
Un fenómeno sin precedentes está transformando silenciosamente la demografía de uno de los países más pequeños del Mercosur, convirtiendo a Paraguay en el destino migratorio de mayor crecimiento de toda América del Sur. Las cifras publicadas por la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) del país en las últimas semanas son contundentes y merecen ser analizadas con la profundidad que su magnitud exige. Las solicitudes de residencia extranjera en Paraguay se dispararon un 85% en el primer trimestre de 2026, alcanzando las 18.071 solicitudes frente a las 9.760 registradas en el mismo período de 2025. Este crecimiento no es el resultado de una política específica de atracción migratoria masiva ni de una crisis humanitaria que expulse a poblaciones enteras; es el producto de una combinación única de factores económicos, fiscales, políticos y geopolíticos que están convirtiendo a Paraguay en una tierra prometida para emprendedores, jubilados, profesionales independientes y familias que buscan recomenzar en un entorno de menor carga tributaria y mayor estabilidad institucional de lo que sus países de origen les ofrecen en este momento. Apea
Las solicitudes de residencia temporal se dispararon un 105% hasta alcanzar las 14.995, mientras que las de residencia permanente crecieron un 25%, llegando a 3.076 solicitudes en los primeros tres meses del año. La composición nacional de ese flujo es igualmente reveladora. Los brasileños dominan el flujo migratorio: de las 14.275 residencias concedidas entre enero y marzo, el 64% —9.195— correspondió a ciudadanos brasileños. Les siguen los argentinos con el 8,4% —1.205—, los alemanes con el 4,5% —651— y los españoles con el 2,6% —373—. También figuran entre las nacionalidades más representadas ciudadanos estadounidenses, venezolanos y franceses. Este perfil demográfico es extraordinariamente diverso y sugiere que Paraguay está captando flujos migratorios desde múltiples geografías y por múltiples razones simultáneas: los brasileños huyen de la presión fiscal y de la polarización política de su país; los argentinos buscan escapar de la inestabilidad económica crónica; los europeos y norteamericanos encuentran en Paraguay un entorno de bajo costo y alta libertad fiscal que ningún otro país del continente ofrece en condiciones tan accesibles. ApeaApea
El gobierno del presidente Santiago Peña no está dejando pasar esta ola migratoria sin aprovecharla políticamente y como herramienta de desarrollo económico. El pasado viernes, el gobierno de Peña anunció un nuevo programa que otorga residencia permanente directa —sin requisito previo de residencia temporal— a extranjeros que inviertan en los sectores de turismo, bienes raíces y finanzas, según informó el Ministerio de Industria y Comercio. Este programa de residencia por inversión directa es una novedad significativa en el panorama migratorio paraguayo y representa un salto cualitativo en la estrategia de atracción de capitales extranjeros. Hasta ahora, el proceso estándar requería pasar por una etapa de residencia temporal de dos años antes de solicitar la permanente. La eliminación de ese requisito para inversores no solo simplifica el proceso; envía una señal clara al mercado internacional de que Paraguay está compitiendo activamente por el capital y el talento global. Desde 2025, el gobierno ha organizado operativos itinerantes denominados Migramóvil para agilizar los trámites de residencia, con 19 nuevas ediciones planificadas para 2026. Apea
El sistema legal que hace posible esta atracción migratoria descansa en gran medida en el Acuerdo de Residencia del Mercosur, que establece mecanismos simplificados para los ciudadanos de los países miembros y asociados del bloque. La Dirección de Migraciones de Paraguay precisó que el programa Mercosur de residencia aplica a ciudadanos de Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Ecuador, países firmantes del Acuerdo de Residencia, permitiendo la radicación temporal en Paraguay bajo condiciones simplificadas respecto al régimen general. Este marco legal del Mercosur es, en cierta medida, el andamio sobre el que Paraguay ha construido su modelo de atracción migratoria: usar la permeabilidad institucional del bloque para convertirse en la puerta de entrada más conveniente y fiscalmente ventajosa de toda la región. Para los ciudadanos de los países del Mercosur, mudarse a Paraguay no es emigrar a un país extraño; es moverse dentro de un espacio legal integrado donde sus derechos son reconocidos y sus trámites son más sencillos que los que enfrentaría cualquier persona fuera del bloque. ApeaEuropean Commission
El perfil de los inmigrantes también está cambiando. Cornelio Melgarejo, jefe de inmigración del departamento de Alto Paraná, señaló que hace dos años el 80% eran estudiantes de medicina; ahora predominan los empresarios y jubilados que buscan estabilidad económica y política. Según reportes del BBC News Brasil, miles de ciudadanos conservadores están emigrando a Paraguay atraídos por la ideología del gobierno de derecha, los bajos impuestos y la influencia de videos en redes sociales. Este fenómeno de «migración ideológica» es nuevo en la región y refleja una polarización política tan intensa en Brasil que ha llevado a segmentos importantes de su población a buscar no solo mejores condiciones económicas sino también afinidad política con el gobierno del país receptor. El Mercosur, como espacio de libre circulación de personas, está siendo utilizado de maneras que sus fundadores de 1991 probablemente no anticiparon: no solo como herramienta de integración económica sino como corredor de movilidad social, política y cultural entre los pueblos del bloque. Apea
Los economistas advierten sobre los límites del modelo paraguayo: los menores ingresos fiscales reducen la capacidad estatal de invertir en infraestructura, salud y educación. La informalidad laboral llega al 62,5%, frente al 37,5% de Brasil, y la pobreza extrema se sitúa en el 4,1%. Muchos brasileños que obtienen residencia terminan usando el sistema de salud público de Foz do Iguaçu, en el lado brasileño de la frontera. Esta paradoja —un modelo que atrae residentes pero que no siempre logra integrarlos plenamente en la economía formal local— es el principal desafío estructural que Paraguay debe resolver si quiere convertir el boom migratorio en un motor de desarrollo sostenible y equitativo. La clave estará en diseñar políticas que conviertan a los nuevos residentes en contribuyentes activos de la economía formal, más allá de los beneficios arancelarios iniciales que los atraen. Apea
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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