
Con el acuerdo europeo recién en vigor, el Mercosur ya negocia su próximo gran tratado. Canadá y el bloque sudamericano aceleraron conversaciones que habían estado congeladas desde 2021 y apuntan a cerrar un acuerdo histórico en tiempo récord, impulsados por el «efecto Trump» y el éxito de la alianza con la UE.
El Mercosur no se detiene. Apenas 48 horas después de la entrada en vigor del acuerdo con la Unión Europea, nuevos indicios confirmaron que las negociaciones con Canadá para un Tratado de Libre Comercio avanzan a una velocidad que sorprende incluso a sus propios protagonistas. Funcionarios de alto rango de los gobiernos de Canadá, Argentina y Brasil dijeron a la agencia Reuters que esperan que el acuerdo se cierre en 2026, y al menos uno de ellos indicó que las conversaciones podrían concluir antes de septiembre. Diplomáticos canadienses con base en Brasil fueron aún más categóricos: las negociaciones avanzan a velocidad récord. El objetivo, confirmado en más de una fuente, es que la firma formal se produzca entre septiembre y octubre de 2026, aproximadamente un año después de que se reanudaran formalmente las negociaciones en octubre de 2025.
El relanzamiento del proceso negociador, estancado desde 2021, se consolidó en la VIII Ronda de Negociaciones celebrada en Brasilia entre el 23 y el 27 de febrero de 2026. Las delegaciones resaltaron el «espíritu constructivo y la apertura al diálogo» que caracterizó los intercambios, registrando avances concretos en los grupos de trabajo sobre acceso a mercados de bienes, comercio de servicios, servicios financieros, propiedad intelectual, comercio y desarrollo sostenible, y solución de controversias. Las partes coincidieron al cierre de la ronda en la importancia de mantener el impulso mediante trabajo técnico continuo, con el objetivo compartido de concluir las negociaciones durante el primer semestre de 2026.
El «efecto Trump» como catalizador inesperado
La aceleración de las negociaciones no es casual. El factor Trump — las tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos por los aranceles — está impulsando a Ottawa a diversificar sus vínculos económicos de manera urgente. El ministro de Desarrollo Económico de Ontario, Victor Fedeli, fue explícito al señalar que aproximadamente el 80% del comercio de su provincia se realiza con Estados Unidos, una dependencia que el gobierno de Mark Carney busca reducir activamente. La visita de funcionarios comerciales de Ontario a Argentina y Uruguay en marzo de 2026, y la misión anterior a Brasil de fines de 2025, son parte de esa estrategia de contactos directos con los actores productivos sudamericanos. Fedeli se reunió con representantes de los sectores tecnológico y minero, dos áreas de particular interés para la alianza entre ambas regiones.
Para el Mercosur, el acuerdo con Canadá ofrecería varios beneficios estratégicos. En primer lugar, ampliaría el acceso a los mercados desarrollados para sus principales productos de exportación: carne vacuna, soja y minerales. En segundo lugar, y quizás más significativo en el largo plazo, abriría la puerta a inversiones canadienses en sectores clave como la minería. Canadá es el inversor número uno en minería en Argentina, con una presencia destacada en proyectos de litio, cobre y oro. El primer ministro Carney tiene programada una visita estratégica a Brasil en los próximos meses, y aunque el protocolo oficial mantiene cautela sobre sus alcances, en los pasillos de Ottawa se sabe que esa gira funcionará como el «empujón final» para consolidar la alianza.
La estrategia del Mercosur de multiplicar sus acuerdos comerciales simultáneamente contrasta con la imagen de lentitud que el bloque arrastraba desde su fundación en 1991. En menos de un año, el bloque sudamericano: firmó el acuerdo con la UE en enero de 2026, activó su aplicación provisional el 1.° de mayo, y se encuentra a meses de sellar un nuevo TLC con Canadá. A esto se suman los acuerdos ya en marcha con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) — firmado en septiembre de 2025 — y los avances en negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos. El Mercosur ya no negocia desde una posición de debilidad; llega a cada mesa con el respaldo de ser la quinta economía más grande del mundo y el socio estratégico de la mayor potencia comercial del planeta.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue el más explícito al trazar la hoja de ruta: el acuerdo con la UE es solo el comienzo de una nueva era de inserción internacional del Mercosur. Señaló que el tratado europeo podría ser seguido de otros, como los que están siendo negociados con Singapur y Canadá, y subrayó incluso la posibilidad de que Colombia se integre al Mercosur como miembro pleno. Bolivia, por su parte, se encuentra en proceso de adhesión plena al bloque, con expectativas de alcanzar esa categoría en 2028. La diplomacia comercial del Mercosur vive su momento más dinámico en tres décadas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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