
Bajo las aguas del mar de Bismarck, al norte de Papúa Nueva Guinea, ocurre un fenómeno que pocas veces puede observarse con tanto detalle. Desde mayo de 2026, una erupción submarina detectada por la NASA ha permitido a los científicos seguir casi en tiempo real la actividad de un volcán submarino que, durante sus primeras semanas, incluso hizo pensar en la posibilidad de que naciera una nueva isla. Aunque esa opción hoy parece menos probable, el evento continúa ofreciendo información valiosa sobre un mundo que permanece oculto bajo el océano y que sigue moldeando la superficie de nuestro planeta.
El volcán submarino que apareció donde casi nadie puede mirar
Todo comenzó el 8 de mayo de 2026, cuando una serie de pequeños sismos alertó sobre una intensa actividad geológica en el mar de Bismarck. Poco después, satélites como Aqua, Terra, Landsat 9, PACE y Suomi NPP, de la NASA, además de Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea, registraron enormes columnas de vapor, agua descolorida, anomalías térmicas y extensas balsas de piedra pómez flotando sobre el océano. Estas señales confirmaban que el magma se encontraba muy cerca de la superficie.

Lo más llamativo es que los investigadores aún no pueden identificar con total certeza cuál es el volcán responsable de la erupción. La zona donde ocurre el fenómeno carece de mapas detallados del fondo marino, por lo que gran parte de su relieve sigue siendo desconocido. La hipótesis principal apunta a una estructura volcánica ubicada sobre la Titan Ridge, una región conocida por su intensa actividad tectónica.
¿Realmente puede surgir una nueva isla?
Cuando una erupción submarina ocurre en aguas relativamente poco profundas y se mantiene activa durante semanas o meses, la lava y la ceniza pueden acumularse hasta emerger sobre el nivel del mar. No es un fenómeno común, pero sí ha ocurrido antes. Casos como Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, en el Pacífico Sur, o las islas volcánicas temporales de Japón demuestran que la Tierra todavía tiene la capacidad de crear nuevo territorio.

Durante los primeros días de esta erupción, las imágenes satelitales mostraban una intensa expulsión de material volcánico, lo que alimentó la posibilidad de que se formara una isla. Sin embargo, los informes más recientes del Observatorio Vulcanológico de Rabaul indican que la actividad ha disminuido notablemente desde mediados de junio. Aunque el proceso continúa bajo vigilancia, por ahora las probabilidades de que emerja una nueva isla son menores.
Un fenómeno que ayuda a entender cómo cambia la Tierra
Más allá de si aparece o no una nueva isla, esta erupción representa una oportunidad excepcional para la ciencia. Cerca del 75 % de toda la actividad volcánica del planeta ocurre bajo el océano, principalmente a lo largo de las dorsales oceánicas, donde el magma asciende continuamente para formar nueva corteza terrestre. Es un proceso permanente que renueva lentamente el fondo marino y modifica la geografía del planeta sin que podamos verlo.

Las observaciones realizadas desde el espacio permiten seguir la evolución del fenómeno casi en tiempo real. Los investigadores pueden medir cambios en la temperatura del agua, seguir el desplazamiento de la piedra pómez e identificar nuevas emisiones de vapor. Si en algún momento llegara a surgir una isla, también sería posible estudiar cómo comienza a desarrollarse un ecosistema completamente nuevo desde sus primeras etapas.
Lo que aún desconocemos del fondo de los océanos
Uno de los aspectos más sorprendentes de este descubrimiento es que evidencia cuánto queda por explorar bajo el mar. Aunque hoy contamos con satélites capaces de observar la Tierra con enorme precisión, el agua bloquea la mayoría de estas tecnologías, por lo que conocer el relieve submarino depende principalmente de barcos equipados con sistemas de sonar, un proceso lento y costoso.

Por esa razón, los científicos conocen con mayor detalle algunas regiones de la Luna, Marte o incluso Venus que amplias zonas del fondo oceánico terrestre. Cada evento como el registrado en el mar de Bismarck no solo ayuda a comprender mejor la actividad volcánica, sino que también revela lo mucho que todavía falta por descubrir sobre el planeta que habitamos.

La erupción submarina del mar de Bismarck es un recordatorio de que la Tierra permanece en constante transformación. Aunque las posibilidades de que esta actividad dé origen a una nueva isla han disminuido, el seguimiento realizado por los satélites de la NASA continúa aportando información sobre procesos geológicos que normalmente permanecen ocultos bajo kilómetros de agua. En un planeta donde gran parte de los océanos sigue siendo un territorio poco explorado, cada nueva observación abre una ventana para comprender mejor cómo se construye, cambia y evoluciona el mundo que conocemos.
Publicado por: Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/sci-innovacion/volcan-submarino-nueva-isla-nasa/
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★¿Qué es la disección aórtica? La enfermedad que provocó la muerte de un senador de Estados Unidos
- ★Colapinto recuerda inicios y revela cuál fue su peor momento en F1
- ★Artemis III: quiénes son los cuatro astronautas para la nueva misión de la NASA en 2027
- ★La doble lluvia de estrellas de julio ya tiene fecha: ¿cuándo y cómo verla desde México?
- ★Las escuelas necesitan evaluaciones socioemocionales para combatir el absentismo crónico

