
La declaración conjunta de los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric contra la adhesión de Chile al Escudo de las Américas abrió un nuevo frente político entre el oficialismo y la oposición y generó un debate sobre el tratamiento de la política exterior como asunto de Estado.
Ambos exmandatarios pidieron al Presidente José Antonio Kast reconsiderar la incorporación de Chile a la iniciativa y plantearon que la cooperación internacional debe desarrollarse preservando la autonomía de las decisiones nacionales, sin subordinar la política exterior, de seguridad o defensa a las prioridades establecidas por una potencia extranjera.
La intervención tuvo inmediata respuesta en el oficialismo, donde dirigentes cuestionaron tanto el contenido como la oportunidad de la declaración. Algunos representantes del sector vincularon la postura de los exmandatarios con la falta de respaldo de Kast a la fallida candidatura de Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas, que había sido promovida durante la administración de Boric.
La presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares, sostuvo que la intervención de ambos exmandatarios no correspondía y planteó que la discusión sobre el Escudo de las Américas debía abordarse desde los intereses de Chile, mientras la subjefa de la bancada del Partido Nacional Libertario, Paulina Muñoz, acusó a Bachelet y Boric de asumir una posición política opositora.
Desde la oposición, en cambio, la declaración fue interpretada como una advertencia al Ejecutivo. La exministra Carolina Tohá sostuvo que la decisión de los exmandatarios de pronunciarse conjuntamente reflejaba el nivel de preocupación existente frente a la política adoptada por La Moneda.
El Gobierno respondió llamando a la cautela. El ministro de Seguridad, Martín Arrau, manifestó respeto por la opinión de los expresidentes y pidió prudencia frente al debate. Una posición más crítica expresó el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, quien consideró que la declaración buscaba generar una confrontación política con la estrategia internacional del Ejecutivo.
El senador independiente Miguel Ángel Calisto también llamó a moderar el tono de la controversia y recordó la tradición chilena de mantener cierta continuidad en las relaciones internacionales, independientemente de los cambios de gobierno.
El episodio abrió además una discusión entre analistas sobre sus posibles consecuencias para la política exterior. El académico de la Universidad de Talca Mauricio Morales calificó la declaración como un gesto inédito desde el retorno a la democracia, al tratarse, según su análisis, de la primera ocasión desde 1990 en que dos expresidentes suscriben conjuntamente un documento para cuestionar una decisión internacional del gobierno en ejercicio.
Morales señaló que tradicionalmente los exmandatarios habían participado de consensos de Estado en asuntos internacionales relevantes. Sin embargo, sostuvo que esa práctica ya mostraba señales de deterioro. Desde la perspectiva opositora, indicó, uno de los quiebres habría sido el retiro del respaldo gubernamental a la candidatura de Bachelet a Naciones Unidas, mientras que para el oficialismo la nueva declaración constituye otro punto de ruptura.
Una visión crítica manifestó Gonzalo Müller, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Desarrollo, quien consideró imprudente la intervención de los exmandatarios. El académico vinculó el momento de la declaración con el reciente fracaso de la candidatura internacional de Bachelet y cuestionó las advertencias planteadas sobre un eventual riesgo para la soberanía nacional.
Müller argumentó que el Escudo de las Américas corresponde a un acuerdo político y no a un tratado, y recordó que el Gobierno ha descartado que la iniciativa implique una pérdida de soberanía. A su juicio, la declaración introduce una confrontación directa en un ámbito que tradicionalmente había buscado mantenerse bajo una lógica de política de Estado.
Rodrigo Meléndez, subdirector ejecutivo del Instituto Res Publica, sostuvo por su parte que el episodio forma parte de un proceso más amplio de deterioro de los consensos en política exterior. En su análisis, ese fenómeno se habría manifestado durante administraciones anteriores y continuado posteriormente con controversias internacionales protagonizadas durante el gobierno de Boric.
Una mirada distinta planteó Eric Latorre, analista político de la Universidad Autónoma. Si bien reconoció que el tono y contenido de la declaración representan una confrontación poco habitual entre expresidentes y un gobierno en ejercicio en materias internacionales, consideró insuficiente este episodio aislado para concluir que terminó definitivamente la tradición de entendimientos en política exterior.
Latorre advirtió, no obstante, sobre el riesgo de que las relaciones internacionales se conviertan progresivamente en otro espacio de disputa política interna y que futuros gobiernos revisen las decisiones de sus antecesores dependiendo de las circunstancias políticas.
La aparición conjunta de Bachelet y Boric también abrió interrogantes respecto del papel que ambos podrían desempeñar dentro de una oposición que busca reorganizarse después de la última elección presidencial.
Morales sostuvo que la ausencia de liderazgos consolidados entrega a los dos exmandatarios espacio para asumir una participación política más activa. Según su análisis, ambos cuentan con trayectorias y públicos diferentes, mientras una controversia de política exterior como la generada por el Escudo de las Américas podría convertirse en un punto de coincidencia para distintos sectores opositores.
Müller planteó que será necesario observar si la coordinación entre ambos evoluciona hacia un intento de ejercer contrapeso político frente al gobierno de Kast o si los expresidentes mantienen la distancia respecto de la contingencia que tradicionalmente han adoptado quienes dejaron La Moneda.
Meléndez diferenció las perspectivas de ambos exmandatarios y estimó que la intervención de Bachelet podría responder específicamente al escenario generado tras su candidatura a Naciones Unidas, mientras atribuyó a Boric una participación más constante en asuntos políticos después de abandonar la Presidencia.
Latorre, en tanto, consideró prematuro interpretar la declaración como la instalación de ambos al frente de la oposición. A su juicio, será especialmente relevante observar la evolución del papel político de Boric y determinar si aumenta su presencia en el debate interno mientras las fuerzas opositoras buscan nuevos liderazgos y una estrategia común frente al Ejecutivo.
Más allá de las interpretaciones sobre las motivaciones y el futuro político de los dos expresidentes, la controversia por el Escudo de las Américas instaló una discusión sobre los límites entre la deliberación política interna y la continuidad de las decisiones internacionales del Estado, al tiempo que abrió un nuevo espacio de confrontación entre el Gobierno y la oposición. (NP-ChatGPT-Emol)
https://www.nuevopoder.cl/inedita-declaracion-conjunta-bachelet-boric-abre-debate-sobre-rr-ee-y-su-rol-opositor/
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