
Wilmar International es uno de esos gigantes del agronegocio que operan lejos del radar mediático occidental. Fundada en 1991 y con sede en Singapur, la compañía se consolidó como el principal grupo agroindustrial de Asia y uno de los mayores procesadores y comercializadores de commodities agrícolas del planeta, con un modelo de negocios basado en la integración vertical de toda la cadena, desde la producción primaria hasta los alimentos de consumo masivo.
Esa lógica industrial se refleja en su escala económica. En 2024, Wilmar registró ingresos consolidados por 67.426 millones de dólares, prácticamente estables respecto de los 67.956 millones de 2023, en un contexto de precios más bajos para aceites vegetales y granos. El resultado neto atribuible a los accionistas fue de 1.158 millones de dólares, frente a 1.890 millones del año anterior, mientras que el resultado antes de impuestos se ubicó cerca de 1.964 millones. La contracción de la rentabilidad fue uno de los rasgos centrales del ejercicio: más volumen físico, pero menos margen, una constante del negocio agroindustrial global en fases bajistas del ciclo de commodities.
El corazón del grupo está en los aceites vegetales, en especial el aceite de palma, pero Wilmar es mucho más que eso. Su estructura combina plantaciones, molienda de oleaginosas, refinación de aceites comestibles, grasas especiales, oleoquímicos, biodiésel, azúcar, harina, arroz, fertilizantes y alimentos de consumo masivo. En 2024, el segmento industrial y de alimentos para animales, que incluye aceites vegetales, granos, oleaginosas y azúcar, generó 54.709 millones de dólares, más del 80% de la facturación. El segmento de productos alimenticios para consumo masivo aportó 13.113 millones, mientras que otros negocios sumaron 1.127 millones.
En términos operativos, Wilmar es una máquina de volumen. En 2024, el segmento industrial comercializó 68,7 millones de toneladas. Dentro de ese universo, los aceites “tropicales” representaron 33,4 millones de toneladas: básicamente aceite de palma y aceite de palmiste, productos derivados del fruto de la palma aceitera. Las oleaginosas y granos sumaron 23,7 millones de toneladas, y el azúcar 11,6 millones. En alimentos de consumo, los volúmenes alcanzaron 31,4 millones de toneladas, impulsados principalmente por harina, arroz y aceites comestibles en China e India.

La dimensión geográfica del grupo explica buena parte de su perfil económico. En 2024, China concentró cerca del 47% de los ingresos, seguida por el sudeste asiático, India, África y Europa. Esa dependencia del mercado chino convierte a Wilmar en una empresa estructuralmente atada a la evolución del consumo y a la política industrial del gigante asiático, un rasgo que la diferencia de los grandes traders occidentales, más diversificados geográficamente.
El negocio de la palma sigue siendo el eje estructural del grupo. Wilmar es uno de los mayores propietarios de plantaciones de palma del mundo, con unas 231.000 hectáreas plantadas al cierre de 2024, concentradas en Indonesia, Malasia y África. A partir de sus propias plantaciones y molinos, produce aceite de palma crudo y aceite de palmiste, que luego procesa en refinerías para transformarlos en aceites comestibles, grasas especiales, oleoquímicos y biodiésel.
El aceite de palma es uno de los insumos más utilizados del sistema alimentario global: se usa en margarinas, galletitas, snacks, chocolates, alimentos procesados, cosméticos, detergentes y combustibles,
gracias a su bajo costo, estabilidad y alta productividad por hectárea.

Al mismo tiempo, Wilmar construyó un negocio relevante en azúcar y etanol, con ingenios en Australia, India, China y Myanmar, además de operaciones agrícolas propias. En 2024, el segmento azúcar aportó 11,6 millones de toneladas dentro del negocio industrial, con márgenes presionados por la volatilidad de precios y menores oportunidades de trading. El grupo también es un actor relevante en molienda de soja y colza, producción de harinas proteicas, aceites refinados y fertilizantes.
La infraestructura física del grupo es gigante. Wilmar emplea a más de 90.000 personas a nivel global y opera una red de más de 500 plantas industriales, refinerías, molinos, ingenios, fábricas de alimentos y centros logísticos en más de 50 países.

En tanto, en los primeros nueve meses del 2025 (última información disponible), Wilmar registró ingresos por unos 51.960 millones de dólares, con un crecimiento cercano al 7%. El EBITDA alcanzó unos 2.430 millones de dólares y el beneficio neto “core” fue de unos 940 millones, aunque el resultado neto reportado fue más bajo debido a impactos regulatorios extraordinarios en Indonesia. En términos operativos, los volúmenes siguieron creciendo: el segmento industrial superó las 50 millones de toneladas y el segmento de alimentos de consumo alcanzó unos 25,5 millones, confirmando que la estrategia del grupo sigue siendo ganar escala física.
En paralelo, Wilmar profundizó su giro hacia el consumo masivo en uno de sus mercados estratégicos: India. En 2025 cerró la compra de la participación del Grupo Adani en AWL Agri Business, una de las mayores compañías de alimentos y aceites comestibles del país, conocida por marcas líderes en aceite de cocina, harina, arroz y productos básicos de góndola. La operación, valuada en unos 824 millones de dólares, le permitirá a Wilmar controlar cerca del 64% de la empresa y consolidar una plataforma orientada directamente al consumidor final. La lógica detrás del movimiento es reducir la exposición al ciclo volátil de los commodities agrícolas y ganar peso en negocios de alimentos con marca, distribución propia y márgenes más estables, especialmente en un mercado de alto crecimiento como el indio.

Detrás de Wilmar hay también una historia de poder económico asiático. La empresa fue cofundada por Robert Kuok, uno de los empresarios más influyentes del sudeste asiático, y su sobrino Kuok Khoon Hong, actual presidente del grupo. El holding Kuok controla intereses en hotelería, real estate, logística y data centers, y representa uno de los clanes empresariales más relevantes de Asia. Wilmar, en ese esquema, funciona como el brazo agroindustrial de un conglomerado que supo anticipar el crecimiento del consumo en el continente.
Sin embargo, el ascenso de Wilmar no estuvo exento de controversias. Como uno de los mayores actores del negocio de palma, la empresa fue objeto de críticas por su impacto ambiental y su rol en procesos de deforestación en el sudeste asiático y África. Si bien participa en iniciativas de sostenibilidad y figura en índices ESG, también enfrentó cuestionamientos de diversas organizaciones.

Básicamente, hoy, Wilmar ocupa una posición singular dentro del mapa global del agro. No es un trader puro ni una empresa de alimentos tradicional. Es una plataforma integrada que combina agricultura, industria, trading y consumo, con un fuerte anclaje en Asia y corazón en el aceite de palma.
Yanina Otero
Fuente de esta noticia: https://bichosdecampo.com/quien-es-wilmar-international-el-coloso-del-aceite-de-palma-que-mueve-millones-de-toneladas-en-asia/
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