
Talvez agobiado por la evidencia del aparente arrollador éxito de su contrincante, del aumento desmesurado de su preferencia entre la ciudadanía, del presento efecto ventajoso de la narrativa ultrajante, calumniosa, abusiva y rastrera de Abelardo de la Espriella frente al discurso sensato, reposado, reflexivo, respetuoso con la ciudadanía y propositivo del que IVAN CEPEDA CASTRO hizo gala durante estas duras semanas, de la aparente inocuidad de las grandes concentraciones que convocó durante sus multitudinarios actos en la plaza pública, el candidato del progresismo al dar sus primeras declaraciones, luego de conocido el resultado del conteo de los votos obtenidos en la primera vuelta, endureció su discurso.
Con el rostro surcado por el agotamiento y la decepción, luego de expresar su gratitud a la ciudadanía que lo acompañó con su voto, que validó sus decenas de propuestas, los mismos que se identificaron con los sueños que organizó y leyó con detenimiento en sus intervenciones públicas, Iván tuvo palabras para su adversario en segunda vuelta: Nos recordó, todos lo sabemos, los vínculos de ese señor con personas de cuestionable índole, aludió al sospechoso origen de sus fondos, a sus sucias jugadas y manipulaciones, acercamientos y conspiraciones con gobernantes extranjeros, sus ofensivos calificativos en su contra y en contra de Gustavo Petro y de todos los que secundan sus ideas y sueños, en fin, como se dice coloquialmente, le cantó la tabla a don Abelardo.
No digo que me haya molestado escuchar a Iván Cepeda recordándonos las hazañas de Abelardo de la Espriella, la verdad no había nada mendaz ni exagerado en las palabras que pronunció, no había nada ultrajante, ni ofensivo, simplemente hechos concretos, tan concretos como rocas.
Los que hemos seguido su historia, los que lo vimos cuando unos canallas asesinaron a su padre, lo escuchamos en ese momento transido por el dolor y por la angustia no recordamos tampoco que se haya referido a los asesinos, que bien lo merecían, con ofensas, amenazas ni ultrajes.
Ninguna procacidad, ninguna amenaza, ninguna frase hiriente empañó su terrible dolor. Tampoco lo vimos desencajado en el momento de la transitoria e inesperada derrota de ayer, 31 de mayo.
Pero si notamos su cambio de retórica, el endurecimiento de la misma.
Pensé inicialmente que debido a la sutileza su cambio, frente a la intensidad repugnante de los ataques que recibió por parte de Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, de Álvaro Uribe, sus hijos y muchos de los adeptos neofascistas del anciano señor de las masacres, no iban a ser muchos los que lo notaran o consideraran referirse a esa modificación de su lenguaje.
Pero me equivoqué.
Hurgando entre los miles de mensajes que recibo a diario encontré este que le dirigió el Padre Francisco de Roux, un hombre que ha hecho de su vida un apostolado por la paz, la reconciliación, el perdón entre los colombianos, un hombre de bien, un gran sacerdote que se ha paseado el país de arriba abajo hablando de frente con violentos para atraerlos al camino de la concordia, y no pude menos que estar de acuerdo con él.
Tengo la esperanza de que Uds., mis amables lectores, lo lean y lo suscriban.
Universidad Javeriana: Mensaje del sacerdote Pacho de Roux a Iván Cepeda.
[1/6, 6:21 a. m.]
Iván, no soy quién para darte consejos, pero va esta palabra amiga.
Felicitaciones. Has hecho muy buena campaña. Has mantenido la esperanza. Has entregado la vida.
Es el momento de aceptar la verdad de la realidad. Está bien que hagan el recuento de los votos,
pero ese no es el punto, la verdad que entregan las urnas es el grado de postración moral y de oscuridad en gran parte de nuestra sociedad, independiente de cuáles sean las manipulaciones o los miedos que causan esta situación.
Y hay que avanzar desde esa verdad. Tú tienes razón cuando hablas de una revolución moral, de un cambio de conciencia. El momento tuyo es ahora, para convertir la verdad del resultado en una llamada a retomar con entusiasmo lo que tú encarnas: La pasión audaz y la esperanza, con el desafío y la generosidad, y la perseverancia en medio de las dificultades como lo has hecho; y en este momento crucial, esa misma pasión ética se desinfla si usas su valor para atacar al contrincante por su bajeza moral de mafioso y corrupto que bien conocemos.
No dejes que tu pasión se vaya hacia allá, porque no vas a cambiar al corrupto, ni vas a mover la conciencia oscura de quienes lo siguen, al contrario, los vas a empecinar en el mal.
Tu integridad moral, tu entusiasmo por la causa, tu llamada a la Esperanza, tu discurso transparente ético positivo valiente, es lo necesario ahora.
Tú lo tienes. No rebajes tu grandeza moral haciendo campaña CONTRA el abismo moral, dedica estas tres semanas a entregar a todas y todos lo más grande de ti mismo.
A todos Uds. Muchas gracias por leerme. Ruego porque esta, mi Colombia, no recaiga en la violencia, la mezquindad y la corrupción, la inequidad y la iniquidad, que podamos todos aspirar a vivir en un país mejor, un país de derechos y de paz.
CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

