๐๐ฎ ๐ฒ๐๐ฐ๐ฎ๐๐ฒ๐ ๐ฑ๐ฒ ๐ฎ๐ด๐๐ฎ ๐๐ฎ ๐ฒ๐๐รก ๐ฝ๐ฎ๐๐ฎ๐ป๐ฑ๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐๐ป๐ฎ ๐ฎ๐น๐ฒ๐ฟ๐๐ฎ ๐ฎ๐บ๐ฏ๐ถ๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐น ๐ฎ ๐๐ป๐ฎ ๐ฒ๐บ๐ฒ๐ฟ๐ด๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฎ ๐ฑ๐ฒ ๐ฎ๐ฏ๐ฎ๐๐๐ฒ๐ฐ๐ถ๐บ๐ถ๐ฒ๐ป๐๐ผ ๐ต๐๐บ๐ฎ๐ป๐ผ ๐ฒ๐ป ๐ฑ๐ถ๐๐ฒ๐ฟ๐๐ผ๐ ๐บ๐๐ป๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฝ๐ถ๐ผ๐ ๐ฑ๐ฒ๐น ๐ฑ๐ฒ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐๐ฎ๐บ๐ฒ๐ป๐๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐ฆ๐ฎ๐ป๐๐ฎ ๐๐ฟ๐๐, ๐ฑ๐ผ๐ป๐ฑ๐ฒ ๐น๐ฎ ๐ฏ๐ฎ๐ท๐ฎ ๐ฑ๐ฒ ๐น๐ผ๐ ๐ฐ๐ฎ๐๐ฑ๐ฎ๐น๐ฒ๐ ๐ฑ๐ฒ ๐๐ฒ๐ฟ๐๐ถ๐ฒ๐ป๐๐ฒ๐ ๐ ๐ฝ๐ผ๐๐ผ๐ ๐ต๐ฎ ๐ฐ๐ผ๐บ๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐ฑ๐ผ ๐ฎ ๐ฐ๐ผ๐บ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐บ๐ฒ๐๐ฒ๐ฟ ๐ฒ๐น ๐๐๐บ๐ถ๐ป๐ถ๐๐๐ฟ๐ผ ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฎ ๐น๐ฎ๐ ๐ณ๐ฎ๐บ๐ถ๐น๐ถ๐ฎ๐. ๐๐น ๐ฐ๐ฎ๐๐ผ ๐บรก๐ ๐๐ถ๐๐ถ๐ฏ๐น๐ฒ ๐ฒ๐ ๐ฆ๐ฎ๐ป ๐๐ผ๐รฉ ๐ฑ๐ฒ ๐๐ต๐ถ๐พ๐๐ถ๐๐ผ๐, ๐ฑ๐ผ๐ป๐ฑ๐ฒ ๐ฑ๐๐ฟ๐ฎ๐ป๐๐ฒ ๐ฒ๐น รบ๐น๐๐ถ๐บ๐ผ ๐ณ๐ถ๐ป ๐ฑ๐ฒ ๐๐ฒ๐บ๐ฎ๐ป๐ฎ ๐๐ฎ๐ฟ๐ถ๐ผ๐ ๐ฏ๐ฎ๐ฟ๐ฟ๐ถ๐ผ๐ ๐๐๐ณ๐ฟ๐ถ๐ฒ๐ฟ๐ผ๐ป ๐ฐ๐ผ๐ฟ๐๐ฒ๐ ๐ฑ๐ฒ ๐ฎ๐ด๐๐ฎ ๐ ๐ฏ๐ฎ๐ท๐ฎ ๐ฝ๐ฟ๐ฒ๐๐ถรณ๐ป, ๐ผ๐ฏ๐น๐ถ๐ด๐ฎ๐ป๐ฑ๐ผ ๐ฎ๐น ๐บ๐๐ป๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฝ๐ถ๐ผ ๐ ๐ฎ ๐น๐ฎ ๐ฐ๐ผ๐ผ๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐ฎ๐๐ถ๐๐ฎ ๐๐ข๐ ๐๐ฌ๐ข ๐ฅ.๐. ๐ฎ ๐บ๐ผ๐๐ถ๐น๐ถ๐๐ฎ๐ฟ ๐ฐ๐ฎ๐บ๐ถ๐ผ๐ป๐ฒ๐ ๐ฐ๐ถ๐๐๐ฒ๐ฟ๐ป๐ฎ ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฎ ๐น๐น๐ฒ๐๐ฎ๐ฟ ๐ฎ๐ด๐๐ฎ ๐ฑ๐ถ๐ฟ๐ฒ๐ฐ๐๐ฎ๐บ๐ฒ๐ป๐๐ฒ ๐ฎ ๐น๐ผ๐ ๐ฑ๐ผ๐บ๐ถ๐ฐ๐ถ๐น๐ถ๐ผ๐. ๐๐ฎ ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐ฏ๐น๐ฒ๐บรก๐๐ถ๐ฐ๐ฎ ๐ป๐ผ ๐๐ฒ ๐น๐ถ๐บ๐ถ๐๐ฎ ๐ฎ ๐๐ป๐ฎ ๐น๐ผ๐ฐ๐ฎ๐น๐ถ๐ฑ๐ฎ๐ฑ: ๐๐ผ๐๐๐ถ๐ฏ๐ฒ, ๐๐๐ฒ๐๐ผ, ๐๐ฎ๐ด๐๐ป๐ถ๐น๐น๐ฎ๐ ๐ ๐น๐ฎ ๐ฎ๐๐๐ผ๐ป๐ผ๐บรญ๐ฎ ๐ถ๐ป๐ฑรญ๐ด๐ฒ๐ป๐ฎ ๐๐ฒ๐ฟ๐ฒ๐ถ๐บ๐ฏ๐ฎ ๐๐๐ฎ๐ฎ๐บ๐ฏ๐ฎ๐ฒ ๐๐ฎ๐บ๐ฏ๐ถรฉ๐ป ๐ฒ๐๐รก๐ป ๐ด๐ฒ๐๐๐ถ๐ผ๐ป๐ฎ๐ป๐ฑ๐ผ ๐ฎ๐๐๐ฑ๐ฎ ๐ณ๐ฟ๐ฒ๐ป๐๐ฒ ๐ฎ๐น ๐ฑรฉ๐ณ๐ถ๐ฐ๐ถ๐ ๐ตรญ๐ฑ๐ฟ๐ถ๐ฐ๐ผ. ๐๐ฎ ๐๐ถ๐๐๐ฎ๐ฐ๐ถรณ๐ป ๐ฎ๐บ๐ฒ๐ป๐ฎ๐๐ฎ ๐ฎ๐ฑ๐ฒ๐บรก๐ ๐ฐ๐ผ๐ป ๐ฎ๐ณ๐ฒ๐ฐ๐๐ฎ๐ฟ ๐น๐ฎ ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐ฑ๐๐ฐ๐ฐ๐ถรณ๐ป ๐ฎ๐ด๐ฟ๐ผ๐ฝ๐ฒ๐ฐ๐๐ฎ๐ฟ๐ถ๐ฎ ๐ ๐ฝ๐ผ๐ฑ๐ฟรญ๐ฎ ๐ฎ๐ด๐ฟ๐ฎ๐๐ฎ๐ฟ๐๐ฒ ๐๐ถ ๐ป๐ผ ๐๐ฒ ๐ฟ๐ฒ๐ฐ๐๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐ฎ๐ป ๐น๐ฎ๐ ๐ณ๐๐ฒ๐ป๐๐ฒ๐ ๐ฑ๐ฒ ๐ฎ๐ด๐๐ฎ ๐ฒ๐ป ๐น๐ฎ๐ ๐ฝ๐ฟรณ๐ ๐ถ๐บ๐ฎ๐ ๐๐ฒ๐บ๐ฎ๐ป๐ฎ๐.
La emergencia estรก adquiriendo caracterรญsticas particularmente preocupantes porque el problema ya no se manifiesta รบnicamente en comunidades rurales. En San Josรฉ de Chiquitos, la reducciรณn del caudal de los pozos comenzรณ a afectar directamente la red urbana. Algunos barrios quedaron sin suministro y otros recibieron agua con una presiรณn insuficiente para garantizar un servicio normal. Ante esa situaciรณn, la distribuciรณn mediante cisternas dejรณ de ser una medida excepcional y pasรณ a convertirse en una herramienta necesaria para mantener el abastecimiento bรกsico.
El problema tiene una explicaciรณn directa: la sequรญa estรก reduciendo las reservas subterrรกneas y superficiales de las que dependen varias poblaciones de la Chiquitania y del Chaco cruceรฑo. En territorios donde los pozos constituyen una fuente fundamental de agua potable, una reducciรณn sostenida de la recarga puede producir un efecto progresivo: primero baja la presiรณn, despuรฉs disminuye el caudal disponible y finalmente algunas fuentes dejan de entregar el volumen necesario para abastecer a la poblaciรณn.
San Josรฉ de Chiquitos resulta especialmente vulnerable porque una parte considerable de su abastecimiento depende de aguas subterrรกneas. Un estudio sobre la situaciรณn hรญdrica de la localidad ya habรญa advertido que aproximadamente 70 % del agua utilizada por la poblaciรณn provenรญa de pozos, lo que significa que cualquier perรญodo prolongado de sequรญa puede repercutir directamente sobre la disponibilidad del servicio.
La respuesta inmediata estรก siendo coordinada entre autoridades municipales, la cooperativa de agua y organizaciones de apoyo. En San Josรฉ de Chiquitos tambiรฉn participan bomberos voluntarios, que colaboran en la distribuciรณn del lรญquido a las familias que viven en los sectores mรกs afectados. Las altas temperaturas complican ademรกs las operaciones y aumentan la necesidad diaria de agua para consumo, higiene y refrigeraciรณn.
La situaciรณn no comenzรณ esta semana. Desde hace varios aรฑos, los municipios del Chaco cruceรฑo y la Chiquitania aparecen periรณdicamente entre las zonas bolivianas mรกs expuestas a dรฉficits de precipitaciรณn. La diferencia ahora es que el problema vuelve a alcanzar de manera simultรกnea a distintas localidades y empieza a trasladarse desde la actividad productiva hacia el consumo domรฉstico.
Un problema que se extiende por el territorio cruceรฑo
El reporte mรกs reciente identifica a Boyuibe, Cuevo, Lagunillas y Kereimba Iyaambae entre las zonas que estรกn gestionando ayuda debido a la disminuciรณn de sus fuentes de agua. Son territorios con caracterรญsticas diferentes, pero comparten una vulnerabilidad: dependen de fuentes locales cuya recuperaciรณn estรก directamente vinculada con las lluvias.
En Boyuibe, por ejemplo, el problema adquiere una dimensiรณn adicional porque se trata de un municipio situado en el Chaco boliviano, una regiรณn naturalmente mรกs seca y con temperaturas extremas. La actividad econรณmica local tiene un fuerte componente pecuario, por lo que la disponibilidad de agua no solo determina la supervivencia de las familias, sino tambiรฉn las condiciones para mantener animales y producciรณn.
En Cuevo y Lagunillas, la sequรญa tampoco representa un fenรณmeno desconocido. Registros de aรฑos anteriores muestran que estas localidades han aparecido repetidamente entre las zonas de Santa Cruz afectadas por dรฉficit hรญdrico, junto con Camiri, Gutiรฉrrez, Charagua y otras poblaciones del Chaco.
Kereimba Iyaambae presenta ademรกs una dimensiรณn social particular por tratarse de una autonomรญa indรญgena guaranรญ. Allรญ la escasez de agua tiene consecuencias directas sobre comunidades rurales que dependen de fuentes locales y de sistemas de abastecimiento que pueden ser mucho mรกs vulnerables que los de las grandes ciudades.
De la emergencia domรฉstica a la amenaza para la producciรณn
La falta de agua para consumo humano es la manifestaciรณn mรกs urgente, pero no necesariamente la รบnica ni la de mayor impacto econรณmico a largo plazo.
Cuando disminuyen los caudales de vertientes y pozos, tambiรฉn se reduce la disponibilidad de agua para ganaderรญa, agricultura y otros usos productivos. Esto puede provocar una cadena de consecuencias: pรฉrdida de animales, reducciรณn de cultivos, aumento de costos para transportar agua, incremento del precio de alimentos y disminuciรณn de los ingresos de las familias rurales.
El problema se vuelve especialmente grave en el Chaco, donde la ganaderรญa constituye una actividad econรณmica fundamental. En esas condiciones, una cisterna puede resolver temporalmente el problema de una familia, pero difรญcilmente puede sustituir durante meses una fuente natural de agua utilizada para sostener una actividad productiva.
Por eso, la advertencia de las autoridades y de los especialistas no se limita al consumo humano. La sequรญa amenaza simultรกneamente el abastecimiento, la producciรณn y la economรญa local.
San Josรฉ de Chiquitos muestra lo que puede ocurrir despuรฉs
El caso de San Josรฉ de Chiquitos funciona como una seรฑal de alerta para otros municipios.
Cuando el suministro de la red comienza a fallar, la primera respuesta suele ser reducir la presiรณn o distribuir agua en determinados horarios. Si la fuente continรบa disminuyendo, las autoridades tienen que recurrir a camiones cisterna. Despuรฉs aparece la necesidad de buscar nuevas fuentes, rehabilitar pozos, perforar otros o construir sistemas capaces de transportar agua desde lugares mรกs alejados.
Ese proceso tiene un costo econรณmico creciente.
El problema es que las cisternas no producen agua. รnicamente trasladan el recurso disponible desde una fuente hacia una poblaciรณn. Por esa razรณn, son una medida de emergencia y no una soluciรณn estructural.
La experiencia de anteriores crisis hรญdricas bolivianas demuestra precisamente esa limitaciรณn. Los planes de respuesta ante sequรญas han contemplado histรณricamente la contrataciรณn de cisternas, instalaciรณn de tanques, utilizaciรณn de motobombas y perforaciรณn o rehabilitaciรณn de pozos como medidas inmediatas.
Bolivia conoce este problema, pero la presiรณn estรก aumentando
Bolivia no enfrenta por primera vez una crisis de agua. El paรญs experimentรณ episodios severos de sequรญa en 2016, cuando la reducciรณn de las lluvias produjo posteriormente una sequรญa hidrolรณgica caracterizada por bajos niveles en rรญos, lagos y reservas, ademรกs de consecuencias sobre la agricultura. El Banco Interamericano de Desarrollo documentรณ entonces cรณmo la variabilidad climรกtica podรญa transformar rรกpidamente un dรฉficit de precipitaciones en una crisis de abastecimiento.
La diferencia entre aquella experiencia y el escenario actual es que las autoridades tienen mรกs informaciรณn sobre los riesgos, pero las poblaciones tambiรฉn estรกn sometidas a una combinaciรณn de factores que puede aumentar la presiรณn sobre el agua.
En Santa Cruz confluyen temperaturas elevadas, perรญodos secos, reducciรณn de caudales, incendios forestales y presiรณn creciente sobre las fuentes hรญdricas. La experiencia de 2024 ya mostrรณ la relaciรณn entre sequรญa, incendios y problemas de abastecimiento en municipios como San Javier. En aquel momento, la reducciรณn de la captaciรณn obligรณ a racionalizar el agua en el รกrea urbana.
La Organizaciรณn Panamericana de la Salud tambiรฉn documentรณ durante la crisis de incendios de 2024 que Santa Cruz y Beni estaban entre las zonas mรกs afectadas por una combinaciรณn de sequรญa extrema, temperaturas superiores a 40 ยฐC e incendios forestales, un escenario que generaba riesgos tanto ambientales como sanitarios.
El agua subterrรกnea se convierte en el punto crรญtico
La dependencia de los pozos merece especial atenciรณn.
Cuando una poblaciรณn utiliza principalmente agua subterrรกnea, la lluvia no se convierte inmediatamente en agua disponible. Primero debe producirse la recarga de los acuรญferos, un proceso que depende del tipo de suelo, la vegetaciรณn, la intensidad de las precipitaciones y las caracterรญsticas geolรณgicas del territorio.
Una lluvia intensa y aislada no necesariamente recupera un acuรญfero que ha perdido grandes cantidades de agua durante una temporada seca prolongada.
Por eso, la disminuciรณn del caudal de los pozos puede ser una seรฑal mรกs seria que un simple corte temporal de agua. Significa que la fuente que alimenta el sistema estรก perdiendo capacidad para entregar el volumen requerido.
En San Josรฉ de Chiquitos, donde la dependencia de los pozos es particularmente alta, este factor convierte la sequรญa en un problema estructural.
El riesgo sanitario tambiรฉn aumenta
La falta de agua potable tiene consecuencias que van mรกs allรก de la incomodidad de no poder abrir un grifo.
Cuando disminuye el suministro, las familias pueden verse obligadas a almacenar agua durante perรญodos prolongados. Si los recipientes no estรกn correctamente protegidos, pueden contaminarse y convertirse en un riesgo sanitario. La escasez tambiรฉn dificulta la higiene personal, la limpieza de viviendas, la preparaciรณn segura de alimentos y el funcionamiento normal de escuelas, centros de salud y comercios.
Por esa razรณn, cualquier operaciรณn mediante cisternas destinada al consumo humano debe garantizar no solamente cantidad, sino tambiรฉn calidad y seguridad sanitaria del agua.
Esto serรก especialmente importante si la emergencia se prolonga y las familias comienzan a depender de fuentes alternativas.
El problema puede llegar al precio de los alimentos
Existe ademรกs una consecuencia econรณmica que puede aparecer mรกs adelante.
Si la sequรญa reduce la producciรณn ganadera y agrรญcola, los productores tendrรกn que gastar mรกs para conseguir agua, alimento para animales y transporte. Parte de esos costos puede trasladarse posteriormente al consumidor.
El resultado puede ser una combinaciรณn particularmente difรญcil: menos producciรณn y mayores costos, en un momento en que las familias tambiรฉn necesitan gastar dinero para conseguir agua.
En las zonas rurales, una familia que pierde animales por falta de agua no pierde solamente alimentos: puede perder tambiรฉn un activo econรณmico acumulado durante aรฑos.
Antes, ahora y despuรฉs
Antes de la emergencia actual, la escasez de agua en Santa Cruz era conocida principalmente como un problema recurrente de determinadas zonas rurales y del Chaco. Las comunidades habรญan desarrollado estrategias de adaptaciรณn basadas en pozos, reservorios, tanques, sistemas comunitarios y transporte de agua.
Ahora, en agosto de 2026, la situaciรณn estรก dando un paso adicional: las cisternas ya estรกn entrando en las ciudades y barrios para sostener el consumo domรฉstico, mientras otros municipios comienzan a gestionar ayuda ante la reducciรณn de sus fuentes.
Despuรฉs puede abrirse un escenario mucho mรกs complejo si las precipitaciones no llegan en cantidad suficiente para recuperar los acuรญferos y caudales. La emergencia podrรญa pasar de una distribuciรณn temporal de agua a la necesidad de perforar nuevos pozos, rehabilitar fuentes, construir reservorios, ampliar redes y establecer sistemas permanentes de contingencia.
La pregunta central ya no es รบnicamente cuรกndo llegarรก la prรณxima lluvia, sino cuรกnto tiempo pueden resistir las fuentes actuales.
Una advertencia para toda la Chiquitania y el Chaco
El caso de San Josรฉ de Chiquitos deberรญa ser interpretado como una seรฑal temprana de alerta para otros municipios.
Si varias localidades comienzan simultรกneamente a depender de cisternas, la capacidad logรญstica necesaria aumenta rรกpidamente. No se necesita solamente disponer de camiones: hacen falta combustible, fuentes de carga, tanques, conductores, rutas transitables, personal de distribuciรณn y mecanismos para determinar quรฉ comunidades reciben agua primero.
La planificaciรณn, por tanto, debe comenzar antes de que los pozos lleguen a niveles crรญticos.
La experiencia boliviana demuestra que esperar hasta que el agua deje de salir por los grifos encarece enormemente la respuesta. Los planes de sequรญa ya contemplan cisternas, tanques, motobombas y perforaciรณn o rehabilitaciรณn de pozos; el desafรญo es activar esas herramientas con anticipaciรณn y no รบnicamente cuando la emergencia ya afecta a miles de personas.
Lo que ocurre actualmente en Santa Cruz puede convertirse asรญ en una prueba para la capacidad de respuesta de Bolivia frente a un problema que probablemente serรก cada vez mรกs estratรฉgico: garantizar agua suficiente para las personas, los animales y la producciรณn en regiones donde las fuentes naturales estรกn perdiendo capacidad de recuperaciรณn.
La emergencia todavรญa puede ser contenida si las autoridades actรบan antes de que el dรฉficit se profundice. Pero la llegada de las cisternas a los hogares constituye una seรฑal inequรญvoca: la sequรญa ya no estรก solamente en los campos; comenzรณ a llegar a las puertas de las casas
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
- โ REINO UNIDO: Tres minutos de actividad intensa al dรญa podrรญan reducir el riesgo de cรกncer, segรบn un estudio que siguiรณ a mรกs de 59.000 personas
- โ ยฟEs seguro dormir con perros o gatos? La ciencia encuentra beneficios, pero tambiรฉn riesgos que dependen de la salud y los hรกbitos de cada hogar
- โ ESTADOS UNIDOS: Marco Rubio asegura que Cuba avanzarรก hacia un โfuturo muy diferenteโ antes de que termine el mandato de Trump
- โ JAPรN: La tragedia del vuelo 123 de Japan Airlines, 520 muertos, cuatro sobrevivientes y una falla que permaneciรณ oculta durante siete aรฑos
- โ MUNDO: Dรญa Mundial del Elefante 2026: el gigante que sostiene ecosistemas enteros y enfrenta una crisis cada vez mรกs compleja


