
“Usa las debilidades de tu enemigo a tu favor, de otro lado, si tu enemigo es muy fuerte. Retírate y vuelve a atacarlo el día que puedas vencerlo”
Atila
Colombia inicia el 2026 con muchas expectativas, finalizan los cuatro años de esta vertiginosa aventura del Cambio con logros muy meritorios, pero también con fracasos y lecciones importantes, se vienen las elecciones para presidente y para el congreso del país. Los movimientos y partidos se aprestan a dar la lucha por conseguir a dentelladas un espacio, bien sea en la burocracia del próximo gobierno, o en el congreso de la república, para los cuales se pondrá en juego el 100% de su composición.
Las elecciones en Colombia generan mucha ansiedad e incertidumbre, mucho malestar y mucha violencia verbal y física, de hecho, comenzamos ya con la ausencia por asesinato de uno de los precandidatos de la ultraderecha, el joven y malogrado senador Miguel Uribe Turbay.
Como siempre estas elecciones dan para que aparezcan de todos los rincones y de las más inusitadas oquedades decenas de precandidatos que, como siempre, pretenden tener la solución definitiva para los problemas que afronta esta gran nación. Los hay de todos los colores y matices ideológicos, la mayor parte de ellos en algún momento funcionarios de algún gobierno o miembros de algún cuerpo colegiado legislativo o judicial.
Con el tiempo las decenas de candidaturas se van decantando y así, poco a poco, se van generando alianzas, sociedades, cárteles, clústeres que reúnen a varios de ellos en la figura de uno o dos candidatos que finalmente van a enfrentarse a aquel que reúne la mayor intención de voto y que, por definición, se convierte en el rival a vencer.
Eso es poco más o menos la semblanza de los que está ocurriendo hoy en Colombia: A pocos meses de las elecciones, con un candidato de la izquierda bastante fuerte no sólo en la preferencia de los ciudadanos sino en su talante y calidad de sus propuestas, pululan una gran cantidad de precandidatos de movimientos con nombres bastante imaginativos y presuntamente patrióticos, los cuales , según encuestas recientes, no llegan al uno o dos por ciento de las preferencias de los electores con la excepción de Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo que concitan la simpatía de porcentajes un tanto mejores que todos los anteriores.
De momento hay dos grandes movimientos que han decidido cuál será su candidato presidencial:
El pacto histórico eligió a Iván Cepeda, mediante una consulta popular que obtuvo cerca de tres millones de votos, una cifra respetable sobre todo porque se generó en un momento “frio”, o sea sin el fragor de los periodos preelectorales cercanos a la fecha de la emisión, por parte de los ciudadanos, del sufragio. El centro democrático, el movimiento del funesto Álvaro Uribe Vélez, el anciano líder de la ultraderecha, a través de una polémica encuesta eligió a la señora Paloma Violencia como su candidata.
Sin embargo, ninguno de estos candidatos la tiene segura: En marzo de 2026 Iván Cepeda, candidato del Pacto histórico, el movimiento de la izquierda progresista, deberá participar en una nueva consulta con candidatos de centro izquierda, el llamado Frente único. Del otro lado, Paloma podría participar en una consulta de los movimientos de derecha y centroderecha, misma que elegirá al “rey de los unos”, en alusión a la baja favorabilidad electoral de cada uno de los participantes en esa consulta. De ahí saldrán el candidato de centro izquierda y el de centro derecha que irán a la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 31 de mayo de 2026, quedaría faltando el de centro, que probablemente también se definiría con una consulta.
“La Gran Consulta Por Colombia”, también llamada socarronamente por los colombianos la consulta de los unos, Incluye a Mauricio Cárdenas, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria, David Luna y Juan Daniel Oviedo y podría sumar a otros (Paloma Violencia, Juan Carlos Pinzón) en el camino a las consultas de marzo, son todos ellos candidatos de centroderecha o de derecha con intenciones de voto bastante bajas en las primeras encuestas que se han dado a conocer.
Es tan marginal la importancia de estos candidatos que ya algunos movimientos importantes anuncian su no participación en la tal Gran Consulta: El alicaído Partido Liberal, otrora gran partido de centro izquierda que concitaba a la gran mayoría de los colombianos y que fue importante protagonista ben los cambios democráticos que se suscitaron en el país a lo largo del siglo XX, hasta que a su presidencia llegó César Gaviria, gran promotor del neoliberalismo, nefasto heredero de la lucha de Luis Carlos Galán, pero situado ideológicamente muy a la derecha del sacrificado caudillo, por lo que ha convertido al partido que lidera en un apéndice cada vez menos significativo de la derecha más recalcitrante.
También ha declinado participar en esa consulta el partido Cambio Radical, una derivación del primero, el partido de bolsillo de la familia Lleras, herederos del reconocido roba elecciones Carlos Lleras Restrepo y microempresa electorera de su nieto Germán Vargas Lleras, uno de los políticos más controvertibles y con mayores indicios de corrupción que ha dado este país, apenas un poco por debajo del fatídico Álvaro Uribe Vélez, lo cual ya es demasiado decir.
A esa decisión se han sumado otros partidos como el Partido conservador del expresidente Andrés Pastrana, muy cuestionado por su amistad con el señor Epstein y su esposa, Ghislaine Maxwell, actualmente en prisión-resort por tráfico sexual de menores y otra decena de cargos; Colombia Justa y Libre de la familia Piraquive, reconocidos empresarios internacionales de la fe y el Partido Demócrata, mismo que le ha ofrecido el aval a Miguel Uribe Lodoño, padre del asesinado Miguel Uribe Turbay, cuya precandidatura por el centro democrático fuera suspendida por ese partido.
Ninguno de los tres que marchan a la cabeza en las encuestas publicadas ha dado muestras de querer asociarse con los que mencionamos atrás, el primero, Iván, por claras diferencias de tipo ideológico y su creciente ventaja que lo muestran como el rival a vencer; Abelardo tampoco pues se cree el dictador que el país necesita al punto que hasta físicamente ha buscado parecerse a su modelo, Bukele, el dictadorzuelo de El Salvador y Fajardo, el matemático, porque considera que tiene un capital político que no puede mezclarse con la precariedad de los llamados “unos” o sea los primeros mencionados en los que la intención de voto por cada uno apenas sobrepasa el 1%. Además, que, como buen matemático, así no ejerza, sabe que la suma de unos no lleva, a menos que haya suficientes, a cifras importantes de favorabilidad electoral.
En ese escenario se van vislumbrando algunas posibilidades:
- Luego de la Gran Consulta de los unos puede salir un candidato que supere el margen de error de las encuestas (Alrededor del 3%), lo que lo habilitaría para sumarse a la campaña de Abelardo o de Fajardo.
- Finalmente, los signatarios de la Gran consulta de los unos y todos los partidos situados al centro y en la centroderecha, indiferentemente que se unan o no a la Gran consulta, se unirán al candidato que más apoyo popular tenga entre Abelardo y Fajardo, para competir con un candidato fuerte que les garantice su participación burocrática en el próximo gobierno enfrentando a Iván Cepeda.
Tal como están las cosas Iván Cepeda podría ganar en primera vuelta
En esa recomposición de la política en Colombia, no alrededor de partidos, como era de esperar, sino en torno a los nombres de volubles candidatos, está de por medio la supervivencia de algunos partidos y movimientos que necesitan desesperadamente garantizarla, para lo cual deben superar un umbral mínimo de votos, en ausencia del cual podrían perder su personería jurídica.
También está en juego la composición del Consejo Nacional electoral. Además, está también de por medio el botín de la reposición de votos, suma bastante importante que el estado reparte entre los diversos comensales según su alcance en los guarismos finales de las elecciones.
Hay mucha calentura en estas tierras, mucho cálculo político, mucho temor en la derecha… El señor Pastrana ya salió con una alerta de posible fraude en las elecciones de mayo, intentando desde ya invalidar el que se avecina contundente triunfo de la izquierda. Olvidó en su perorata que el Registrador Nacional es una ficha reconocida de la derecha.
Bueno, esperemos que no abunden las ofensas ni los ultrajes, que los candidatos respeten a los electores y hagan propuestas en vez de discursos veintejulieros que ya nos tienen cansados. En Colombia los ultrajes y las acusaciones sin fundamento pueden llevar a la muerte, tal como parece ser, según afirma el señor Miguel Uribe Londoño, padre de Miguel Uribe Turbay, que sucedió con su hijo luego de las acusaciones y reproches que, en contra del finado, hicieron las precandidatas Paloma Violencia, María Fernanda Cabal y Paola Holguín, todas ellas, como el frustrado político, del Centro Democrático.
“¡Sesostris, Alejandro, Augusto, Atila, Mahoma, Tamurbec, León X, Luis XIV, ¡Napoleón! ¡Dioses en la tierra! Sus épocas participaron de su energía y de su grandeza; en derredor suyo y a su ejemplo se produjeron, a modo de emanaciones de ellos, multitud de hombres notables, que recorrieron como satélites su misma carrera.”
Atila
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
