
Hay un actor que no está en ningún acuerdo que el Mercosur está negociando en 2026 y que sin embargo es el principal catalizador del dinamismo negociador más intenso de la historia del bloque: la administración Trump. Los aranceles que Washington impuso en 2025 y 2026 a las importaciones de los países del Mercosur — elevando el promedio de 2,1% a 12,8% en menos de dos años — generaron involuntariamente el incentivo más poderoso que el bloque había tenido en décadas para acelerar sus acuerdos con la Unión Europea, Canadá, la EFTA, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos. Cada dólar adicional que los exportadores del Mercosur pagan en aranceles norteamericanos es un dólar que refuerza el argumento a favor de diversificar mercados y de concluir rápidamente los acuerdos alternativos que el bloque tiene en negociación. En este sentido paradójico, Trump es el mejor aliado que el multilateralismo del Mercosur ha tenido en años: sus políticas proteccionistas empujan a sus adversarios hacia acuerdos colectivos basados en reglas que son exactamente lo opuesto de lo que Washington practica.
Las cifras del comercio bilateral Mercosur-EEUU bajo los nuevos aranceles de Trump muestran una contracción que los organismos internacionales ya están documentando. El Mercosur exportaba en 2024 aproximadamente 50.000 millones de dólares anuales a Estados Unidos — principalmente mineral de hierro, café, soja, etanol, jugo de naranja, calzado y petróleo. Con el aumento de aranceles al 12,8% promedio, una fracción significativa de esas exportaciones está siendo redirigida hacia mercados alternativos — especialmente China, la UE y el sudeste asiático — o simplemente dejando de fluir porque los precios de venta ya no cubren el costo adicional de los aranceles. El impacto sectorial es heterogéneo: el café y el etanol brasileños hacia la UE son relativamente menos afectados porque Europa es su mercado principal de todas formas. Pero el calzado, el cuero y algunos productos manufacturados que tenían en el mercado norteamericano su principal destino están sufriendo el impacto de manera más directa.
El acuerdo bilateral que Argentina firmó con Estados Unidos el 5 de febrero de 2026 es la única respuesta individual que un miembro del Mercosur intentó dar a la presión arancelaria de Trump, y la paradoja de ese acuerdo es que fue simultáneamente la concesión más visible de Argentina a la política comercial de Washington y el desafío más directo a las normas de negociación colectiva del Mercosur. Al negociar bilateralmente con Trump mientras los demás socios del bloque enfrentan los mismos aranceles sin esa compensación individual, Argentina obtuvo beneficios inmediatos para sus exportadores — especialmente en carne bovina y en los 1.675 productos con arancel cero — pero debilitó el poder de negociación colectiva que hace al Mercosur un actor relevante frente a Washington.
La posición de Brasil frente a los aranceles de Trump ha sido estratégicamente más astuta: el gobierno Lula resistió la presión inicial, dejó que el momento de máxima tensión arancelaria pasara, y luego negoció desde una posición de mayor fortaleza —con el litio, el niobio y el petróleo como activos de poder— la reducción parcial de los aranceles sobre sus exportaciones más sensibles. Esta resistencia fue políticamente costosa en el corto plazo para Lula — que enfrentó ataques del gobierno Trump y de la oposición doméstica — pero estratégicamente más sólida que la capitulación bilateral argentina. El resultado es que Brasil y el Mercosur llegaron al acuerdo con la UE en enero de 2026 con su poder negociador colectivo intacto, mientras Argentina llega a la Cumbre de julio con el cuestionamiento jurídico de su acuerdo bilateral todavía abierto ante el Tribunal Permanente de Revisión del bloque.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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