
Vaca Muerta Ediciones, el proyecto independiente y autogestivo de Manuela y Demián Orosz, reúne esas dimensiones del trabajo editorial: la escritura, la selección, la experimentación visual y el hacer artesanal de los libros. Cada publicación supone una decisión sobre sus condiciones materiales, sobre aquello que un libro puede ser y sobre las maneras en que puede llegar a sus lectores.
Esta búsqueda encuentra un diálogo posible con Carmelo Ardén Quin, uno de los protagonistas de las vanguardias rioplatenses. En 1944, la revista Arturo, de la que fue impulsor y en cuyo único número publicó un texto fundamental, abrió un camino para el arte abstracto y concreto en la región. Frente a la representación y la expresión como principios dominantes, Arden Quin propuso la INVENCIÓN: un arte capaz de producir formas nuevas, en correspondencia con las condiciones materiales e históricas de la sociedad.
Entre aquella vanguardia y la experiencia de Vaca Muerta Ediciones no hay una identidad de propósitos, sino una pregunta compartida: ¿qué significa inventar cuando también importa cómo se hace aquello que inventamos?
Las obras de Ardén Quin que acompañan esta entrevista nos invitan a pensar el libro más allá de su contenido: como objeto, como construcción y como posibilidad. Porque editar, en definitiva, es intervenir en el mundo material de las ideas y encontrar, incluso en los límites de cada época, una forma nueva de hacer.
*** DOCE PREGUNTAS PARA MANUELA Y DEMIÁN OROSZ
Redacción Clásica Universitaria: ¿Cómo reconocen que están frente a un libro?
Antes de pensar en las posibilidades de publicación, en el género o en los lectores: ¿qué tiene que suceder en esas primeras páginas para que quieran seguir leyendo? ¿Qué les hace pensar que un texto merece convertirse en un libro?
Vaca Muerta Ediciones: En ocasiones sucede algo en las primeras páginas, otras veces lo que te lleva a querer hacer un libro pasa más adentro, o ya en el final, cuando se define o se vuelve nítido el mundo que inauguró una lectura. Las primeras impresiones cuentan, desde luego, son como ese amor a primera vista. Pero cierta paciencia en la espera de que una escritura o un conjunto de palabras e imágenes se enciendan también es necesaria. Nos pasó con Irremediable, de Candelaria de Olmos, que nos produjo una especie de saber físico, una certeza, un apetito inmediato. Alguien le había dicho a Candelaria que el libro no lo enamoraba. O algo por el estilo. En nuestro caso fue exactamente al revés, y repentino. Y el rayo nos dura. Los dingos, de Natalia Monasterolo, nos enganchó muy al principio, tiene una primera escena que te secuestra la atención y te obliga a seguir leyendo. Terminada la lectura compartimos una convicción sobre la necesidad de hacer ese libro, podemos imaginar que nos dijimos mentalmente: Esto se tiene que publicar, por su audacia, por el dolor que logra exponer, por la conmoción que provoca. Esa misma noche, apenas terminada la primera lectura, le escribimos a Natalia algo así como una devolución que, palabras más palabras menos, es el texto de contratapa: una invitación a leer, a pasar el umbral.
RC&U: ¿Qué es el gusto editorial?
¿Es experiencia, cultura, intuición, memoria de lecturas? ¿Cómo se construye un criterio compartido cuando el trabajo editorial es de a dos? ¿Pueden explicar por qué algo les parece bueno o hay una zona del gusto que sólo se reconoce, sin que sea posible justificarla del todo?
Vaca Muerta Ediciones: El gusto editorial, o el gusto a secas, es un nudo de tantos hilos que resulta difícil discernir cuántas vibraciones están actuando. La “historia” de las lecturas propias, seguro, anda por ahí lamiendo eso que uno lee por primera vez. Un ejemplo: La aparición de Ettie Yapp, de Carlos Schilling, fue un poco como tirarse a nadar en un río conocido. Un estilo delicioso, y el reencuentro con esa maestría, una correntada que te lleva sin que puedas detectar de dónde sale la fuerza. Pero también puede haber un intenso placer en la sorpresa que produce algo inesperado, lo que te toca un lugar que no sabías que tenías. Nuestras historias muy distintas, por cuestiones etarias, porque somos padre e hija, aunque esas historias terminan encontrándose en lugares parecidos por esas mismas razones que podrían alejarnos. Tenemos paladares (o como se llame) similares. Y estamos muy atentxs, por otra parte, a escuchar las intuiciones, a poder darle una entidad plena a la sensibilidad de cada unx y aprovechar una especie de educación sentimental que nos aporta justamente a cada cual lo que no tiene o no se ha despertado. Discutimos bastante, peleamos poco, siempre terminamos abrazadas y chochas, dando saltos en el aire por lo logrado. RC&U: ¿Qué buscan corregir y qué saben que no deben tocar?
¿Dónde termina la edición y comienza la escritura de otro libro? ¿Cómo deciden cuándo intervenir sobre un texto y cuándo preservar sus imperfecciones, sus desvíos o aquello que lo vuelve singular?
Vaca Muerta Ediciones: Aunque hace poco que estamos en este oficio (y por algo no decimos profesión), fuimos muy rápido hacia un lugar de deleite. Nos autopercibimos como artesanos/as de libros, como un vehículo de mañas y voces ajenas, materializadoras de subjetividades y caprichos. Amamos lo imperfecto. La perfección nos aburre un poco. Y lo que más nos aburre es el criterio propio. Nos cuesta mucho, por lo tanto, pensar y ejercitar el rol de editor/ra en el sentido de un lector que autoriza, como si fuera un oficial de aduanas, cuáles son las mercaderías que pueden entrar al país de la publicación y cuáles otras se quedan en la frontera. Tratamos de no cancelar lo que trae un texto.
RC&U: ¿Hasta dónde puede intervenir una editorial sobre la obra de un autor?
¿Dónde establecen el límite entre acompañar una escritura y modificarla? ¿Quién determina ese límite: ustedes, el autor, la ética del trabajo editorial o la propia obra? ¿Cambia algo de esa relación cuando se trabaja desde una editorial independiente, en la que el vínculo entre quienes editan y quienes escriben suele ser más directo?
Vaca Muerta Ediciones: En La indicación de la luz, de Leticia Martínez, hay un cuento, bueno, no es exactamente un cuento, que se llama “El Caso Hambre”. Es un texto capaz de producir un fuerte malestar difícil de explicar. Es algo que le pasó más que nada a uno de los integrantes de Vaca Muerta Ediciones. Pero de ninguna manera tuvimos ni siquiera el más mínimo impulso de tocarle cosas o sacarlo del volumen. La potencia de ese texto, que es como un agujero en el libro, radica en su posibilidad de incomodar, de desfondar lo que a uno pueda gustarle. A veces sí pasa sugerir que alguna escena o algún párrafo puedan (¡cómo decirlo para no contradecirnos!) ganar fuerza o mermar hasta desaparecer. Pero salvo que aparezca algo aberrante, o daños muy evidentes o atentados a la lengua sin justificación, preferimos que las singularidades de cada voz se manifiesten y se preserven. RC&U: ¿Alguna vez tienen que convencer a un escritor de que está equivocado?
¿Y qué sucede cuando son ustedes quienes deben revisar una decisión? ¿Cómo tramitan las diferencias entre ambos frente a un manuscrito, o entre ustedes y un autor, cuando está en juego algo que consideran esencial para el libro?
Vaca Muerta Ediciones: El arte de editar debería incluir entre sus dones un arte de decir No.O un arte de no herir susceptibilidades. Con esto nos pasa algo similar a lo que respondimos más arriba. Preferimos no tener razón y llegar a lugares que se puedan percibir como enriquecedores de eso que será el libro. Con el flamante título Todos quieren ser cool y yo estoy cansado, de Leonardo Vergara, nos pasó que con el autor debimos charlar sobre una frase de un poema que podía molestar. No estábamos seguras de que se pudiera captar una potente ironía sobre los discursos antifeministas. A Manuela le pareció que la ironía de esa frase era bastante obvia, y fin de la discusión.
RC&U: ¿Qué hacen cuando encuentran algo extraordinario en un manuscrito imperfecto?
¿Intentan corregir sus defectos o procuran proteger aquello que todavía no saben explicar? ¿Cómo reconocen, en un texto que no termina de funcionar, una potencia que justifique el trabajo de editarlo y publicarlo?
Vaca Muerta Ediciones: En los intentos de darle forma a un libro, y sobre todo en cuestiones en las que poseemos habilidades en proceso, la experiencia en carne propia es la de encontrar que el error puede ser muy productivo. Nos encanta eso de “el defecto como efecto”. Te sale algo mal, o algo torcido, o algo que no esperabas, y resulta que por ahí era la cosa. Los intercambios entre nosotras y con lxs autorxs suelen ser precisamente el camino para que vayan apareciendo resultados o se peguen volantazos que te dejan muy lejos del lugar al que creías que ibas o querías ir. Diríamos que es una dinámica imposible de saltear.
RC&U: ¿Publican los libros que les gustan o los libros que consideran necesarios?
¿En qué se funda la identidad de su catálogo? ¿Qué relación existe entre sus lecturas personales, sus afinidades, sus obsesiones y las decisiones concretas de publicación? ¿Hay libros que desearían editar, pero que las condiciones materiales de la editorial vuelven difíciles o imposibles?
Vaca Muerta Ediciones: En las diplomaturas, talleres y otras instancias de formación en el campo editorial se insiste mucho con el concepto de catálogo, en la necesidad de su definición. La verdad es que no nos interpela mucho el asunto de definir un catálogo, o de establecer a rajatabla qué tipo de intervención queremos realizar en el campo cultural. O sea: es una cuestión siempre abierta, al contexto, a nuestras propias vidas, a los seres que percibimos cercanos (entre los cuales están esas personas llamadas autorxs). Catálogo es lo que vas haciendo. No tenemos por lo tanto una idea clara y distinta de cómo será ese camino, porque vivimos y editamos a salto de mata, como se dice. Y porque vamos encontrando nuevas especies (para usar una metáfora botánica) y no sabemos qué frutos dará esa planta. Sí nos pasa, obviamente, que empezamos a salivar cuando vemos libros editados por colegas a quienes admiramos. Y también pasa, claro, que no podemos afrontar algunos proyectos por la escala de nuestra editorial. Aunque eso está por verse, somos gente con ganas, viviendo muy cerca de los deseos.
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«Insisto en que con Vaca Muerta el trabajo sobre el texto fue muy moderado. Tanto que lo recordaba vagamente y que he tenido que buscar en mis archivos de drive para responder esta pregunta. Ahí están los comentarios de Demi y mis respuestas. Todos muy respetuosos: ‘sugiero eliminar’ o ‘sugiero cambiar por’. A veces hay sugerencias mías, dudas, vacilaciones, consultas a Demi. Suelo decir que soy una escritora dócil en el sentido de que recibo bien la mirada del editor o la editora y suelo aceptar las recomendaciones que me hacen o le hacen a mi texto. Confío mucho en ese trabajo de edición, confío mucho en el editor como lector entrenado, como lector de un libro que todavía no es libro. Es él o ella el que está viendo ese objeto que aún no existe, incluso si es un editor novel como era el caso de Demi y Manuela en ese momento».
Candelaria de Olmos
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RC&U: ¿Qué significa sostener una editorial autogestiva en Córdoba?
¿Qué posibilidades y qué límites encuentran en la decisión de construir un proyecto editorial por fuera de las estructuras más consolidadas de la industria? ¿Cómo se relacionan con la escena literaria y editorial de la provincia? ¿La distancia respecto de los grandes centros de circulación modifica sus decisiones, sus búsquedas o su manera de entender el oficio?
Vaca Muerta Ediciones: Lo que se abre con este tipo de proyectos editoriales es potencialmente infinito. Resulta clave la autonomía que te otorga realizar casi todo el proceso del libro. Podemos hacer, literalmente, lo que se nos venga en ganas. Sentimos mucha afinidad con lo que ha teorizado Eric Schierloh, editor de Barba de Abejas: la edición como trinchera cultural y vital, la casa-taller como esquirla o astilla en el sistema industrial de publicaciones. Eric cree que el sistema se va a caer. Nosotras no estamos seguras, para nada. Creemos, sí, que el sistema se puede hackear. Y también, por qué no, a veces intentamos volar por debajo o por encima de los radares. Dice el Primer Manifiesto Infrarrealista: Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis. ¿Dificultades, palos en la rueda? Desde ya que existen. La Feria del Centro, por ejemplo, o las compras para el Plan de Lectura de la Provincia de Córdoba, te piden que tengas ISBN, una especie de etiquetado frontal con el que no queremos saber nada. ISBN LTA. En muchas instancias, no tener ISBN es como ser un indocumentado y que te pare la Policía en la calle. O que no te dejen entrar. Nos gusta hacer Objetos Editoriales No Identificados. Nos encantaría poder charlar con un funcionario de Cultura y preguntarle, si es que le interesa la cuestión, si es que quiere conocer el ecosistema editorial, por qué persisten en hacerle el juego a esa sigla que en última instancia es un trámite burocrático y un resabio de una ley de la época de la última dictadura. Mientras tanto, perseveramos en nuestra legítima rareza, en hacer libros sin despegarnos de la comunidad en la que estamos trabajando y viviendo.
Por alguna razón muy curiosa, hay gente que no hace libros, gente que nunca hizo un libro, pero cree que sabe qué es un libro. En el reglamento que regula la participación en el Espacio Alberto Burnichon de la Feria del Libro de Córdoba (el sector de independientes que hasta la edición anterior se llamaba Espacio Baron Biza) se establece que no se pueden feriar artefactos u objetos que no sean “libros”. Fanzines, afiches, cuadernos y otros experimentos gráficos que son parte de la producción habitual de los proyectos independientes y artesanales quedan cancelados. Hay mucho funcionario de turno y lobistas de las cámaras empresariales que realmente están en Babia sobre el campo al que le deberían facilitar su expansión y su creatividad.
RC&U: ¿Qué sucede con un libro después de publicarlo?
¿Cómo resuelven la distribución y la venta de sus libros? ¿Qué redes, librerías, ferias, encuentros o vínculos con los lectores hacen posible que los ejemplares circulen? ¿Cuánto tiempo y trabajo les demanda esa tarea, y cómo se relaciona con el tiempo que quisieran dedicar a leer, editar y preparar nuevos títulos? En una editorial autogestiva, ¿la circulación de los libros forma parte del proyecto editorial tanto como su selección y su producción?
Vaca Muerta Ediciones: Somos una factoría de libros con tracción a sangre, para usar una metáfora campera que nos representa muy bien. O sea que está en primer plano el tema del cuerpo de principio a fin. Hacemos libros con las manos, los llevamos a algunas librerías muy puntuales, o los entregamos casa por casa, y vamos a todas las ferias que podemos, tratamos de viajar lo más que se pueda para compartir lo que hacemos y para aprender de proyectos similares que están en la ruta sin aflojar. Se fuerza la máquina, de noche y de día, como dice la canción. Apenas ganó Milei y sentimos que se ponía en marcha su plan de exterminio, con un grupo de editoriales amigas gestamos la feria Refugio, una experiencia de editoriales independientes y artesanales que se va activando de manera nómade en espacios culturales, en un vivero, en museos, en la vereda, en librerías con patio, en patios de casas, en bibliotecas, en festivales. La mayoría de las veces llegamos con nuestras mesitas o nuestros tablones, con nuestros manteles o telas (alguien usó para feriar, una vez, un tender cubierto por una sábana) y armamos el paño. Somos como una caravana que se va moviendo con sus mercancías de papel impreso. A veces, nos compramos entre feriantes. O vendemos un par de libros. Otras veces nos va muy bien en términos de ventas, siempre nos va hermoso en términos de roce y aprendizaje. Y vamos pensando en la próxima edición. Cuando votamos el nombre (en este momento que respondemos somos 59 editoriales en el guasap de la feria), nos parece que predominó la sensación de intemperie. Hubiéramos preferido llamarla Toldería, también nos gustaba Trinchera, algo más peliagudo que Refugio. Un lugar desde el cual pudiera volar una flecha o una piedra.
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«Cuando conversamos con Demi y Manu, sobre Los Dingos (la novela que editamos), palpitaba mucho entusiasmo, y eso es hermoso para quien escribe, pero, sobre todo, había una lectura atenta. Ellos habían pescado el corazón de la historia y si habían pescado ese núcleo la historia no iba a morir. Se trata de un trabajo muy serio.
Un editor o editora pueden ser ágiles para leer, rápidos para adoptar el ritmo de una época, hábiles para descifrar el signo, pero malos intérpretes. Eso no me pasó con ‘Vaca Muerta’. Ellos contaron la historia tantas veces como pensaron en la manera que iba a tomar el libro».
Natalia Monasterolo
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RC&U: ¿Qué responsabilidad tienen sobre aquello que deciden hacer visible?
Editar supone elegir, pero también dejar afuera. ¿Cómo piensan esa responsabilidad al construir un catálogo? ¿Qué idea de literatura, de cultura y de época se expresa en los libros que publican? ¿Qué lugar ocupa, en esas decisiones, la posibilidad de dar espacio a escrituras que difícilmente encuentren lugar en otros circuitos editoriales?
Vaca Muerta Ediciones: Para muchas personas que escriben o dibujan o hacen artes gráficas, perforar el sistema industrial de publicaciones, lograr siquiera que te contesten un mail, es imposible o por lo menos bastante inusual. Sin duda, los proyectos independientes y artesanales somos una pieza clave en el ecosistema editorial y contribuimos a eso que se denomina “bibliodiversidad”: contenidos, textos, artefactos lingüísticos y visuales que difícilmente encuentren acogida en las unidades de negocios de los grandes grupos. Nos gusta mucho, en paralelo, el concepto de “librodiversidad”, que no refiere a un contenido o a la voz de un autxr sino a las materialidades posibles y a las prácticas siempre en movimiento de lo que puede ser un libro.
RC&U: ¿Qué puede hacer hoy una editorial artesanal que no puede hacer una máquina?
En un escenario atravesado por las plataformas digitales y la inteligencia artificial, ¿qué lugar ocupan la lectura atenta, la materialidad del libro, el cuidado de la edición y la relación personal con los autores? ¿Qué significa para ustedes lo artesanal: una manera de producir, una escala de trabajo, una posición estética o una forma de entender el vínculo con los libros y sus lectores?
Vaca Muerta Ediciones: Un proyecto artesanal es un portal, una posibilidad, la chance que muchxs tenemos de generar publicaciones o construir artefactos poético-visuales a una escala doméstica, sin grandes estructuras, con herramientas que resultan bastante accesibles, como son una impresora láser mediana o una impresora a chorro de tinta pequeña. También es una búsqueda y un horizonte, y un lugar donde permanecer: al contrario de otros proyectos que se inician de manera artesanal y luego comienzan a trabajar con imprentas, lo cual puede implicar “pegar un salto”, o evolucionar en materia de tirada, o ir hacia un modelo industrial de publicación, en el caso de Vaca Muerta Ediciones procuramos permanecer en el esfuerzo y en el deleite de hacer libros con las manos, coser cada ejemplar, mimar en la medida de lo posible los caprichos de lxs autorxs, tramar las expectativas de los otrxs con nuestras decisiones estéticas y materiales, otorgarnos el tiempo que demande encontrar las formas adecuadas a cada artefacto. No soltar las riendas, en el sentido de no perder el contacto con la materialidad del libro, es fundamental en este viaje iniciado. La IA puede “charlar” con un autxr, o escribirle la novela o el poemario, pero, por el momento, no puede coser libros a mano ni tomarse una cerveza con lxs poetas. Un símil con la cocina: podemos pedir comida, salir a comer o bien cocinar en casa con las ollas que hay, con los condimentos a la mano, con los fuegos que tenemos. Nos gusta cocinar en casa. Cuando le hicimos a Waldo Cebrero el libro Mecanismos primitivos, alguien posteó en Instagram la frase “Del horno de barro de Vaca Muerta Ediciones”. Nos encanta esa imagen. RC&U: ¿Qué tuvieron que aprender para sostener este oficio que no podrían haber aprendido en un manual de edición?
¿Qué les enseñaron los libros publicados, los errores, las decisiones difíciles y las condiciones concretas de la autogestión? Después del camino recorrido, ¿qué les gustaría preservar de la editorial y qué sienten que todavía necesitan inventar? ¿Qué consejo le darían a alguien que hoy quisiera poner en marcha un proyecto editorial independiente?
Vaca Muerta Ediciones: Compartimos la sensación de que los libros de imprenta a escala industrial son todos iguales. Título grande y alguna foto o imagen, todo bien centrado. Si el autor o la autora son súper conocidxs, el nombre va bien grande y el título chiquito, casi que ni importa porque el nombre ya es una marca. Verbigracia: las obras completas de Borges en Emecé. Estamos simplificando la cuestión. Lo que venimos intentando ahora mismo es que el diseño y la encuadernación del libro o del artefacto de publicación elegido permitan ver o palpar una serie de decisiones, en términos materiales y “estéticos”. Nos pasamos días y días eligiendo un color de cartulina o un gramaje para una hoja de guarda, o probando una intensidad de impresión que no manche la hoja de papel de interior que sigue. A veces, todo ese trabajo que está dentro del libro queda como encapsulado, entonces venimos probando libros que se abran mucho, como si mostraran su entraña y te pudieran decir “así estoy hecho”. Nos dan ganas de que lo de adentro quede afuera. Como un mensaje. En ese mismo movimiento, la idea es comunicar que este baile está a la mano o en el cuerpo de cualquiera que se quiera meter a bailar. Publicar es: fotocopiar, abrochar hojas sueltas, serigrafiar, pegar carteles, imprimir con lo que tengas, volantear, encontrar el dispositivo que puedas hacer y que te guste. Manuela y Demián Orosz son los creadores de Vaca Muerta Ediciones, un proyecto editorial independiente nacido durante la pandemia en Unquillo, Córdoba. Demián es periodista cultural y crítico, con una extensa trayectoria en medios cordobeses y experiencia en proyectos editoriales. Manuela aporta al proyecto su trabajo como editora y la dimensión artesanal de la producción de libros. Juntos sostienen una editorial autogestiva que reúne literatura, experimentación visual y trabajo manual, desde la concepción de cada título hasta su materialización.
https://www.cba24n.com.ar/opinion/vaca-muerta-ediciones–la-invencion-como-forma-de-hacer_a6ae3c4ba68357ce5aa4cabcc
ACERCA DEL CORRESPONSAL
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