El bloque sudamericano reabre formalmente las negociaciones comerciales con Corea del Sur luego de más de cuatro años de estancamiento. El anuncio, realizado en las últimas 24 horas tras una cumbre bilateral encabezada por Brasil, vuelve a colocar al MERCOSUR en el centro de la disputa geoeconómica global entre Asia, Estados Unidos y la Unión Europea.
Un relanzamiento que marca un giro estratégico
El relanzamiento de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre Corea del Sur y el MERCOSUR, confirmado en las últimas 24 horas por fuentes oficiales de ambos gobiernos, representa mucho más que la reactivación de un expediente diplomático congelado. Se trata, en los hechos, de una señal política clara de reposicionamiento internacional del bloque sudamericano, que busca recuperar centralidad en un escenario global crecientemente fragmentado y competitivo.
La decisión fue anunciada tras una reunión bilateral de alto nivel entre el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su par surcoreano, en el marco de una agenda diplomática que incluyó comercio, inversiones, cooperación tecnológica y seguridad alimentaria. Brasil, como principal economía del bloque, volvió a asumir un rol conductor dentro del MERCOSUR, impulsando una estrategia de apertura selectiva hacia Asia, región que concentra hoy buena parte del dinamismo del comercio mundial.
Las negociaciones con Corea del Sur habían sido iniciadas formalmente en 2018, pero quedaron virtualmente paralizadas en 2021 debido a profundas divergencias sobre el acceso de productos agroindustriales sudamericanos al mercado asiático y las exigencias sanitarias impuestas por Seúl. La nueva etapa, según confirmaron fuentes diplomáticas, buscará destrabar esos nudos mediante un enfoque gradual y sectorial, evitando el colapso político que frustró intentos anteriores.
Corea del Sur y su ofensiva comercial en América del Sur
Desde la perspectiva surcoreana, el acercamiento al MERCOSUR responde a una estrategia más amplia de diversificación de socios comerciales, en un contexto internacional marcado por la desaceleración de China, las tensiones tecnológicas con Estados Unidos y la creciente competencia en los mercados europeos.
Corea del Sur ya mantiene acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y varios países asiáticos, pero carece de un marco integral con América del Sur, región clave para el abastecimiento de alimentos, minerales críticos y energía. El MERCOSUR, en particular, ofrece acceso preferencial a productos agroalimentarios estratégicos como carne vacuna, soja, maíz y derivados industriales.
Funcionarios del Ministerio de Comercio surcoreano señalaron que el nuevo impulso negociador apunta a construir un acuerdo “realista y políticamente viable”, con cronogramas de desgravación diferenciados y cláusulas sanitarias adaptadas a los estándares internacionales, evitando imposiciones unilaterales que generen rechazo en los países productores.
El rol de Brasil y las tensiones internas del bloque
El liderazgo brasileño en este relanzamiento no está exento de tensiones internas. Si bien Argentina, Uruguay y Paraguay han acompañado formalmente la decisión, existen diferencias sustantivas en las prioridades comerciales de cada país miembro.
Brasil ve en Corea del Sur un socio tecnológico e industrial clave, con potencial para atraer inversiones en sectores como electromovilidad, industria naval, semiconductores y energías renovables. Argentina, en cambio, observa el acuerdo principalmente desde la óptica agroexportadora, con preocupación por el impacto que una apertura industrial acelerada podría tener sobre sectores sensibles de su economía.
Uruguay, por su parte, ha insistido en que cualquier nuevo acuerdo externo del MERCOSUR debe contemplar mayores márgenes de flexibilidad para los Estados parte, mientras que Paraguay ha subrayado la importancia de preservar reglas claras de origen y protección para las pequeñas economías.
Estas diferencias no han impedido el consenso político inicial, pero anticipan negociaciones complejas y prolongadas, donde el equilibrio interno del bloque será tan determinante como la relación con Corea del Sur.
Un contexto global que presiona al MERCOSUR
El relanzamiento del diálogo con Corea del Sur ocurre en un momento particularmente delicado para el MERCOSUR. El bloque enfrenta cuestionamientos recurrentes sobre su eficacia, lentitud decisoria y capacidad de adaptación a un mundo donde los acuerdos comerciales se multiplican a velocidad creciente.
Mientras la Unión Europea debate internamente la ratificación del acuerdo con el MERCOSUR y China avanza con tratados bilaterales en Asia y África, el bloque sudamericano corre el riesgo de quedar rezagado en las cadenas globales de valor si no logra concretar nuevos vínculos estratégicos.
En ese sentido, la reapertura de las negociaciones con Corea del Sur es leída por analistas regionales como un intento de reposicionar al MERCOSUR como actor relevante, capaz de negociar con potencias industriales sin renunciar a sus intereses estructurales.
Impacto potencial en comercio e inversiones
De concretarse, un acuerdo MERCOSUR–Corea del Sur podría generar un incremento significativo del comercio bilateral, actualmente limitado y concentrado en pocos productos. Para el bloque sudamericano, las principales oportunidades se ubican en el sector agroindustrial, mientras que Corea del Sur apunta a expandir sus exportaciones de automóviles, maquinaria, productos electrónicos y bienes de capital.
Además, el componente de inversiones aparece como uno de los ejes centrales de la nueva agenda. Empresas surcoreanas ya tienen presencia en Brasil y Argentina, pero un acuerdo comercial podría mejorar las condiciones de previsibilidad jurídica, incentivando proyectos de mayor escala y largo plazo.
Proyección política y próximos pasos
Las partes acordaron establecer grupos técnicos de trabajo que comenzarán a reunirse en las próximas semanas, con el objetivo de presentar un primer marco negociador antes de fin de año. No obstante, fuentes diplomáticas reconocen que el cierre de un acuerdo no será inmediato y dependerá tanto de la evolución política interna de los países del MERCOSUR como del clima internacional.
Más allá de los tiempos, el anuncio realizado en las últimas 24 horas confirma que el MERCOSUR ha decidido reactivar su agenda externa, abandonando una etapa de repliegue y apostando nuevamente a la inserción internacional como herramienta de desarrollo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es un periodista brasileño, originario de Goiás, reconocido por su trabajo en la cobertura de temas internacionales y por su liderazgo en la organización Prensa Mercosur.
Prensa Mercosur: Se desempeña como presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur, un medio centrado en noticias sobre integración regional, geopolítica y derechos humanos en América Latina.
Geopolítica: A menudo comenta y analiza las relaciones diplomáticas entre el Mercosur y grandes potencias como China.
Repatriación (2016): Alcanzó notoriedad en 2016 cuando fue repatriado de Ecuador a Brasil en una misión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), acompañado de su familia, tras situaciones de emergencia en el país andino.
Presencia Internacional: Mantiene una fuerte conexión con Paraguay y Ecuador, participando en eventos académicos y diplomáticos, como visitas a la UNILA (Universidad Federal de la Integración Latinoamericana) para fomentar programas de intercambio.
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