
¿Qué descubrieron sobre sus propios textos a partir del trabajo con Vaca Muerta Ediciones?
¿Hubo alguna observación, intervención o decisión editorial que les permitiera ver algo que hasta entonces no habían advertido, o que las obligara a revisar una certeza sobre lo que habían escrito? ¿Cómo fue ese proceso y qué lugar tuvo la mirada de quienes editaron en la forma definitiva del libro?
Candelaria de Olmos: Lo que descubrí de mi propio texto es que podía convertirse en un libro. Creo en esa frase que dice que los escritores hacen textos y que son los editores los que los convierten en libros. Demián y Manuela convirtieron ese puñado de relatos que yo había escrito antes de la pandemia y al que le había dado el título de Irremediable en un libro. Un libro muy particular, dado el carácter artesanal de las ediciones de Vaca Muerta que diseña interior y tapa, imprime y cose a mano cada ejemplar. Todo muy casero y amoroso, lo cual es, de parte de ellxs, una decisión estética y política. En ese sentido, el trabajo de ida y vuelta entre ellxs y yo no fue un trabajo fuerte sobre el texto. Manuela y Demián no hicieron intervenciones sustanciales sobre el original que yo les entregué. Nuestro diálogo fue más bien sobre la materialidad del libro: cómo sería la tapa, de qué color, con qué imagen, cómo sería el interior. Esas decisiones que ellos iban tomando según preferencias, pero también según posibilidades técnicas y comerciales (qué podían hacer con los recursos que tenían en su casa, qué con aquellos que ofrecía el mercado del papel en un momento difícil para ese mercado) fueron compartidas, conversadas. También en eso hay una decisión política: en el trabajo artesanal del editor compartido con el autor, en este caso, la autora. Fui a coser ejemplares de Irremediable a Unquillo una tarde. Manuela y Demián me enseñaron a coser mi propio libro. Esa experiencia tan generosa de parte de ellos fue parte de ese proceso de edición que como digo, tuvo más que ver con decisiones materiales que con intervenciones sobre el texto.
Solemos decir con Demián que “nacimos juntos”, en el sentido de que Irremediable fue el primer título de Vaca Muerta y mi primer libro de ficción, creo que eso y la amistad y el respeto y el afecto mutuo ha ayudado a un trabajo que siento compartido no solo en la hechura del libro sino en su difusión posterior (incluso muy posterior, lo cual habla de la tarea de cuidado que hace Vaca Muerta de los libros que edita, de su catálogo de “sus” autores y autoras). También las decisiones en torno a las presentaciones (que fueron todas muy divertidas al punto de que llegamos a invitar vino en jeringas) fueron consensuadas y craneadas juntxs. VER: VACA MUERTA EDICIONES: LA INVENCIÓN COMO FORMA DE HACER
¿Qué necesita una escritora de quienes editan su obra para sentir que el libro llega a su forma sin dejar de ser propio?
¿Cómo se construye ese equilibrio entre aceptar una mirada externa, poner en discusión las propias decisiones y preservar aquello que una considera irrenunciable de su escritura? ¿Recuerdan alguna instancia del trabajo con Vaca Muerta Ediciones en la que esa tensión se haya vuelto especialmente significativa?
Candelaria de Olmos: Insisto en que con Vaca Muerta el trabajo sobre el texto fue muy moderado. Tanto que lo recordaba vagamente y que he tenido que buscar en mis archivos de drive para responder esta pregunta. Ahí están los comentarios de Demi y mis respuestas. Todos muy respetuosos: “sugiero eliminar” o “sugiero cambiar por”. A veces hay sugerencias mías, dudas, vacilaciones, consultas a Demi. Suelo decir que soy una escritora dócil en el sentido de que recibo bien la mirada del editor o la editora y suelo aceptar las recomendaciones que me hacen o le hacen a mi texto. Confío mucho en ese trabajo de edición, confío mucho en el editor como lector entrenado, como lector de un libro que todavía no es libro. Es él o ella el que está viendo ese objeto que aún no existe, incluso si es un editor novel como era el caso de Demi y Manuela en ese momento. Por lo demás, la conversión del texto en libro es un trabajo compartido. Ya no sé qué es propio y qué es ajeno en ese proceso. O sí. El texto es mío pero el libro es de ambos. Esa, al menos, ha sido mi experiencia con Vaca Muerta. En los flyers de difusión nos gusta decir que Irremediable es “un libro de Candelaria de Olmos y de Vaca Muerta Ediciones”. Me gusta mucho esa manera de presentar el libro. Da cuenta de algo amorosamente compartido que siento efectivamente así. Candelaria de Olmos (Córdoba, 1973) es escritora, docente e investigadora, doctora en Letras y magíster en Sociosemiótica. Su producción combina la investigación literaria con la escritura ensayística y de ficción. Publicó Irremediable (2022), su primer libro de ficción, con Vaca Muerta Ediciones, y Cuadernos de la casa. Escribir y habitar. Bitácora de una mudanza, con Lote 11 Ediciones, donde explora la escritura, la intimidad y la experiencia de habitar.
https://www.cba24n.com.ar/opinion/el-texto-es-mio–el-libro-es-de-ambos_a6ae3c92d68357ce5aa4d142a
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