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La entrada en vigor provisional del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea está generando un intenso debate dentro del agronegocio sudamericano. Mientras exportadores de carne, granos, frutas y alimentos procesados consideran que el tratado abre las puertas de uno de los mercados más grandes y sofisticados del mundo, otros sectores advierten que la apertura también incrementará la competencia de productos europeos y exigirá inversiones para cumplir normas sanitarias, ambientales y de sostenibilidad cada vez más estrictas. El consenso es que el acuerdo transformará profundamente la forma de producir y comercializar alimentos en los próximos años.
Para buena parte del sector agropecuario, la principal ventaja será la reducción progresiva de aranceles, que permitirá ampliar las exportaciones del MERCOSUR hacia un mercado de más de 440 millones de consumidores con alto poder adquisitivo. Productos como carne bovina, carne aviar, azúcar, etanol, café, frutas, miel, jugos, arroz y otros alimentos agroindustriales tendrán mejores condiciones de acceso al mercado europeo, aunque en algunos casos mediante cuotas de importación y períodos de transición previamente negociados.
Sin embargo, el acuerdo también despierta preocupación entre diversos segmentos del agronegocio brasileño. Representantes del sector consideran que la apertura permitirá un mayor ingreso de productos europeos con alto valor agregado, especialmente quesos, vinos, lácteos, alimentos industrializados, maquinaria agrícola e insumos tecnológicos, aumentando la competencia dentro del propio mercado sudamericano. Para algunos productores, esto obligará a acelerar inversiones en productividad e innovación para mantener la competitividad frente a empresas europeas altamente tecnificadas.
Otro aspecto que divide opiniones es el capítulo de sostenibilidad incorporado al tratado. La Unión Europea exige el cumplimiento de estrictos estándares relacionados con trazabilidad, bienestar animal, control de residuos químicos, reducción de emisiones de carbono, preservación ambiental y combate a la deforestación. Mientras algunos empresarios consideran que estas exigencias fortalecerán la imagen internacional del agronegocio del MERCOSUR y permitirán vender productos con mayor valor agregado, otros sostienen que el costo de adaptación será elevado, especialmente para pequeños y medianos productores.
La discusión también alcanza a la competitividad interna del MERCOSUR. Brasil y Argentina cuentan con una estructura industrial y agroexportadora de gran escala, mientras que Paraguay y Uruguay esperan ampliar especialmente sus exportaciones de carne, soja y otros productos agrícolas. No obstante, las recientes diferencias sobre la distribución de algunas cuotas de exportación hacia Europa demostraron que el bloque todavía deberá perfeccionar sus mecanismos internos para garantizar un acceso equilibrado a las nuevas oportunidades comerciales.
Diversos economistas recuerdan que la eliminación de aranceles por sí sola no garantiza un aumento automático de las exportaciones. La competitividad dependerá también de factores como infraestructura logística, eficiencia portuaria, modernización ferroviaria, digitalización aduanera, acceso al financiamiento y capacidad tecnológica de las empresas. Países que logren reducir sus costos logísticos estarán en mejores condiciones para aprovechar plenamente las ventajas del acuerdo.
En el caso de Brasil, entidades del agronegocio consideran que el acuerdo puede convertirse en un incentivo para modernizar la producción agropecuaria. La incorporación de nuevas tecnologías, agricultura de precisión, certificaciones internacionales y sistemas avanzados de trazabilidad permitirá cumplir las exigencias europeas y, al mismo tiempo, abrir oportunidades en otros mercados que también priorizan criterios ambientales y sociales.
Desde el punto de vista europeo, el tratado también genera divisiones. Organizaciones agrícolas de países como Francia, Italia, Polonia y Hungría mantienen reservas por el posible incremento de las importaciones agropecuarias procedentes del MERCOSUR, especialmente de carne bovina, aves, azúcar y etanol. En contraste, otros Estados miembros consideran que el acuerdo fortalecerá las exportaciones europeas de bienes industriales, maquinaria, automóviles y productos con alto valor agregado hacia América del Sur.
Especialistas en comercio internacional sostienen que el verdadero impacto del tratado se medirá durante la próxima década. Si el MERCOSUR logra aumentar la productividad, modernizar su infraestructura y adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias, el bloque podrá consolidarse como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos de alta calidad. En cambio, si las inversiones necesarias no se concretan, algunos sectores podrían enfrentar mayores dificultades frente a una competencia internacional cada vez más intensa.
Para los analistas, el acuerdo representa simultáneamente una oportunidad histórica y un desafío estructural para el agronegocio. La apertura de uno de los mercados más importantes del planeta ofrece perspectivas de crecimiento para miles de empresas exportadoras, pero también exige una transformación profunda en materia de innovación, sostenibilidad y competitividad. El éxito dependerá de la capacidad de los países del MERCOSUR para convertir las ventajas arancelarias en una estrategia de desarrollo de largo plazo que beneficie tanto a grandes exportadores como a pequeños y medianos productores.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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