en marzo. Mientras que Panamá formalizó su ingreso al bloque como Estado asociado en 2024. El caso colombiano está atravesado por la incertidumbre del balotaje del 21 de junio entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, que ocurrirá apenas nueve días antes de la cumbre y cuyo resultado determinará si la candidatura impulsada por Petro mantiene su vigencia o queda en suspenso bajo un eventual gobierno de orientación distinta. La candidatura panameña, en cambio, parece tener un camino más despejado por tratarse de un país que ya completó su incorporación como Estado asociado sin las tensiones políticas que rodean a los otros dos aspirantes.
El caso venezolano es quizás el más sensible políticamente de los tres. Para el gobierno paraguayo, el escenario cambió con la captura del líder chavista en enero y la asunción de Delcy Rodríguez en la presidencia venezolana. Y por ello se pondrá en la agenda de la cumbre, el próximo martes 30, en Asunción. Venezuela había sido suspendida del Mercosur de manera indefinida en agosto de 2017, cuando el bloque invocó el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático tras considerar que el orden democrático del país había sido quebrantado. El cambio en el escenario político venezolano que las fuentes paraguayas mencionan reabre un debate que el bloque tenía congelado desde hace casi una década, y plantea la pregunta de si el Mercosur debe levantar la suspensión y readmitir a Venezuela bajo las nuevas circunstancias políticas o mantener su exclusión hasta verificar el cumplimiento pleno de los estándares democráticos del Protocolo de Ushuaia.
La propuesta de ampliación generó de inmediato un debate intenso entre los especialistas y los sectores productivos de los países del bloque. Entre las posturas negativas a las incorporaciones de Colombia, Venezuela y Panamá, destacó la del director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, Ignacio Bartesaghi, quien consideró que el Mercosur «no está en condiciones de aceptar» a esos países como miembros plenos, sobre todo si se tiene en cuenta que «aún falta mucho para que Bolivia cumpla» con los requisitos de su propia adhesión. El especialista uruguayo fue particularmente crítico con la lógica de la ampliación en sus redes sociales, donde planteó una objeción de fondo sobre la estrategia del bloque.
«El Mercosur sigue teniendo problemas de fondo, los que no quiere discutir pateando para adelante. Ahora la forma que encuentra para solucionar las deficiencias es sumando más miembros», afirmó Bartesaghi, quien insistió en que «apoyar el ingreso de más miembros es un error y perder el foco de lo que es importante para Uruguay, sumando más voces a los debates con intereses muy distintos». En contrapartida, otros sectores valoraron positivamente la posibilidad de la ampliación. El expresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Lago, valoró como «muy buena» la noticia tanto para el sector arrocero como para otros rubros productivos y exportadores del país. Esta división de opiniones —entre quienes ven la ampliación como una dilución de los objetivos del bloque y quienes la perciben como una oportunidad de mercados— refleja la tensión más profunda que el Mercosur debe resolver en su cumbre del 30 de junio: si su futuro está en profundizar la integración entre sus miembros actuales o en expandirse hacia nuevos socios que multiplican su peso pero también sus contradicciones internas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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