Donde antes crecía caña de azúcar, hoy avanza un bosque tropical joven. Annie Schoenberger, Rainforest Rescue y cientos de colaboradores han recuperado 18 hectáreas en NightWings, cerca de Wonga Beach, en Queensland (Australia), con más de 119.000 árboles plantados, según el balance que la organización publicó en mayo de 2026.
La transformación ha traído alimento y refugio para la fauna, pero también un reconocimiento que mira al futuro. Según informó Rainforest Rescue, el 14 de mayo de 2026 las autoridades de Queensland declararon la zona restaurada de alto valor para la conservación y su vegetación pasó a la Categoría A, una clasificación que refuerza su protección frente al desmonte.
Un bosque con protección
¿Qué cambia cuando una plantación obtiene este reconocimiento? La recuperación del terreno queda respaldada por restricciones legales sobre la eliminación de su vegetación, algo especialmente relevante después de diez años de trabajo.
Conviene entender el alcance de la medida. La Categoría A regula la vegetación y puede admitir determinadas actuaciones autorizadas o exentas, según explica la guía del Gobierno de Queensland, por lo que no significa una prohibición absoluta de cualquier intervención.
Una idea nacida entre murciélagos
Schoenberger compró la finca en 2014 y quería ofrecer hábitat y alimento al zorro volador de anteojos, un murciélago que se alimenta de frutos y néctar. Según su propio relato, la anterior propietaria ya había reforestado una parte, mientras otras 18 hectáreas seguían ocupadas por caña. “Siempre he querido dejar algo que genere un impacto positivo”, escribe en un testimonio publicado por Humane World for Animals Australia.
Rainforest Rescue se incorporó en 2015, aportando conocimientos sobre qué árboles encajaban en la transición entre selva y humedal. Las semillas procedían del Daintree y el trabajo fue formando un corredor desde las laderas hasta las zonas bajas y húmedas. La elección de las especies respondía a las condiciones de cada ambiente.
Una década de trabajo compartido
La primera jornada comunitaria de plantación se celebró en 2016. Después llegaron nuevas convocatorias con voluntarios, trabajadores y entidades colaboradoras, que fueron cubriendo los antiguos campos con especies autóctonas, año tras año.
El cierre de esta fase llegó el 17 de mayo de 2025, cuando 183 participantes plantaron 3.300 árboles. Schoenberger colocó una higuera nativa, alimento de los zorros voladores, mientras Bennett Walker, anciano y custodio tradicional del pueblo kuku yalanji oriental, plantó una palmera vinculada a la historia de su familia.
Cada árbol tiene su papel
La diversidad ayuda a explicar qué se está intentando recuperar. En la jornada de 2023 se plantaron 3.300 ejemplares de 90 especies, con árboles de crecimiento rápido y otros que necesitan mucho más tiempo para desarrollarse.
Los primeros cierran antes la cubierta de copas, producen frutos y aportan hojarasca al suelo. Las especies más lentas pueden permanecer durante años bajo esa sombra hasta encontrar un hueco con luz, de modo que el bosque va ganando distintas alturas y ambientes.
Ese ritmo explica por qué el proceso continúa después de guardar las palas. Que termine la plantación no significa que la selva haya alcanzado toda su madurez, porque sus árboles crecen, producen semillas y se renuevan a ritmos diferentes.
La fauna encuentra sitio
En mayo de 2026, Rainforest Rescue recogió nuevas observaciones de zorros voladores de anteojos y casuarios comunicadas por Schoenberger. La ficha del santuario publicada por Humane World for Animals Australia también recoge inventarios con más de 75 especies de fauna, aunque ese dato no permite afirmar que todas hayan llegado gracias a la restauración.
Los murciélagos, además, participan en la regeneración del bosque. El Gobierno de Queensland explica que los zorros voladores transportan polen y dispersan semillas, incluso lejos del árbol del que se alimentaron, facilitando que nuevas plantas encuentren espacio para crecer.
El agua y el futuro
La intervención también incluyó la recuperación de un humedal. Rainforest Rescue afirma que las pruebas de calidad del agua muestran una reducción de sedimentos y turbidez en los cursos cercanos, aunque su página divulgativa no ofrece cifras para cuantificar esa mejora.
El siguiente objetivo anunciado es solicitar la declaración de refugio natural cuando el terreno reúna las condiciones necesarias. Esta figura supone un acuerdo de conservación con el Gobierno de Queensland para proteger los valores naturales y culturales de la propiedad, permitiendo usos compatibles.
Por ahora, NightWings combina un bosque en crecimiento con una protección de su vegetación ya reconocida. El balance de la restauración y la información sobre su protección se han publicado en la página oficial del proyecto de Rainforest Rescue.
Imagen: Martin Stringer / Humane World for Animals Australia
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