La ley que estableció el salario mínimo en Brasil surgió en un contexto de luchas laborales, marcó un reordenamiento social y causó descontento entre las élites económicas, según historiadores entrevistados por Agência Brasil.

El primer artículo de la ley, que cumplió 90 años el pasado miércoles 14, establece: «Todo trabajador tiene derecho a recibir un salario mínimo que, en una región y momento específicos del país, sea suficiente para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, vivienda, vestimenta, higiene y transporte».
El profesor de historia Mateus Gamba Torres, de la Universidad de Brasilia (UnB), comenta que, durante las décadas de 1910 y 1920, en Brasil, hubo huelgas que demandaban mejores condiciones laborales. «Hasta entonces, el contrato era civil, basado en la prestación de servicios, por lo que no existía un pago mínimo obligatorio para el empresario», explica.
Actitud ambivalente
Aunque el salario mínimo significaba una inyección de dinero en la economía, el presidente de la época, Getúlio Vargas enfrentó presiones de las élites económicas. Según el profesor Deusdedith Rocha, del Centro Universitario de Brasilia (Ceub), esas élites adoptaron una actitud ambivalente hacia la novedad.
«[Las élites,] al mismo tiempo que se resistían, se adaptaban estratégicamente a los cambios de esa época. La desconfianza hacia el sector agrario se contrarrestaba con la idea de estabilización social», explicó Rocha, quien añadió que el salario mínimo fue un logro crucial para regular las relaciones laborales. «Los trabajadores lo veían como esencial para mejorar sus posibilidades de sobrevivir», dijo.
Centrales sindicales
Mientras por un lado celebran la ley, por otro, las centrales sindicales defienden que el reajuste real se convierta en una política de Estado, y no solo de gobierno. «El salario mínimo es fundamental porque protege a las categorías sin piso salarial y también a los pensionistas, siendo un instrumento importante para la distribución de la renta en nuestro país», explica João Carlos Gonçalves, secretario general de Força Sindical.
Gonçalves señala que las centrales sindicales lucharon para que el aumento del salario mínimo se usara como herramienta de distribución de la renta. «El ajuste se consiguió en el Congreso, logrando un aumento real del salario mínimo, que fue recortado durante los gobiernos de Michel Temer y [Jair] Bolsonaro».
Recuerda además que la política de aumentos reales se retomó con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. «Ahora ha habido un regreso a los aumentos reales, que, aunque sean un poco más bajos, siguen siendo importantes», dice.
Para Ariovaldo de Camargo, de la Central Única de Trabajadores (CUT), el salario mínimo «sirve como un colchón y es una referencia importante para los trabajadores en activo, aunque está por debajo de lo necesario».
Camargo defiende adoptar una política de recuperación «más acelerada» y transformar el reajuste real en una política estatal, y no solo gubernamental. «Después del golpe de 2016 [que sacó a Dilma Rousseff del poder], pasamos seis años sin un ajuste salarial superior a la inflación, a veces incluso inferior. Fue una política irregular, se podría decir», afirma.
Ronaldo Leite, presidente de la Central de Trabajadores de Brasil (CTB), también resalta la importancia del salario mínimo. «Es una garantía esencial para los trabajadores. El piso constitucional asegura un poder adquisitivo mínimo para la clase trabajadora».
Leite observa que el gobierno de Lula reanudó la política de aumentar el salario mínimo con incrementos superiores a la inflación, pero reconoce que ha habido una devaluación a lo largo de los años.
El salario mínimo ha perdido gran parte de su poder adquisitivo desde su establecimiento. Según datos del Dieese, el valor ideal actualmente sería de R$ 7.106,83. La CTB defiende la continuación y ampliación de la política de aumento del salario mínimo para garantizar mejores condiciones de vida a la clase trabajadora. Este año, el salario mínimo es de R$ 1.621,00.
El Dieese, Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos, es financiado por los movimientos sindicales y realiza investigaciones sobre el costo de vida y el mercado laboral.
Fuente de esta noticia: https://agenciabrasil.ebc.com.br/es/economia/noticia/2026-01/salario-minimo-90-anos-de-impacto-en-las-relaciones-laborales
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