
“Farmear aura” se convirtió en una de las expresiones más llamativas que circulan entre jóvenes en redes sociales, especialmente en TikTok, Instagram y X. La frase combina el lenguaje de los videojuegos con una idea mucho más difícil de medir: el carisma, la seguridad y la presencia que una persona transmite frente a los demás. En pocas palabras, alguien “farmea aura” cuando realiza una acción, adopta una actitud o hace un gesto que, dentro de la lógica de internet, parece darle “puntos” de personalidad, estilo o admiración.
La palabra “farmear” proviene directamente del mundo gamer. En los videojuegos se utiliza para describir la repetición de determinadas acciones con el objetivo de conseguir recursos, experiencia, dinero virtual o mejorar las capacidades de un personaje. La expresión pasó de ese universo al lenguaje cotidiano y comenzó a utilizarse de manera humorística para hablar de personas que parecen estar acumulando una especie de prestigio invisible.
El concepto de “aura”, en cambio, se utiliza como una representación simbólica. No se trata de una energía sobrenatural, sino de la impresión que alguien genera cuando entra en un lugar, habla, camina o realiza determinada acción. Una persona segura, carismática o capaz de llamar la atención puede ser considerada alguien con mucha aura.
De esa combinación nació “farmear aura”. En las redes sociales, alguien puede sumar simbólicamente puntos cuando realiza una acción inesperada, mantiene una actitud segura o consigue que otras personas reaccionen positivamente. Por el contrario, una situación incómoda, una caída, una respuesta desafortunada o cualquier comportamiento considerado poco elegante puede significar que “perdió aura”.
La expresión comenzó a popularizarse especialmente entre comunidades vinculadas con el anime y los videojuegos durante 2024 y 2025, antes de expandirse hacia públicos mucho más amplios. TikTok, Instagram y X ayudaron a convertirla en una especie de código compartido entre usuarios jóvenes.
Una de las características más curiosas del fenómeno es que no existe realmente una escala para medir el aura. Sin embargo, las redes crearon una especie de sistema imaginario en el que alguien puede obtener “+1.000 de aura”, “+10.000 de aura” o perder una cantidad determinada después de una acción considerada desafortunada.
La gracia está precisamente en tratar el carisma como si fuera una estadística de videojuego. De esa manera, una persona que hace algo impresionante puede ser presentada como si hubiera subido de nivel, mientras que alguien que comete una torpeza queda convertido en protagonista de un supuesto “debuff”.
La tendencia incluso salió de las pantallas. En distintos países de América Latina comenzaron a aparecer encuentros en plazas y espacios públicos donde dos participantes se enfrentan sin necesidad de contacto físico. Cada uno intenta demostrar que posee más presencia que el otro mediante poses, movimientos, caminatas, bailes o referencias conocidas de internet.
Estas llamadas batallas de aura funcionan más como una competencia de actuación y creatividad que como un enfrentamiento deportivo. Los participantes buscan mantener la seriedad, interpretar un personaje y provocar una reacción del público. Los aplausos, gritos y risas funcionan como una especie de votación informal.
Entre los movimientos que aparecen en estos desafíos se encuentra el denominado “six-seven”, asociado al meme “6 7”. También aparecen las conocidas “poses sigma”, inspiradas en la cultura de internet que popularizó la figura del llamado “sigma male”.
Las referencias deportivas forman parte del mismo lenguaje. Algunos participantes imitan gestos de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, recreando celebraciones o actitudes que el público reconoce inmediatamente. El objetivo no es reproducir exactamente el movimiento original, sino convertirlo en una especie de actuación para ganar la mayor cantidad posible de “aura”.
También aparecen movimientos como el “mewing”, popularizado en redes por su asociación con la estética facial, y las denominadas “aura walks”, caminatas realizadas deliberadamente para proyectar seguridad y llamar la atención.
Lo interesante es que estas prácticas no requieren una habilidad física extraordinaria. Una persona puede ganar una batalla de aura simplemente por sostener una mirada, caminar de determinada manera, hacer una pose inesperada o permanecer completamente seria mientras el público reacciona.
En algunos eventos, incluso se incorporaron jueces, rondas eliminatorias y premios en dinero. Lo que comenzó como una expresión utilizada en memes terminó adquiriendo una dimensión presencial y organizada.
La expansión por América Latina resulta particularmente llamativa. Según la información recopilada por Infobae, estas actividades comenzaron a verse en Brasil, Argentina, Bolivia, Perú y Paraguay, donde grupos de jóvenes trasladaron el fenómeno de las redes sociales a plazas y otros espacios públicos.
El fenómeno también muestra cómo cambia el lenguaje de internet. Muchas expresiones nacen dentro de comunidades muy específicas, especialmente videojuegos, anime o memes, y posteriormente son adoptadas por personas que ni siquiera conocen su origen.
Algo similar ocurrió con palabras como “cringe”, “random”, “NPC”, “sigma” o “meme”. En cada caso, un término originalmente asociado con una comunidad digital terminó incorporándose a conversaciones cotidianas y adquiriendo nuevos significados.
“Farmear aura” sigue exactamente ese recorrido: comenzó como una expresión asociada con los videojuegos y terminó convirtiéndose en una forma de describir comportamientos sociales.
Para quienes tienen más de 30 años, la expresión puede resultar extraña porque combina conceptos que pertenecen a universos diferentes. “Farmear” remite a una actividad repetitiva dentro de un videojuego, mientras que “aura” pertenece a un lenguaje mucho más abstracto relacionado con la personalidad y la percepción.
La Generación Z tomó esos dos conceptos y los convirtió en una broma colectiva. La idea de que cada persona lleva encima un marcador invisible permite comentar prácticamente cualquier situación cotidiana.
Alguien que entra a una habitación con seguridad puede estar “farmeando aura”. Una persona que responde perfectamente a una situación incómoda también. Alguien que tropieza justo cuando intenta impresionar a los demás, en cambio, puede haber sufrido una pérdida considerable de aura.
La expresión funciona porque transforma las interacciones sociales en una especie de videojuego imaginario. Cada gesto se convierte en una acción que puede sumar o restar puntos, aunque esos puntos no existan realmente.
También hay una dimensión de humor. La mayoría de quienes utilizan el término no creen literalmente que una persona tenga una cantidad determinada de aura. El concepto funciona como una exageración deliberada para describir situaciones que antes simplemente se calificaban como “tener presencia”, “tener estilo” o “quedar bien”.
Las batallas presenciales llevan esa lógica todavía más lejos. Allí los participantes convierten la idea en un espectáculo breve en el que la creatividad y la reacción del público son más importantes que cualquier reglamento tradicional.
El resultado es una tendencia que mezcla videojuegos, anime, memes, cultura deportiva y redes sociales. Cada uno de esos mundos aporta sus propios códigos, movimientos y referencias, y los jóvenes los combinan para crear nuevas formas de entretenimiento.
La velocidad con la que este tipo de expresiones se expanden también muestra el poder de las plataformas digitales para modificar el lenguaje. Una palabra puede aparecer en un video, convertirse en meme, ser repetida por miles de usuarios y, pocas semanas después, comenzar a escucharse fuera de internet.
En el caso de “farmear aura”, el fenómeno todavía está evolucionando. Nuevos gestos, memes y personajes pueden incorporarse al repertorio a medida que la tendencia cambia.
Lo que hoy parece una simple moda de internet puede desaparecer rápidamente o convertirse en otra expresión estable del lenguaje juvenil. Esa velocidad es precisamente una de las características de la cultura digital: las tendencias nacen, se transforman y muchas veces pierden popularidad antes de que el público adulto llegue siquiera a comprender completamente su significado.
Por ahora, “farmear aura” ya consiguió algo que muchas tendencias digitales buscan: salir de las redes sociales y convertirse en una actividad que los jóvenes reproducen también en el mundo real.
Y quizás esa sea la mejor manera de entender la expresión: no se trata realmente de acumular una energía misteriosa ni de conseguir puntos que puedan verse en una pantalla. Se trata de jugar con la idea de que cada persona puede ganar o perder, simbólicamente, el reconocimiento de quienes la rodean.
En el lenguaje de la Generación Z, tener aura significa proyectar presencia; farmearla significa hacer todo lo posible para aumentarla. Una pose, una mirada, una caminata, un gesto deportivo o simplemente mantener la compostura en el momento adecuado pueden convertirse en “puntos”. La tendencia demuestra, una vez más, cómo los videojuegos y las redes sociales están creando un vocabulario propio que rápidamente cruza las fronteras digitales y llega a la vida cotidiana.
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