Miles de osos están abandonando sus zonas habituales de alimentación y acercándose cada vez más a las comunidades del oeste de Estados Unidos. La combinación de una sequía extrema, escasez de alimentos silvestres y expansión urbana ha provocado durante 2026 una cifra récord de encuentros entre personas y fauna, con animales que ingresan en viviendas, comercios, escuelas e incluso otras instalaciones públicas.
El caso más llamativo se registra en Colorado, donde ya se superaron los 7.000 avistamientos de osos en lo que va de 2026, una cifra que excede el récord anual completo registrado en 2019. Las autoridades informaron además de al menos seis ataques durante el año. El fenómeno no se limita a un solo estado: Nuevo México, Utah y Montana también registran un aumento significativo de conflictos.
La falta de alimento los empuja hacia las personas
La principal explicación está en las condiciones climáticas. El invierno excepcionalmente seco y la prolongada aridificación afectaron plantas, pastizales, bayas, frutos y otros alimentos que forman una parte fundamental de la dieta de los osos. Al encontrar menos recursos en los bosques y montañas, los animales siguen su extraordinario sentido del olfato hasta los lugares donde pueden hallar basura, comida para mascotas o alimentos almacenados.
El problema llega en un momento especialmente delicado para estos animales. A medida que se aproxima el período de hibernación, los osos necesitan acumular grandes reservas de energía, lo que aumenta su necesidad de encontrar alimento. Los especialistas advierten que septiembre y octubre podrían traer todavía más encuentros en algunas regiones.
Nuevo México registra una cifra alarmante
En Nuevo México, las autoridades y residentes han causado la muerte de 187 osos durante 2026, la cifra más elevada desde 2011, según los datos recogidos por las agencias de vida silvestre. Las autoridades también reubicaron decenas de animales, entre adultos y crías.
La situación se volvió todavía más grave tras registrarse recientemente la muerte de una persona a causa de un ataque de oso, el primer caso fatal de este tipo en el estado en 25 años, según los reportes citados en la investigación.
En Utah, 39 osos fueron sometidos a eutanasia durante 2026, una cifra récord para un año completo. En Montana, murieron 24 osos grizzly, principalmente después de conflictos con personas o ganado y por atropellamientos.
Osos dentro de las casas
La crisis ya forma parte de la vida cotidiana en algunas comunidades. En Granby, Colorado, dos jóvenes osos ingresaron recientemente a una vivienda habitada. Su propietario, Matt Errico, se encontró inesperadamente con los animales dentro de su propia casa.
También se han registrado osos cerca de establecimientos educativos, mercados y áreas comerciales. Las autoridades temen que un animal que inicialmente se acerca únicamente en busca de basura pueda perder progresivamente el miedo a los seres humanos y convertirse en un riesgo mayor.
El problema no es solamente la sequía
Los expertos señalan que existe un segundo factor: la expansión de las ciudades hacia antiguos territorios de fauna silvestre. Durante décadas, el crecimiento urbano llevó viviendas y carreteras a zonas que antes funcionaban como áreas naturales de alimentación para los osos.
Al mismo tiempo, algunas poblaciones de estos animales se han recuperado después de períodos históricos de disminución. El resultado es una convivencia cada vez más cercana entre dos poblaciones —humanos y osos— que compiten por el mismo espacio.
Solo en Colorado se estima que viven entre 17.000 y 20.000 osos negros, una población considerada saludable. Sin embargo, la abundancia de animales no evita el problema cuando las fuentes naturales de alimento disminuyen drásticamente.
Las autoridades piden no alimentar a los osos
Uno de los principales llamados de las agencias de fauna es no alimentar deliberadamente a los osos, incluso durante períodos de sequía. Aunque pueda parecer una acción de ayuda, los especialistas advierten que esto puede hacer que el animal relacione permanentemente las zonas habitadas con una fuente fácil de comida.
Las recomendaciones incluyen utilizar contenedores resistentes, no dejar basura expuesta durante la noche, retirar alimentos para mascotas y mantener fuera del alcance de los animales los comederos para aves y otras fuentes de comida.
Los expertos recuerdan que la mayoría de los osos evita a los seres humanos y que los ataques siguen siendo poco frecuentes. Sin embargo, ante el aumento de encuentros, las autoridades insisten en observar cuidadosamente el comportamiento del animal y evitar cualquier intento de acercamiento.
La invasión de osos que vive el oeste estadounidense es una nueva señal de cómo los fenómenos climáticos extremos pueden alterar el comportamiento de la fauna. Cuando el bosque deja de proporcionar alimento suficiente, la frontera entre la naturaleza y las ciudades comienza a desaparecer, llevando a animales y seres humanos a un contacto cada vez más frecuente y peligroso.
Foto: Santa Fe Police and New Mexico Department of Wildlife / Reuters
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