
Puede parecer que el espacio está prácticamente vacío, pero la realidad es muy distinta. Alrededor de la Tierra orbitan miles de satélites y una enorme cantidad de restos de antiguas misiones espaciales. Ahora, un estudio reveló algo aún más inquietante: la existencia de basura espacial invisible que hasta ahora había pasado desapercibida en la órbita geoestacionaria (GEO), una de las regiones más importantes para las comunicaciones del planeta. Aunque no representa una amenaza inmediata, el hallazgo abre una nueva ventana para comprender cómo mantener seguro un entorno del que depende buena parte de la tecnología moderna.
Basura espacial invisible: un problema que permanecía oculto
La órbita geoestacionaria se encuentra a casi 36 mil kilómetros sobre el ecuador terrestre y es un lugar muy especial. Los satélites que operan allí giran exactamente al mismo ritmo que la Tierra, por lo que parecen permanecer inmóviles sobre un mismo punto del planeta. Gracias a ello funcionan servicios como la televisión satelital, los pronósticos meteorológicos y buena parte de las telecomunicaciones internacionales.

El inconveniente es que esta “autopista espacial” también acumula desechos. A diferencia de las órbitas más cercanas a la Tierra, donde la atmósfera termina haciendo que muchos objetos caigan y se desintegren, en la GEO los fragmentos pueden permanecer durante décadas o incluso siglos. Cada nuevo resto espacial aumenta poco a poco la complejidad de este entorno orbital.
El hallazgo que sorprendió a los investigadores
La investigación fue realizada por la Universidad de Warwick, junto con instituciones de Australia y Japón, y publicada en el Journal of the Astronautical Sciences. Al analizar nuevamente imágenes captadas por el Telescopio Isaac Newton, los científicos lograron detectar 25 fragmentos de basura espacial de entre cinco y diez centímetros que habían pasado completamente desapercibidos.

Lo más llamativo fue que cerca del 80 % de estos objetos no aparecía en ningún catálogo público. Además, muchos de ellos no siguen una trayectoria estable, sino que giran constantemente sobre sí mismos, lo que hace mucho más complicado rastrearlos y calcular con precisión su recorrido.
¿Por qué hablan de un “campo minado” en el espacio?
Durante la presentación del estudio, el consultor espacial Dr. Stuart Eves explicó la situación con una comparación muy gráfica: enviar un satélite a esta región sin conocer dónde están esos pequeños fragmentos sería como caminar por un campo minado sin saber dónde están enterradas las minas.

La preocupación no está en el tamaño de los objetos, sino en la velocidad a la que viajan. Un fragmento de apenas cinco centímetros puede desplazarse a varios kilómetros por segundo, suficiente para perforar paneles solares, destruir instrumentos científicos o dejar fuera de servicio un satélite que costó cientos de millones de dólares. Aun así, los investigadores aclaran que esto no significa que vaya a ocurrir una ola de colisiones, sino que todavía existen muchos puntos ciegos en una zona clave para la exploración espacial.
La técnica que permitió ver lo que nadie podía detectar
Uno de los mayores logros del estudio no fue construir un telescopio más potente, sino desarrollar una forma más inteligente de analizar imágenes que ya existían. Los investigadores utilizaron una técnica llamada “apilamiento a ciegas” (blind stacking), que consiste en combinar cientos de fotografías siguiendo distintas trayectorias posibles hasta que las señales más débiles comienzan a hacerse visibles.

Gracias a este método, fue posible localizar objetos que antes quedaban ocultos entre el ruido de las imágenes. El descubrimiento demuestra que todavía hay mucha información valiosa escondida en los archivos astronómicos y que nuevas herramientas informáticas pueden ayudar a encontrarla.
Un paso importante para proteger el espacio del futuro
Actualmente existen más de 40 mil objetos espaciales catalogados mayores de diez centímetros, además de cientos de miles de fragmentos mucho más pequeños que resultan difíciles de seguir de forma constante. Con cada lanzamiento, la necesidad de conocer qué está orbitando alrededor de la Tierra se vuelve más importante para evitar riesgos y planificar nuevas misiones.
This image shows the growing amount of space debris in low Earth orbit. Such debris poses a significant threat to space station operations and critical satellite services, including weather forecasting, communications, GPS, and national security. Addressing this challenge now is… pic.twitter.com/on58IDMugd
— Stellarix (@Stellarixorine) July 5, 2026
Este estudio representa un avance importante porque mejora la llamada Conciencia del Dominio Espacial, es decir, la capacidad de identificar y comprender todo lo que ocurre en el entorno orbital. Detectar estos fragmentos invisibles no significa que el espacio sea ahora más peligroso que antes; significa que la ciencia está aprendiendo a observar mejor un escenario que todavía guarda muchos secretos. ¿Cuántos objetos más permanecerán ocultos mientras seguimos explorando el universo?
Publicado por: Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/cosmos/basura-espacial-invisible-orbita-geo/
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