
El lunes 10 de agosto de 2026, aproximadamente a las 7:34 a. m., un terremoto de magnitud 7,4 sacudió gran parte del occidente colombiano. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, Chocó, en una zona muy próxima geográficamente al norte del Valle del Cauca. El movimiento fue suficientemente profundo como para que la energía se propagara por una región muy extensa.
Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Quibdó y varios municipios del norte del Valle estuvieron entre las zonas con mayores afectaciones. En las primeras 24 horas se registraron cerca de 100 réplicas, y para hoy distintas fuentes reportan ya más de un centenar.
Esto es importante: las réplicas no significan necesariamente que venga un terremoto mayor. Son el reajuste normal de las fallas después de un evento grande. Sin embargo, representan un peligro real para estructuras que quedaron debilitadas.
Valle del Cauca: el departamento quedó en una situación especialmente compleja
El Valle no fue simplemente un departamento donde “se sintió” el terremoto. Forma parte del núcleo territorial más golpeado.
La Gobernación reportó durante el 10 de agosto que más de 550 personas habían requerido atención en organismos de salud y se habían contabilizado 55 fallecimientos en el Valle, aunque esos balances han venido actualizándose.
Uno de los casos más graves fuera de Cali es Roldanillo. La Gobernación informó el 11 de agosto un balance de:
2 muertos, 112 heridos y aproximadamente 1.300 viviendas afectadas.
Pero probablemente el caso más dramático del norte del departamento sea El Cairo y su zona de influencia. Informaciones iniciales señalaban daños extraordinariamente elevados en las edificaciones de ese municipio.
Esto tiene una explicación geográfica: municipios como El Cairo, Argelia, Versalles, El Águila y parte del norte vallecaucano están mucho más próximos al área epicentral que Cali.
Cali: aquí está el núcleo urbano más delicado del Valle
Cali presenta una situación diferente.
No necesariamente tuvo la intensidad local máxima del terremoto, pero tiene una combinación mucho más peligrosa:
alta densidad poblacional + edificios antiguos + edificaciones en altura + zonas de suelos blandos + hospitales, colegios y comercio concentrados.
Por eso la afectación urbana ha sido tan significativa.
Durante las primeras horas, el alcalde Alejandro Eder informó al menos 30 estructuras colapsadas mientras todavía se realizaban verificaciones en la ciudad.
Los balances posteriores aumentaron enormemente el universo de estructuras afectadas. Reportes del 11 de agosto hablaban de alrededor de 5.000 inmuebles con algún grado de daño o colapso en Cali, además de daños en hospitales e instituciones educativas.
Aquí hay que distinguir:
“5.000 inmuebles afectados” no significa 5.000 edificios destruidos.
Dentro de esa categoría entran desde grietas y daños que deben ser inspeccionados hasta estructuras parcialmente colapsadas o inhabitables.
¿Dónde se concentran algunos de los principales daños en Cali?
Entre los sectores señalados repetidamente por las autoridades y los medios aparecen:
Alameda, El Limonar, Ciudad Capri, El Refugio, Cuarto de Legua/Lengua y Guadalupe, además de otros sectores donde continúan inspecciones.
Es importante comprender algo desde el punto de vista urbano: el mapa de afectación no es uniforme.
Dos edificios ubicados a pocas cuadras pueden responder completamente diferente dependiendo de:
año de construcción;
tipo de suelo;
calidad estructural;
modificaciones realizadas posteriormente;
número de pisos;
mantenimiento;
cumplimiento de normas sismorresistentes.
Por eso no se puede afirmar que “el sur está peligroso” o “el norte está seguro”. La evaluación debe hacerse edificio por edificio.
Uno de los problemas más serios: la infraestructura hospitalaria.
Aquí considero que aparece uno de los puntos más delicados de toda la crisis.
El Hospital Universitario del Valle —HUV—, centro de referencia de alta complejidad para buena parte del suroccidente colombiano, sufrió daños importantes.
Durante el terremoto hubo afectaciones estructurales y se produjo el colapso parcial de algunas áreas. Pacientes tuvieron que ser evacuados y atendidos temporalmente en espacios externos mientras se organizaba la contingencia.
La Gobernación confirmó posteriormente que el HUV continúa funcionando bajo plan de contingencia por afectaciones en su infraestructura.
Esto tiene una consecuencia que va mucho más allá del propio hospital.
El HUV normalmente recibe casos complejos procedentes de Cali, el Valle, Cauca y buena parte del suroccidente colombiano. Si pierde capacidad justamente cuando aumenta masivamente la demanda de urgencias, todo el sistema hospitalario regional entra bajo presión.
Antes del terremoto el HUV ya manejaba una demanda muy alta: disponía formalmente de unas 120 camas registradas en urgencias, pero podía llegar a operar alrededor de 200 camillas debido al volumen asistencial.
Por eso el problema sanitario puede prolongarse mucho más que el terremoto mismo.
Desaparecidos y rescate: todavía estamos en la fase crítica.
Este es probablemente el dato más sensible.
Durante el 11 de agosto se manejó una cifra de aproximadamente 188 personas reportadas como desaparecidas solamente en Cali, según balances citados por medios internacionales.
Pero esa cifra debe manejarse con mucha prudencia.
“Desaparecido” durante una catástrofe no significa automáticamente “persona atrapada o fallecida”.
Durante las primeras horas pueden aparecer personas que:
fueron trasladadas a hospitales sin comunicación con sus familias;
evacuaron a otra zona;
perdieron teléfono o señal;
fueron llevadas a albergues;
todavía no han podido ser cruzadas en las bases de datos.
Por eso esa cifra normalmente disminuye conforme se consolidan los registros.
Al mismo tiempo, las labores de búsqueda continúan hoy, lo que significa que todavía existe posibilidad de encontrar sobrevivientes.
De hecho, se han producido rescates con vida después de muchas horas bajo los escombros en las zonas afectadas del país.
“No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10 (Isaías 41:10TIIIU(Isaías 41:10) Isaías 41:10
ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana y actualmente residente en Cali, Colombia, cuenta con una amplia trayectoria en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.

