
EL DIA DE LAS MADRES
En este domingo de mayo quiero presentar mi respeto, mi solidaridad y compromiso con la lucha de ese poderoso ejército de mujeres que ocupan la mayor parte de su tiempo en su generoso rol de cuidadoras, las muchas que lo hacen como madres cabeza de familia, como garantes del futuro de sus hijos en una sociedad que aún no le reconoce de manera integral y justa sus derechos y sus enormes méritos.
Hoy, como siempre, la mujer es el cimiento firme sobre el que se construye nuestra sociedad, la protagonista de la reconstrucción y el alivio en las calamidades y las guerras, víctimas frecuentes de explotación y abuso, de inequidad y otras violencias, abandono y maltrato, acoso y feminicidio en un mundo patriarcal y salvaje.
La mujer no sólo simboliza, es la concreción viva del denuedo, el compromiso, la integridad y la resistencia, es un ser demiurgo de futuros plausibles y mejores, creadora y dadora por excelencia.
No basta con decir “Gracias” así venga de lo más profundo del alma, ofrecer ocasionalmente una mano, cumplir algunos rituales de simple cortesía.
Debemos afrontar como propias sus luchas, ser su apoyo, como ellas siempre lo han sido para nosotros, acompañar y ser refuerzo en sus batallas, transformar a su lado la justicia, exigir el respeto, promover la inclusión y reivindicar la equidad, devolverles todo lo que, a lo largo de nuestra historia, han hecho, siguen haciendo y seguirán haciendo por todos.
En Colombia algunas estadísticas hablan de que en el área de la salud casi un 80% de los trabajadores son mujeres, muchas de ellas madres cabeza de familia, con jornadas extenuantes que van desde su papel como cuidadoras y dadoras de salud y su rol como educadoras y guías de sus hijos. Las pésimas remuneraciones, no sólo en la salud, sino en general en todas las áreas de nuestra economía, la existencia de modalidades de contratación que eluden el cumplimiento de los derechos mínimos laborales como es el pago de la seguridad social, el derecho a vacaciones, justas evaluaciones y ascensos, golpean muy particularmente a las mujeres, obligándolas a trabajar en más de una entidad para completar un ingreso que les alcance para sostener sus hogares.
El día de la madre se celebra en todo el mundo este domingo de mayo, en Colombia, lamentablemente, fuera de ser una fecha de la mayor importancia que une a la familia en torno a ese eje fundamental de nuestra existencia: Nuestras madres, es también, de manera paradójica, una de las fechas más violentas del año.
En algún lugar de nuestra geografía hoy se esta cometiendo un acto atroz, una masacre, una agresión consanguínea. El consumo de licores unido a la proximidad de otros parientes cercanos genera el afloramiento de tensiones, rivalidades y resentimientos que pueden conducir a catos lamentables que destrozan la unidad familiar.
Por el bien de nuestra sociedad, de nuestra Colombia, de nuestro Mundo y de nuestras madres anhelo que este día sea diferente a lo que esa nefasta tendencia señala, que tengamos la oportunidad de gestionar las diferencias y abordar los problemas con respeto, que evitemos agresiones que puedan llevar a actos repudiables, que crucemos parabienes entre los miembros de las familias y cámbienos la cara de este día, nos lo debemos a nosotros, a nuestros hijos, a muestras hermanas, pero , por encima de todos, a nuestras madres.
Un país que no respeta a sus madres es la visión más cercana de un infierno, un país que no exalta a sus mujeres es un país paria, aboguemos y hagamos lo necesario para que esta fecha sea también una fecha de reconciliación, de respeto, de inclusión, de empatía.
¡Feliz día de las madres!
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.
