En Dakota del Sur, Antora Energy desarrolla desde hace más de un año un sistema basado en el almacenamiento de energía en forma de calor. La tecnología aprovecha los excedentes de electricidad generados por parques eólicos cercanos para calentar grandes bloques de carbono sólido hasta alcanzar temperaturas cercanas a los 2.800 grados Celsius. Una vez cargados, estos bloques pueden conservar el calor durante varios días gracias a sistemas de aislamiento especialmente diseñados.
Posteriormente, la energía térmica almacenada se libera según la demanda para generar vapor utilizado en procesos industriales, como ocurre actualmente en una refinería de biocombustibles ubicada cerca de la instalación experimental.
Una alternativa a los combustibles fósiles
Uno de los principales atractivos de esta tecnología es su potencial para sustituir el uso de combustibles como el gas natural o el carbón en actividades industriales de alta demanda energética.
Según la compañía, sus baterías térmicas almacenan electricidad de bajo costo y la transforman en calor utilizable de forma continua. Además, el sistema puede adaptarse para convertir nuevamente ese calor en electricidad cuando sea necesario.
A diferencia de las baterías convencionales, que suelen requerir minerales críticos como litio, cobalto o níquel, las baterías térmicas de Antora utilizan materiales abundantes y ampliamente disponibles, lo que podría facilitar su producción a gran escala y reducir costos.
Resolver uno de los grandes desafíos de las energías renovables
El almacenamiento energético se ha convertido en una pieza clave para acelerar la transición hacia fuentes renovables.
La energía eólica y la solar presentan una ventaja fundamental: generan electricidad a costos cada vez más competitivos. Sin embargo, su producción depende de las condiciones meteorológicas y, en muchos casos, no coincide con los momentos de mayor demanda.
Las baterías térmicas buscan precisamente aprovechar esos excedentes que normalmente se desaprovechan o pierden valor en el mercado eléctrico, almacenándolos para utilizarlos cuando la industria los necesite.
Esta capacidad podría contribuir a una mayor integración de energías renovables en sectores donde la electrificación directa sigue siendo compleja o costosa.

Un potencial enorme para la descarbonización industrial
La industria pesada continúa siendo uno de los sectores más difíciles de descarbonizar debido a su elevada dependencia del calor de alta temperatura.
Procesos como la producción de acero, cemento, químicos, alimentos, combustibles o papel requieren cantidades considerables de energía térmica que actualmente provienen, en gran medida, de combustibles fósiles.
Las baterías térmicas podrían ofrecer una alternativa viable para cubrir parte de esa demanda utilizando electricidad renovable previamente almacenada.
Por ello, numerosos expertos consideran que esta tecnología podría desempeñar un papel relevante en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero durante las próximas décadas.
Los desafíos que aún deben superar
A pesar del entusiasmo que generan, las baterías térmicas todavía enfrentan varios retos técnicos y económicos.
Uno de los principales consiste en demostrar que los materiales pueden soportar durante largos períodos las temperaturas extremas necesarias para el funcionamiento del sistema sin degradarse significativamente.
También será necesario comprobar que la tecnología puede fabricarse a escala industrial manteniendo costos competitivos frente a otras alternativas energéticas.
A ello se suman desafíos regulatorios. En muchos mercados energéticos, las normativas actuales fueron diseñadas antes del desarrollo de estas soluciones y todavía dificultan que sistemas de almacenamiento térmico aprovechen plenamente la electricidad renovable de bajo costo.
Una posible solución para centros de datos y nuevas industrias
El crecimiento acelerado de los centros de datos y de las infraestructuras digitales está impulsando la búsqueda de nuevas formas de abastecimiento energético sostenible.
En este contexto, algunos especialistas consideran que las baterías térmicas podrían convertirse en una herramienta estratégica no solo para la industria manufacturera, sino también para instalaciones que requieren energía constante y confiable.
La combinación de almacenamiento de larga duración, costos potencialmente bajos y materiales abundantes posiciona a esta tecnología como una de las alternativas más prometedoras dentro del creciente mercado del almacenamiento energético.
Un futuro energético basado en el calor almacenado
Aunque todavía se encuentra en una etapa temprana de despliegue comercial, el almacenamiento térmico está captando cada vez más atención entre investigadores, empresas y responsables de política energética.
Su capacidad para aprovechar la energía renovable excedente y transformarla en calor industrial utilizable podría ayudar a resolver uno de los desafíos más complejos de la transición energética global: reducir la dependencia del carbón y del gas natural en sectores donde la electrificación directa resulta difícil.
Si las pruebas a gran escala confirman su viabilidad técnica y económica, estas baterías podrían convertirse en una pieza fundamental de los sistemas energéticos del futuro, permitiendo una industria más eficiente, competitiva y con menores emisiones de carbono.
https://noticiasambientales.com/energia/baterias-termicas-de-carbono-la-tecnologia-que-busca-reemplazar-al-gas-y-al-carbon-en-la-industria/
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