Después de casi 24 años de historia, la Iluminación Monumental de Itaipú realizó este fin de semana su última presentación antes de entrar en una pausa técnica que se extenderá aproximadamente durante un año. El tradicional espectáculo nocturno, que desde el 14 de noviembre de 2002 convirtió la represa en una de las imágenes más reconocibles de la Triple Frontera, será completamente modernizado mediante el reemplazo de su antiguo sistema de lámparas por tecnología LED. La renovación mantendrá los 829 puntos de iluminación existentes, pero permitirá controlar digitalmente los colores, intensidades y secuencias, reducir el consumo energético en más de 50 % y ampliar las presentaciones de dos días por semana a cuatro o cinco. La despedida es, por tanto, menos un cierre que una transformación: Itaipú dejará durante un tiempo de iluminarse como lo hizo durante una generación para regresar con una tecnología capaz de convertir nuevamente la represa en un gran escenario nocturno para Paraguay, Brasil y los visitantes internacionales.
La escena tiene un fuerte componente simbólico. Durante más de dos décadas, cuando caía la noche sobre Hernandarias, la enorme estructura de hormigón de Itaipú cambiaba completamente de apariencia. La represa, normalmente asociada con turbinas, generación eléctrica, ingeniería y energía, pasaba a convertirse durante unos minutos en un espectáculo visual acompañado por música.
Para quienes viven en la frontera, el encendido dejó de ser simplemente una actividad turística. Se transformó en parte de la memoria colectiva de Alto Paraná, en una postal utilizada para recibir visitantes y en un punto de encuentro para familias, estudiantes, turistas extranjeros y habitantes de Ciudad del Este, Hernandarias y Foz de Yguazú.
La última presentación de esta etapa se produjo el sábado 8 de agosto de 2026, después de que el espectáculo hubiera permanecido activo durante aproximadamente 24 años. Según Itaipú, desde 2005 hasta la actualidad 765.147 personas disfrutaron de la experiencia desde la margen paraguaya de la central.
Pero la historia comenzó mucho antes de que el primer haz de luz alcanzara la estructura.
Antes: una idea concebida en los años noventa
El proyecto de iluminación monumental fue concebido en 1997 por el diseñador brasileño Peter Gasper, especializado en grandes proyectos de iluminación arquitectónica. La propuesta buscaba aprovechar las enormes superficies de la represa para crear un espectáculo que utilizara la propia infraestructura como escenario.
La dimensión de Itaipú ofrecía una oportunidad excepcional. El vertedero, la presa principal, la presa lateral derecha y la toma de agua podían funcionar conjuntamente como una gigantesca superficie arquitectónica sobre la cual la iluminación modificaría la percepción nocturna de la central.
La primera presentación finalmente se realizó el 14 de noviembre de 2002. Desde entonces, el espectáculo pasó a formar parte de la oferta turística del Complejo Turístico Itaipú y comenzó a construir una relación particular entre ingeniería, tecnología, música y turismo.
El proyecto sobrevivió incluso a períodos especialmente complejos. Durante la pandemia de COVID-19, la Iluminación Monumental fue suspendida junto con otros atractivos turísticos de Itaipú y posteriormente volvió a recibir visitantes en octubre de 2021. El sistema utilizado entonces contaba con 747 reflectores y 112 luminarias, acompañados por música durante la presentación.
Aquella reapertura confirmó que el espectáculo había adquirido un valor que iba más allá de la infraestructura eléctrica: formaba parte del patrimonio turístico contemporáneo de la frontera.
Ahora: llega el momento de apagar las luces
La decisión de suspender el espectáculo no responde a una pérdida de interés turístico ni a una reducción de su importancia. El motivo principal es tecnológico.
El sistema que funcionó durante años utiliza lámparas de vapor metálico y vapor de sodio. El problema es que los fabricantes dejaron progresivamente de producir determinados componentes y repuestos, haciendo cada vez más difícil mantener el equipamiento original.
Además, el sistema tradicional presenta una limitación que hoy resulta particularmente evidente: para modificar determinados colores era necesario que técnicos reemplazaran manualmente las lámparas.
La nueva tecnología cambiará radicalmente esa dinámica.
Itaipú instalará luminarias LED RGBW de diferentes potencias y un sistema de control digital que permitirá modificar los colores, las intensidades y las combinaciones desde una consola. Esto significa que la represa podrá tener diferentes configuraciones lumínicas sin necesidad de intervenir físicamente cada punto de iluminación.
La transformación también tendrá un componente ambiental y económico.
De acuerdo con Itaipú, la modernización está diseñada para lograr una reducción superior al 50 % del consumo energético del sistema de iluminación. También permitirá disminuir las horas de trabajo necesarias para mantenimiento y reducir el impacto asociado al consumo de energía.
829 puntos de luz para una nueva generación
Uno de los aspectos más interesantes es que la modernización no eliminará la identidad visual del espectáculo.
El proyecto conservará los 829 puntos de iluminación, pero reemplazará la tecnología existente por un sistema LED más eficiente y versátil. La intención es preservar el diseño que el público reconoce desde hace décadas, pero dotarlo de herramientas que permitan crear nuevas experiencias.
El nuevo sistema incorporará además control bidireccional, programación flexible y equipamiento específico para sincronizar iluminación y sonido. El proyecto contempla incluso la creación de tres nuevos espectáculos de iluminación bajo la dirección de especialistas en diseño lumínico.
La referencia tecnológica tampoco es menor. Itaipú señala que soluciones similares de iluminación arquitectónica han sido utilizadas en monumentos y espacios de gran reconocimiento internacional, entre ellos el Empire State Building de Nueva York, la Catedral de Notre Dame de París, el estadio Maracaná de Río de Janeiro y el Jardín Botánico de Curitiba.
El objetivo es que la represa deje de ser simplemente un monumento iluminado y se transforme en una plataforma tecnológica capaz de ofrecer espectáculos diferentes.
El cambio también puede transformar el turismo de la frontera
Hay un dato que ayuda a dimensionar la importancia económica de esta decisión.
Durante 2025, el Complejo Turístico Itaipú recibió 881.438 visitantes entre sus diferentes atractivos, consolidándose como uno de los principales espacios turísticos del Alto Paraná.
Durante el primer semestre de 2026, el complejo ya había recibido 330.078 visitantes. De ese total, 298.318 eran paraguayos y 31.760 extranjeros. La propia Central Hidroeléctrica registró 43.916 visitantes en recorridos panorámicos durante esos primeros seis meses, mientras que la Iluminación Monumental recibió 8.839 personas.
Estos números muestran que el espectáculo nocturno forma parte de un ecosistema turístico mucho mayor.
Quien llega a Hernandarias puede combinar la visita a la central con parques, espacios ambientales, museos y otras propuestas del Complejo Turístico Itaipú. La iluminación funciona como una experiencia adicional que prolonga la permanencia del visitante y ofrece una visión completamente diferente de la hidroeléctrica.
En ese sentido, su modernización no representa únicamente una inversión tecnológica. También puede convertirse en una herramienta para aumentar la permanencia turística en la región y generar nuevas actividades alrededor de la experiencia nocturna.
La frontera que se convirtió en destino turístico
La transformación de Itaipú en atractivo turístico forma parte de una historia mucho más amplia de la Triple Frontera.
Durante décadas, Ciudad del Este, Foz de Yguazú y Puerto Iguazú fueron conocidas principalmente por su intensa actividad comercial y por las Cataratas del Iguazú. Con el tiempo, la región comenzó a desarrollar un modelo turístico basado en varios grandes atractivos que se complementan entre sí.
Itaipú ocupa una posición estratégica dentro de ese circuito porque representa algo diferente: mientras las Cataratas ofrecen naturaleza, la hidroeléctrica ofrece ingeniería, energía y tecnología.
La iluminación agregó una cuarta dimensión: espectáculo.
La represa podía ser visitada durante el día para comprender su funcionamiento y luego contemplada por la noche desde una perspectiva completamente diferente. Esa combinación convirtió la central en un destino turístico capaz de atraer públicos muy distintos.
El crecimiento del complejo confirma esa evolución. En 2024, Itaipú recibió 802.473 visitantes, un aumento del 22 % frente a los 655.694 registrados en 2023.
Más días de espectáculo cuando vuelva
La modernización también cambiará la frecuencia.
Hasta ahora, la Iluminación Monumental se realizaba principalmente durante dos días de la semana. Con la nueva infraestructura, Itaipú pretende ampliar las presentaciones a cuatro o cinco días semanales.
Esto puede tener un impacto importante para el turismo regional.
Un visitante que llega a la frontera durante un día entre semana actualmente puede no tener la posibilidad de asistir al espectáculo. Con la ampliación de los días de funcionamiento, la probabilidad de coincidir con una presentación aumentará considerablemente.
La consecuencia podría ser una mejor integración entre los circuitos turísticos de Paraguay, Brasil y Argentina, especialmente para quienes permanecen varios días en la región.
La iluminación, de esa manera, dejará de ser una actividad limitada a determinados fines de semana para convertirse potencialmente en una experiencia nocturna disponible durante buena parte de la semana.
La tecnología permitirá algo que antes era imposible
La diferencia más visible para el público probablemente no estará en la cantidad de luces, sino en lo que podrá hacerse con ellas.
Con el sistema anterior, cambiar los colores implicaba una intervención física. Con LED RGBW y control digital, será posible programar secuencias completas, modificar intensidades y crear combinaciones diferentes.
Eso abre la posibilidad de utilizar la represa para celebraciones nacionales, acontecimientos internacionales, campañas culturales, fechas especiales y espectáculos temáticos, sin necesidad de modificar físicamente la infraestructura.
La experiencia realizada por Itaipú en febrero de 2026 durante el evento “Iluminando la Energía del Amor” ya mostró la capacidad de combinar el espectáculo lumínico con música y actividades culturales. La presentación incluyó a la artista paraguaya Melissa Hicks y se realizó como una experiencia especial para parejas.
El nuevo sistema podría multiplicar este tipo de propuestas.
Un año de oscuridad que tendrá una explicación
Durante aproximadamente un año, quienes visiten la zona podrán encontrarse con una represa sin el tradicional espectáculo nocturno.
Para una región acostumbrada a esa imagen, será un cambio visible.
Pero la ausencia tendrá una explicación concreta: durante ese período deberán realizarse desmontajes, instalación de nuevas luminarias, sustitución de componentes eléctricos, configuración del sistema de control, pruebas técnicas y puesta en funcionamiento.
No se trata, por tanto, de una suspensión indefinida.
La planificación de Itaipú apunta a que, después de aproximadamente un año, el público vuelva a contemplar la represa iluminada con mayor eficiencia, más posibilidades de programación y una frecuencia superior de presentaciones.
Después: una nueva postal para la Triple Frontera
La verdadera dimensión de la modernización se conocerá cuando el nuevo espectáculo sea presentado por primera vez.
Si el proyecto cumple sus objetivos, la represa podrá conservar la memoria visual construida durante 24 años y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia completamente renovada.
El desafío será encontrar el equilibrio entre modernización y memoria. Para quienes asistieron al espectáculo durante décadas, las luces originales forman parte de recuerdos familiares, viajes, celebraciones y encuentros. Cambiar demasiado podría hacer que la experiencia pierda parte de esa identidad.
Por eso, preservar el diseño original mientras se incorpora tecnología LED parece ser uno de los puntos centrales del proyecto.
La historia, en definitiva, no termina con el apagado del 8 de agosto. Termina una etapa tecnológica y comienza otra.
Itaipú fue construida para producir energía y transformar la economía de Paraguay y Brasil. Con el paso del tiempo, también se convirtió en símbolo de integración, destino turístico y referencia visual de la frontera.
Ahora tendrá que volver a reinventarse.
Cuando las luces regresen, probablemente ya no serán las mismas. Serán más eficientes, programables, intensas y capaces de crear espectáculos que hoy resultarían difíciles de imaginar con el sistema anterior.
Y quizá esa sea la mejor manera de entender esta pausa: la frontera no pierde su luz; la está preparando para una nueva generación.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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