
Hitachi Energy realizó el 29 de julio en Asunción la primera edición paraguaya del MegaWhat Day, un encuentro que reunió a especialistas del sector eléctrico para analizar los desafíos de la modernización de las redes, el almacenamiento de energía, la digitalización y la integración de nuevas tecnologías. El evento adquiere especial relevancia para Paraguay en un momento en que el consumo eléctrico crece a un ritmo acelerado y el país necesita transformar su histórica ventaja hidroeléctrica en una infraestructura capaz de sostener la industrialización y las nuevas demandas tecnológicas.
El encuentro se desarrolló en el Gran Hotel del Paraguay, en Asunción, y fue presentado por Hitachi Energy como un espacio destinado a conectar tecnología, infraestructura eléctrica y transformación digital. La compañía planteó una visión que abarca desde la infraestructura necesaria para alimentar centros de datos hasta herramientas para monitorear, proteger y gestionar activos críticos del sistema eléctrico.
La elección de Paraguay como sede no es casual. El país atraviesa una etapa de fuerte expansión de la demanda eléctrica. Según datos de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), el consumo acumulado durante el primer semestre de 2026 aumentó 18,3% frente al mismo período de 2025. Solo en junio se utilizaron 2.310.632 MWh, un 11,8% más que un año antes.
La presión sobre el sistema ya había quedado expuesta durante los primeros meses del año. En enero de 2026, Paraguay registró una demanda máxima de 5.752 MW, un récord histórico para el Sistema Interconectado Nacional. El valor representó un aumento de 816 MW respecto del máximo registrado en enero de 2025.
El crecimiento no puede atribuirse únicamente al consumo residencial. La propia ANDE señala que el aumento está impulsado por los sectores residencial, comercial e industrial, una combinación particularmente importante porque significa que la electricidad está adquiriendo un peso cada vez mayor en la actividad económica paraguaya.
Y aquí aparece el principal desafío: Paraguay posee una matriz eléctrica predominantemente hidroeléctrica y de bajas emisiones, pero disponer de electricidad limpia no garantiza por sí solo una red preparada para atender un aumento acelerado de la demanda. El cuello de botella puede aparecer en las líneas de transmisión, subestaciones, distribución, control de tensión y capacidad de respuesta ante fluctuaciones.
Precisamente por eso, uno de los ejes del MegaWhat Day fue la estabilidad y calidad de las redes eléctricas. Durante la jornada se presentó la tecnología STATCOM, utilizada para mejorar en tiempo real parámetros de estabilidad y calidad de energía, especialmente en sistemas sometidos a mayores exigencias. La presentación estuvo a cargo de Angelo Vieira, gerente de Ventas y Marketing de Power Quality de Hitachi Energy.
La relevancia de este tipo de tecnología aumenta cuando un sistema eléctrico incorpora más generación distribuida y fuentes renovables variables. La solar y la eólica pueden aportar energía limpia, pero su producción depende de condiciones meteorológicas. Por ello, la expansión de renovables requiere simultáneamente redes más flexibles y herramientas capaces de mantener la estabilidad del sistema.
El segundo gran tema abordado fue el almacenamiento energético. Hitachi Energy presentó sistemas BESS, sigla utilizada para Battery Energy Storage Systems, capaces de almacenar electricidad y devolverla al sistema cuando sea necesario. La empresa los presenta como una herramienta para aumentar la flexibilidad, mejorar la estabilidad de la red y facilitar la integración de energías renovables.
Para Paraguay, el almacenamiento puede convertirse en una pieza estratégica a medida que avance la diversificación de su matriz. En mayo de 2026, el Gobierno reglamentó la Ley N.º 7.599/2025, que establece un nuevo régimen para la generación eléctrica a partir de fuentes renovables no convencionales no hidráulicas, incluyendo solar, eólica, biomasa, biogás y geotermia.
La nueva regulación permite también avanzar en esquemas de autogeneración, cogeneración y generación distribuida, con posibilidad de que usuarios residenciales, comerciales e industriales produzcan electricidad e inyecten excedentes al Sistema Interconectado Nacional bajo determinadas condiciones. Esto puede modificar gradualmente la relación tradicional entre grandes centrales y consumidores.
El tercer eje del encuentro fue la infraestructura inteligente. Gabriel Burgos, Market Manager de Hitachi Energy, presentó soluciones GIS, sistemas de subestaciones aisladas en gas que permiten concentrar equipamiento eléctrico en espacios más reducidos y mejorar determinados parámetros de seguridad, confiabilidad y eficiencia. La tecnología resulta especialmente relevante en áreas urbanas donde el espacio disponible para nuevas instalaciones eléctricas es limitado.
El concepto de red inteligente también apareció asociado a la digitalización. Diego López, especialista en estrategia digital de Hitachi Energy, abordó el uso de datos para monitorear y gestionar activos eléctricos, anticipar fallas y mejorar la toma de decisiones. La lógica es pasar de un modelo predominantemente reactivo —reparar cuando ocurre una falla— a otro de mantenimiento predictivo basado en información en tiempo real.
Ese cambio puede tener un impacto directo sobre la confiabilidad del servicio. Una falla en una línea, transformador o subestación no solo afecta a hogares: puede detener industrias, centros logísticos, comercios, hospitales y centros de datos. Cuanto mayor sea la electrificación de la economía, mayor será también el costo de una interrupción.
El programa incluyó además una presentación sobre subestaciones digitales, a cargo de Fabián Fernández, Sales Specialist de Hitachi Energy, con un caso de éxito orientado a mostrar cómo estas tecnologías pueden transformar la operación de instalaciones eléctricas.
La discusión adquiere especial dimensión si se considera la expansión proyectada por la ANDE. Su Plan Maestro de Generación 2024–2043 establece una hoja de ruta para generación, transmisión y distribución, con el objetivo de acompañar el crecimiento de la demanda durante las próximas décadas. Entre las obras de transmisión estratégicas figuran la línea de 500 kV Yguazú–Valenzuela, la línea de 220 kV Villa Hayes–Pozo Colorado y la segunda línea de 500 kV Itaipú–Villa Hayes.
La necesidad de invertir no es una cuestión futura abstracta. En 2025, la ANDE alcanzó una inversión récord de US$ 349,2 millones en infraestructura eléctrica, destinada principalmente a transmisión y distribución. De ese monto, US$ 157,1 millones correspondieron a transmisión y US$ 192,1 millones a distribución.
Para 2026, la empresa estatal contempla además un presupuesto de aproximadamente US$ 1.988 millones, con unos US$ 511 millones destinados a inversiones físicas. Una parte significativa está orientada al fortalecimiento y modernización del sistema eléctrico para responder al aumento de la demanda.
El desafío, por tanto, no consiste solamente en producir más electricidad. Paraguay necesita transportarla, distribuirla y administrarla mejor. Una nueva central de generación pierde buena parte de su valor económico si la red no tiene capacidad para llevar esa energía hasta las industrias y ciudades donde será utilizada.
Ese punto es particularmente importante para la estrategia de desarrollo paraguaya. El país intenta aprovechar su disponibilidad de electricidad renovable para atraer nuevas inversiones industriales y actividades de alto consumo energético. Centros de datos, manufactura, procesamiento de materias primas y nuevas tecnologías pueden convertirse en grandes consumidores, aumentando todavía más la presión sobre la infraestructura.
El propio horizonte de la ANDE muestra la magnitud del cambio. La institución proyecta para 2043 una demanda de 11.009 MW de potencia y 57.561 GWh de energía anual, lo que implica una expansión sustancial respecto de los niveles actuales.
El MegaWhat Day llegó, entonces, en un momento particularmente oportuno para el debate paraguayo. La cuestión ya no es si el país tiene energía suficiente para impulsar su desarrollo. La pregunta empieza a ser qué tan moderna, flexible y digital puede ser la red que deberá administrar esa energía durante las próximas décadas.
También existe una dimensión empresarial. La participación de compañías tecnológicas especializadas puede ayudar a introducir soluciones que todavía tienen una presencia limitada en Paraguay, pero también plantea el desafío de desarrollar capacidades locales para operar, mantener y adaptar esas tecnologías. La transición energética no depende solamente de comprar equipamiento: requiere ingenieros, técnicos, operadores, reguladores y profesionales capaces de manejar sistemas cada vez más complejos.
La jornada organizada por Hitachi Energy también refleja una tendencia internacional: la transición energética está dejando de ser exclusivamente una discusión sobre nuevas fuentes de generación. Ahora incluye digitalización, almacenamiento, calidad de energía, automatización, resiliencia y gestión inteligente de activos.
Para Paraguay, ese cambio puede resultar particularmente favorable. El país parte de una posición singular: dispone de una enorme base hidroeléctrica renovable y, al mismo tiempo, comienza a abrir espacio para otras tecnologías. Si logra combinar esa ventaja con una red moderna y flexible, podría convertir la electricidad en mucho más que un recurso exportable.
El riesgo está en avanzar de manera desigual. Construir nueva generación sin transmisión suficiente, incorporar renovables sin almacenamiento o digitalizar activos sin una estrategia integral puede generar soluciones parciales. La transición energética funciona como un sistema: generación, transmisión, distribución, almacenamiento y gestión digital deben avanzar juntos.
El MegaWhat Day Asunción 2026 dejó precisamente ese mensaje. La modernización del sector eléctrico paraguayo no será una única obra ni una única tecnología. Será un proceso prolongado que exigirá inversiones, planificación, innovación y coordinación entre el Estado, las empresas energéticas, la industria y los proveedores tecnológicos.
Con una demanda eléctrica que creció 18,3% en apenas seis meses, Paraguay ya está entrando en esa nueva etapa a una velocidad considerable.
La verdadera prueba será convertir esa presión en una oportunidad. Si Paraguay consigue utilizar su electricidad renovable para construir una red más inteligente, atraer industria y diversificar su matriz, la transición energética podría convertirse en uno de los principales motores de su desarrollo económico. Si la infraestructura no acompaña el ritmo de la demanda, la abundancia energética que durante décadas fue una de las grandes fortalezas del país podría terminar chocando con un problema mucho más prosaico: tener energía, pero no contar siempre con una red suficientemente preparada para llevarla hasta donde el futuro la necesita.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★Argentina: el “serrucho” de los precios frena la desinflación y expone por qué bajar la inflación se volvió más difícil
- ★Argentina: el acercamiento entre Macri y Karina reabre el tablero de 2027 y expone nuevas tensiones dentro del Gobierno
- ★Colombia: entre lonas, colchones y fogatas, los sobrevivientes del terremoto de Pereira enfrentan una segunda tragedia
- ★Argentina: MicroFeria de Arte de Rosario cumple 10 años y consolida a la ciudad en el circuito del arte contemporáneo
- ★Paraguay: el jiu-jitsu deja de ser solo competencia y gana espacio entre empresarios y profesionales

