El expresidente argentino Mauricio Macri destacó en Luque el proceso de transformación económica e institucional de Paraguay y afirmó que se considera “un gran admirador” de lo conseguido por el país durante las últimas décadas. Durante el conversatorio “Mentalidad Ganadora”, realizado en el salón de la Conmebol junto al presidente Santiago Peña, Macri sostuvo que Paraguay logró avanzar en la construcción de instituciones capaces de generar confianza, un factor que, según su visión, resulta determinante para atraer inversiones, crear empleo y sostener el crecimiento. Sus declaraciones adquieren especial relevancia porque se producen en un momento en que Paraguay intenta consolidar su posicionamiento como destino de capital internacional y después de haber alcanzado el grado de inversión de las principales calificadoras. El Banco Mundial, además, acaba de aprobar un nuevo marco de cooperación para 2027-2034 que contempla movilizar al menos US$2.000 millones durante su primera etapa.
La intervención de Macri no se limitó a un elogio político. El exmandatario argentino planteó una relación directa entre institucionalidad, confianza, inversión y desarrollo, una cadena que constituye uno de los principales argumentos utilizados actualmente para explicar el atractivo creciente de Paraguay frente a inversores regionales e internacionales.
“Soy un gran admirador de lo que logró Paraguay en los últimos años”, afirmó Macri, quien también sostuvo que los propios paraguayos deberían ser los primeros en reconocer que el país puede convertirse en un ejemplo regional. En otro momento de su exposición, calificó al presidente Santiago Peña como “un lujo” y manifestó su admiración por las medidas adoptadas por la actual administración.
La afirmación adquiere una dimensión particular porque Macri conoce desde dentro las dificultades que enfrenta un país sudamericano para generar previsibilidad económica. Durante su presidencia de Argentina, entre 2015 y 2019, intentó impulsar una agenda orientada a recuperar el acceso al financiamiento, atraer inversiones y modificar algunas estructuras económicas heredadas, aunque su gestión terminó enfrentando una fuerte crisis financiera y una severa depreciación del peso.
Por eso, su comparación con Paraguay puede leerse también desde la experiencia de un empresario que posteriormente llegó a la Presidencia argentina. Su mensaje en Luque estuvo dirigido principalmente a empresarios y dirigentes, pero el concepto central fue político y económico: sin confianza resulta difícil que el capital permanezca durante períodos prolongados.
El Paraguay que Macri está observando
La transformación que destacó el expresidente argentino tiene fundamentos concretos.
Paraguay consiguió en julio de 2024 un acontecimiento histórico al recibir de Moody‘s la calificación Baa3, el primer grado de inversión de su historia. La agencia atribuyó aquella decisión a factores como el crecimiento económico sostenido, la estabilidad macroeconómica, la capacidad de resistencia frente a shocks externos, las reformas institucionales y la diversificación de la economía.
Posteriormente, S&P Global Ratings también elevó a Paraguay al grado de inversión, ampliando el reconocimiento internacional sobre la capacidad crediticia del país. Esta evolución es importante porque las calificaciones soberanas influyen directamente en la percepción de riesgo de los inversores y pueden contribuir a reducir el costo de financiamiento tanto del Estado como de empresas vinculadas al mercado paraguayo.
En julio de 2026, Moody‘s volvió a ratificar la calificación Baa3 con perspectiva estable. La agencia destacó el crecimiento económico, el nivel relativamente bajo y estable de la deuda pública, la continuidad del marco de responsabilidad fiscal, la credibilidad de la política monetaria y la estabilidad de precios.
En otras palabras, el elogio de Macri coincide con varios indicadores que muestran que Paraguay ha conseguido construir una reputación financiera considerablemente diferente a la que tenía hace dos décadas.
Crecimiento que llama la atención en la región
El desempeño económico también explica parte de la admiración expresada por Macri.
De acuerdo con datos presentados por el Gobierno paraguayo, la economía creció 6,6 % en 2025 y la proyección oficial para 2026 apunta a una expansión de 4,2 %. El Banco Central del Paraguay también había proyectado una expansión de 4,2 % para este año, acompañada por una convergencia de la inflación hacia el centro de la meta del 3,5 %.
La importancia de estos números no reside únicamente en el porcentaje anual. Paraguay lleva varios años registrando tasas de crecimiento superiores a las de muchas economías latinoamericanas y busca convertir esa expansión en una plataforma para diversificar su estructura productiva.
El desafío consiste en pasar de una economía históricamente dependiente de sectores como agricultura, ganadería, energía y comercio fronterizo hacia un modelo que incorpore cada vez más manufactura, servicios, tecnología, logística y actividades industriales orientadas a la exportación.
Ese proceso ya está modificando el perfil del país.
De la estabilidad a la industrialización
Paraguay posee una ventaja estructural que Macri mencionó indirectamente al referirse a las condiciones del país: energía abundante, disponibilidad de agua, territorio productivo y una posición geográfica estratégica en el centro de Sudamérica.
El modelo de maquila se convirtió en uno de los instrumentos utilizados para atraer industrias que buscan producir con costos competitivos y acceder al mercado regional. La electricidad proveniente principalmente de Itaipú y Yacyretá constituye además un activo estratégico que puede adquirir todavía mayor importancia ante la expansión de industrias intensivas en energía.
La oportunidad es particularmente relevante en un contexto internacional en el que las empresas buscan diversificar cadenas de suministro y reducir su dependencia de determinadas regiones del mundo.
Paraguay intenta aprovechar ese escenario para pasar de ser principalmente un proveedor de materias primas a convertirse también en plataforma industrial y logística del Mercosur.
El nuevo respaldo del Banco Mundial
El elogio de Macri llega además pocos días después de una decisión relevante del Banco Mundial.
El 27 de julio de 2026, el directorio del Grupo Banco Mundial aprobó un nuevo Marco de Asociación con Paraguay para el período 2027–2034, orientado a apoyar la transición hacia una economía más competitiva, resiliente y basada en el sector privado.
La institución anunció que, durante la primera fase del nuevo programa, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, la Corporación Financiera Internacional y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones combinarán financiamiento, asesoramiento y garantías para movilizar al menos US$2.000 millones.
La decisión tiene un significado mayor que el monto financiero.
Cuando una institución multilateral como el Banco Mundial establece un programa de largo plazo orientado a fortalecer el sector privado, está reconociendo que Paraguay posee condiciones suficientes para intentar una nueva etapa de desarrollo, pero también está señalando los ámbitos donde todavía existen obstáculos.
Entre ellos aparecen la productividad, la calidad del empleo, la infraestructura, la resiliencia climática, la inclusión y la capacidad del sector privado para generar oportunidades.
Peña quiere convertir la confianza en una estrategia nacional
Durante el mismo encuentro, Santiago Peña insistió en que Paraguay debe creer en sus propias posibilidades.
El presidente sostuvo que el país dispone de agua, energía y tierras productivas, y que posee las condiciones necesarias para convertirse en una de las economías más prósperas de la región.
El mensaje tiene una dimensión política evidente. Peña intenta construir una narrativa de Paraguay como país pequeño pero previsible, con estabilidad macroeconómica y posibilidades de expansión.
Esa estrategia busca diferenciar a Paraguay dentro de un Mercosur donde las economías más grandes —Brasil y Argentina— atraviesan periódicamente ciclos de fuertes tensiones políticas, fiscales o cambiarias.
Para los inversores, la estabilidad de un mercado pequeño puede ser más atractiva que el tamaño de una economía cuando la previsibilidad permite planificar proyectos de largo plazo.
Pero el desafío no termina con el grado de inversión
Aquí aparece la parte menos visible del discurso.
El grado de inversión no significa que Paraguay haya solucionado todos sus problemas. Significa que las agencias consideran que el riesgo crediticio soberano se encuentra dentro de una categoría de mayor calidad relativa.
El país todavía necesita mejorar infraestructura, educación, productividad, formalización laboral, seguridad jurídica y capacidad institucional.
La propia estrategia del Banco Mundial reconoce que Paraguay debe avanzar hacia una economía más competitiva y generar mejores empleos y mayores oportunidades.
Existe además una diferencia entre atraer capital y conseguir que ese capital produzca un cambio estructural. Una planta industrial puede generar empleos y exportaciones, pero el verdadero salto económico ocurre cuando alrededor de esa inversión aparecen proveedores nacionales, capacitación laboral, transferencia tecnológica, servicios especializados y nuevas empresas.
Por eso, la próxima etapa será más exigente que la anterior.
La comparación con Argentina resulta inevitable
Las palabras de Macri tienen una particular fuerza regional porque provienen de un dirigente argentino que gobernó un país con un enorme mercado interno, abundantes recursos naturales y una de las economías más grandes de América Latina.
Argentina posee ventajas estructurales que Paraguay difícilmente puede igualar en escala. Sin embargo, también ha sufrido durante décadas inflación, déficit fiscales, controles cambiarios, crisis de deuda y cambios bruscos de orientación económica, factores que afectan la previsibilidad de los proyectos empresariales.
Paraguay, con una economía mucho menor, construyó durante las últimas décadas una estrategia basada en estabilidad monetaria, disciplina fiscal y apertura gradual a inversiones.
Eso explica por qué la frase de Macri sobre la confianza institucional adquiere un significado especial cuando se escucha en territorio paraguayo.
La energía puede convertirse en la próxima gran oportunidad
Entre los sectores que pueden modificar el futuro económico paraguayo aparece la energía.
El país es uno de los mayores productores de electricidad hidroeléctrica per cápita del mundo y dispone de una enorme capacidad energética derivada de sus centrales binacionales.
Durante años, una parte de esa ventaja fue considerada simplemente un recurso económico. Ahora comienza a ser vista como una herramienta de política industrial.
La disponibilidad de energía relativamente competitiva puede favorecer la instalación de centros de datos, industrias electrointensivas, producción de hidrógeno, manufacturas, infraestructura tecnológica y nuevos proyectos industriales.
Sin embargo, convertir energía disponible en desarrollo requiere inversiones en transmisión, infraestructura, capacitación y planificación territorial.
La cuestión central será determinar cuánto valor agregado puede generar Paraguay utilizando una de sus principales ventajas naturales.
Antes, ahora y después
Antes, Paraguay era observado principalmente desde el exterior como una economía agrícola y ganadera, con una importante actividad comercial fronteriza y una fuerte dependencia de sus recursos hidroeléctricos.
Ahora intenta proyectarse como una economía estable, industrial, logística y abierta a la inversión, respaldada por el grado de inversión, un crecimiento sostenido y una estrategia de integración internacional. La ratificación de Moody‘s en julio de 2026 y el nuevo programa del Banco Mundial son señales que refuerzan esa narrativa.
Después viene el desafío verdaderamente decisivo: demostrar que la estabilidad puede convertirse en prosperidad generalizada.
Eso implica que las inversiones no se concentren únicamente en determinados sectores o áreas geográficas, sino que produzcan empleos formales, aumenten la productividad y mejoren las condiciones de vida.
También significa que la institucionalidad que Macri elogió deberá mantenerse independientemente de quién ocupe el Palacio de López.
La confianza de un inversor no se construye solamente con un buen año económico. Se construye durante décadas mediante reglas previsibles, justicia independiente, estabilidad monetaria, responsabilidad fiscal, seguridad jurídica y continuidad de las políticas públicas.
La verdadera prueba será sostener lo conseguido
Macri definió los avances paraguayos como un “punto de partida muy sólido”, no como un punto de llegada. Esa diferencia es probablemente la parte más importante de su mensaje.
Paraguay ya consiguió algo que durante años parecía difícil: que las principales agencias internacionales reconozcan una mejora estructural de su perfil económico y financiero.
Ahora tendrá que demostrar que esa reputación puede traducirse en inversiones productivas, mejores empleos, mayor industrialización y una economía capaz de resistir los próximos ciclos internacionales.
En Luque, Macri habló de liderazgo, resiliencia, comunicación y confianza. Pero detrás de esas palabras apareció un mensaje mucho más profundo: la competitividad de un país no depende únicamente de cuánto produce, sino de cuánto confían los demás en sus instituciones y en la continuidad de sus reglas.
Para Paraguay, esa confianza ya comenzó a generar resultados. El verdadero desafío será convertirla en una ventaja permanente y hacer que el reconocimiento internacional no sea simplemente un premio al camino recorrido, sino el capital inicial para construir la siguiente etapa de desarrollo
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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