
El contrabando de mercancías desde Paraguay hacia Brasil se ha convertido en uno de los negocios ilícitos más rentables para el crimen organizado sudamericano. Un informe elaborado por la agencia brasileña Folhapress, basado en un estudio del Instituto de Desarrollo Económico y Social de Fronteras (IDESF), revela que algunas organizaciones criminales obtienen ganancias superiores al 500 % mediante el tráfico ilegal de cigarrillos, medicamentos, teléfonos inteligentes y otros productos. Las investigaciones señalan que grupos como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) han transformado el contrabando fronterizo en una de sus principales fuentes de financiamiento, consolidando su presencia en la región de la Triple Frontera, especialmente entre Ciudad del Este y Foz do Iguaçu.
De acuerdo con el informe, el contrabando mueve alrededor de 60.000 millones de reales al año (más de 10.500 millones de dólares) fuera de la economía formal brasileña. El estudio calcula que la rentabilidad puede alcanzar el 507 %, al comparar el costo de introducir ilegalmente la mercancía en Brasil con el precio de reventa en el mercado clandestino. La elevada carga tributaria sobre determinados productos en Brasil genera una diferencia de precios tan importante que permite a las organizaciones criminales vender los artículos mucho más baratos que el comercio legal y, aun así, obtener enormes beneficios económicos.
Uno de los productos más lucrativos continúa siendo el cigarrillo fabricado en Paraguay. Según el estudio, la diferencia de precio entre ambos países llega al 650 %, convirtiendo este producto en la principal fuente de ingresos del contrabando organizado. En segundo lugar aparecen los medicamentos, especialmente péptidos y esteroides anabólicos, con márgenes cercanos al 415 %, seguidos por los teléfonos inteligentes, cuya rentabilidad alcanza aproximadamente el 390 %. También figuran entre los productos más traficados perfumes, agroquímicos, bebidas alcohólicas, neumáticos, prendas de vestir, baterías, juguetes y cigarrillos electrónicos, cuya comercialización está prohibida en Brasil.
El informe sostiene que el contrabando dejó de ser una actividad desarrollada por pequeños comerciantes informales, conocidos tradicionalmente como «sacoleiros». En los últimos años, el negocio fue absorbido por organizaciones criminales con una estructura empresarial altamente sofisticada. El PCC y el Comando Vermelho controlan actualmente buena parte de las rutas ilegales, administran depósitos clandestinos, coordinan el transporte terrestre y fluvial, financian operaciones de lavado de dinero y mantienen redes de distribución en distintas regiones de Brasil. La actividad ilícita se ha convertido en una unidad de negocios permanente para estas organizaciones, junto al narcotráfico y el tráfico de armas.
La Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina constituye uno de los principales desafíos para las autoridades de seguridad. Cada día cruzan el Puente Internacional de la Amistad más de 100.000 personas y vehículos, mientras los organismos de control reconocen que solo pueden inspeccionar menos del 2 % de ese flujo. Paralelamente, decenas de puertos clandestinos sobre el río Paraná permiten trasladar mercancías mediante pequeñas embarcaciones, dificultando aún más la fiscalización. Las autoridades brasileñas estiman que apenas entre el 5 % y el 10 % de los productos de contrabando son efectivamente incautados, lo que indica que el volumen real del comercio ilegal es considerablemente mayor.
Las ganancias obtenidas mediante el contrabando tienen consecuencias que van mucho más allá de las pérdidas fiscales. Los recursos económicos fortalecen la capacidad operativa del crimen organizado, permitiendo financiar el tráfico internacional de drogas, la compra de armas de alto calibre, la corrupción de funcionarios públicos y la expansión territorial de las organizaciones criminales. Diversos organismos internacionales han señalado además que el contrabando de cigarrillos constituye una importante fuente de financiamiento para redes criminales transnacionales, incrementando la preocupación de las autoridades de seguridad de toda la región.
Frente a esta situación, Brasil y Paraguay intensificaron en los últimos años la cooperación policial y aduanera, desarrollando operaciones conjuntas para combatir el narcotráfico, el contrabando y el lavado de dinero. Investigaciones como la Operación Turf y otras acciones coordinadas entre la Policía Federal de Brasil, la SENAD, Europol y organismos internacionales permitieron desmantelar importantes redes criminales y decomisar toneladas de drogas, armas y mercancías ilegales. Sin embargo, los especialistas consideran que el desafío continúa siendo enorme debido a la extensa frontera compartida y a la elevada rentabilidad de estas actividades ilícitas.
Economistas también advierten sobre el impacto del contrabando en la economía formal. La entrada masiva de productos sin pagar impuestos reduce la competitividad de las empresas legalmente establecidas, afecta la recaudación tributaria y desincentiva nuevas inversiones. En el caso del cigarrillo, por ejemplo, la diferencia de precios entre el producto legal y el ilegal ha favorecido la expansión del mercado clandestino durante los últimos años, generando pérdidas millonarias para la industria y para el Estado brasileño.
Para numerosos especialistas en seguridad regional, el combate al contrabando ya no puede considerarse únicamente un problema aduanero, sino una cuestión estratégica vinculada al crimen organizado transnacional. La enorme rentabilidad del negocio continúa financiando estructuras criminales que operan simultáneamente en el narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico de armas y otros delitos complejos. En consecuencia, los expertos sostienen que fortalecer la cooperación entre Paraguay, Brasil y los demás países del MERCOSUR será determinante para reducir el poder económico de estas organizaciones y proteger la seguridad en una de las fronteras más sensibles de América del Sur.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★El modelo Bukele inspira la ofensiva contra el crimen en Ecuador, pero el desafío de desmantelar las redes infiltradas sigue abierto
- ★BRASIL: El Partido de los Trabajadores oficializa la candidatura de Lula para buscar un cuarto mandato presidencial
- ★PARAGUAY: Un argentino con perfil de desocupado y bajos ingresos llevaba una vida de lujo en Paraguay y ahora enfrenta graves acusaciones
- ★PARAGUAY: La desigualdad también marca las elecciones municipales: los distritos más pobres gastan hasta 20 veces menos en campañas
- ★PARAGUAY: Una mujer embarazada de siete meses muere alcanzada por un rayo durante un fuerte temporal en Curuguaty

