“Nos encontramos en el Banco Santander a las dos”. El cajero queda entre Carlos Perette y Rodolfo Walsh, justo en la esquina. Quedaba. La sucursal cerró, apenas es reconocible por un poco de pintura roja rasqueteada en la estructura. Al lado hay un McDonald’s y se ve de fondo el Edificio Centinela de la Gendarmería Nacional. Un bodoque verde grisáceo, cuadrado, de cuatro pisos. Del otro lado, colores. Viviendas de dos pisos, tres pisos y hasta cuatro. Amarillo, rosa, verde, azul. Cada construcción es monocolor, pero de un color diferente a la vivienda de al lado. Es una de las entradas al Barrio Padre Mugica, más conocido como la Villa 31.
A paso rápido cruza la calle y nos saluda. María llegó al barrio en 2012. Antes, vivió en distintos lugares de la Ciudad de Buenos Aires y cuatro años en Santiago del Estero. Llega con una pechera blanca con un logo colorido de Urbana TeVe. Es el canal de televisión abierta que transmite desde el Barrio Mugica. “Soy parte de Urbana TeVe desde marzo de 2026. Cubrimos en la 31, en otros barrios de la Ciudad y eventualmente en el interior del país”, explica.
Está acompañada de una vecina, Helena. Nos presentamos mientras caminamos unas tres cuadras sobre Carlos Perette hasta la calle Islas Galápagos, donde en minutos comenzaría la octava edición de la Marcha del Orgullo de la Villa 31.
Los comentarios sobre el clima son de los primeros en la charla. Hay sol y calor después de varias semanas de frío y lluvia. El cielo está despejado casi en su totalidad, apenas se vislumbra alguna nube suelta que nunca tapa el sol. “El año pasado se tuvo que suspender por la lluvia y nunca se reprogramó, recién se hace este año”, cuenta enérgica María.
El flyer del evento convoca a las dos de la tarde en Carlos Perette e Islas Galápagos. Tiene una estética con distintas tonalidades de rosa. Es un collage de dos dibujos. Arriba, un dibujo aéreo del barrio. El dibujo de abajo muestra gente concentrada en la esquina: hay una travesti con un megáfono y banderas LGBT, Whipala y la bandera trans.
Sobre la bandera Whipala, muy presente en la marcha, Maria explica que en el barrio vive gente de distintas comunidades: “Hay algunos compañeros de la comunidad en el barrio, están organizados en sus respectivas comunidades, pero se organizan fuera del barrio”.
También en el folleto digital aparecen las organizaciones y espacios que participan y convocan a la movilización: Asamblea Transfeminista Villa 31; La Nuestra; CTA; Movida Ciudad; Bachillerato Popular Casa Abierta; Marea Feminismo/Popular; La Garganta Poderosa; Barrios de Pie; El Hormiguero; y Mala Junta.

Además de la fecha, hora y lugar de la convocatoria, la tipografía del afiche muestra la frase “Operativo Tormenta de Orgullo” parafraseando a “Tormenta Negra”, el nombre que le otorgó Jorge Macri a los operativos represivos en los distintos barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires.
En la esquina ya esperan cerca de 50 personas el inicio de la marcha, aún se están realizando los preparativos. Hay globos, una bandera LGBT, banderas con guirnaldas coloridas colgadas de un poste de luz a un árbol y del árbol a otro poste de luz. La esquina tiene dos murales. Uno con Mario Alberto Kempes, Lionel Messi y Diego Maradona con una bandera argentina de fondo. El otro lo muestra a Néstor Kirchner haciendo la “V” peronista.
Frente al lugar de concentración, hay una cancha de fútbol 9 de pasto sintético con gradas y rodeada de esas viviendas de colores. Se juega el torneo de veteranos, nos explica María. Cada tanto se escucha un grito de gol. A medida que corren los minutos, llega más gente a la marcha y los esporádicos gritos de gol se disipan entre la música, las charlas y las risas de las ya 400 personas que esperan para salir.
Más cerca de las cuatro de la tarde, llegan los tres motocarros que se usarán como una suerte de escenario móvil durante el recorrido. Son motos con tres ruedas y un pequeño acoplado atrás. Están decoradas con globos de colores y banderas LGBT, trapos de agrupaciones y una de Palestina. Por primera vez prenden el micrófono ubicado debajo del mural de los tres campeones del mundo y la voz de una mujer pide encolumnarse para comenzar la recorrida por el barrio.

Sin apuro, comienzan a colocarse detrás de uno de los motocarros que liderará la movilización. Arriba de cada acoplado se sube una travesti, una de ellas con megáfono. Hay banderas de distintas agrupaciones y carteles pidiendo justicia por los femicidios y los transfemicidios.
“Ninguna mujer presa por reclamar derechos”; “Libertad a todxs lxs presos polticxs del mundo. Luchar no es delito”; “Justicia por la maestra correntina Nancy Godoy”; Milei no es mi ley”; dicen algunas de las cartulinas.
Una de las mujeres trans que encabeza la marcha toma el megáfono desde arriba del acoplado. Extiende el recordatorio y los pedidos de justicia antes de iniciar la marcha, desde el megáfono se recuerda el nombre de las víctimas y la gente responde al grito de “¡Presente!”.
–5… 4… 3… 2… 1… ¡Marchemos, maricas! –grita arriba del motocarro una de las travestis con el megáfono.
Hay gritos, chiflidos, algunos sapucai y comienza la movilización sobre la calle Islas Galápagos, pasando por al lado del Ministerio de Educación porteño, un edificio cuadrado y gris de siete pisos que contrasta con el color de la marcha.
Los vecinos se asoman por sus ventanas. Algunos filman. Otros que justo pasaban caminando con su bolsa de compras se detienen en la vereda a mirar o grabar. Hay un par de comercios en estas primeras cuadras, aunque el mayor movimiento comienza al llegar a la zona del autopista y en la calle de la feria.
El sonido de los silbatos, el megáfono y los bocinazos rebotan con un efecto de eco debajo de la Autopista Illia. Ahora son muchos los vecinos que se asoman desde sus balcones a ver y filmar. Hay más comercios y los trabajadores salen a la puerta de sus locales para ver pasar la marcha.
–¡Señor, señora, no sea indiferente, se matan los travestis en la cara de la gente! – suena a través del megáfono y retumba en las paredes de las calles angostas del barrio.
El recorrido dura unos treinta minutos. Ya en el último tramo de la marcha, empiezan a sonar cantos contra Javier Milei y Jorge Macri, especialmente contra este último, recordando los operativos “Tormenta Negra” en los barrios populares.
Varios vecinos se suman a los cantos mientras pasa la marcha por al lado de sus casas. Otro de los vecinos, brasileño, empieza a hacer una “L” con la mano haciendo referencia al triunfo de Lula Da Silva en las elecciones brasileñas. La gente en la marcha acompaña y corea el nombre del reelecto presidente de Brasil.
El recorrido termina en el punto de inicio, en la esquina de Carlos Perette e Islas Galápagos, con una bengala de humo gris y una catarata de aplausos. Vuelve a sonar la música, algunos desconcentran y otros se quedan para el acto de cierre.

Un hombre realiza un show de fuegos mientras las oradoras se preparan para hablar. Los discursos son contra los crímenes de odio, contra el gobierno nacional. También hay pedidos de justicia por el femicidio de Nancy Godoy y las demás víctimas. Pero lo que más prevalece y hace distintiva la marcha son las consignas sobre el orgullo en la particularidad de la Villa 31 y de los barrios populares.
“Estamos en un contexto donde también necesitamos reclamar desde acá que pertenecemos a la agenda emocional del barrio. El orgullo también es villero. Estamos acá para legitimar que nuestras voces y nuestras diversidades existen en el barrio”, explica una de las referentas y organizadoras de la marcha.
Según los datos recolectados e informados por el Observatorio Nacional de MuMaLá, entre el 1 de enero y el 30 de octubre de 2026 se registraron 239 crímenes de género en el país. El mes de octubre cerró con 36 asesinatos entre femicidios y transfemicidios, siendo el octubre más crítico de los últimos cinco años.
Dentro de estos 239 casos en este periodo de diez meses, el 8,37% (veinte casos) están registrados como muertes en contexto de narcotráfico o crimen organizado. Una problemática que afecta a las mujeres, travestis, trans y trabajadoras sexuales de los barrios populares, quienes quedan expuestas en contexto de endeudamiento con estos mismos actores del narcomenudeo, como cuenta ella. “Estamos acá contra el endeudamiento. A nosotros no nos dan crédito los bancos. Nos dan crédito justamente los que andan en cosas malas en el barrio. Y muchas veces, cuando no podemos pagarlo, lo pagamos con nuestra vida”.
Los discursos terminan a las cinco y media. Vuelve la música, la gente baila y conversa mientras poco a poco comienzan con el desarme de la escenografía. Guardan la decoración de los motocarros. Comienzan las charlas de rutina entre los organizadores. Esto ponelo acá. Lo otro ponelo allá. Esto en un rato vemos. Mientras, María nos acompaña hasta la salida del barrio, hasta los restos de la ex sucursal del Banco Santander, al lado del McDonald’s y frente a las viviendas coloridas.
https://elgritodelsur.com.ar/2026/11/el-orgullo-tambien-villero-cronica-marcha-orgullo-villa-31/
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