
Cuatro enfoques del 29N: sondeos, territorio, el votante y asientos.
Lo que señalan las encuestas publicadas para las generales del 29 de noviembre de 2026, cómo se vota en cada zona, el perfil de cada votante y el reparto de poder que dejan las urnas.
Resumen
El Partido Popular gana con fuerza, pero gobierna acompañado. La media de sondeos le otorga 31,6 por ciento de votos, comparado con el 25,8 por ciento del PSOE y el 19,4 de Vox. Aplicando la ley DHondt, el bloque de PP, Vox y UPN alcanzan 206 diputados de 350, treinta arriba de la mayoría absoluta, mientras la izquierda se queda apenas en 138. En el Senado, el PP roza los tres quintos, mayoría necesaria para renovar el Tribunal Constitucional y CGPJ, quedándose a seis asientos de lograrlo. Ese cambio de ciclo que anuncian encuestas no depende de un par de provincias: depende de que Vox confirme crecimiento de cinco puntos que le dan los sondeos del último año.
1 Un adelanto que no esperaba nadie en enero.
Los españoles regresan a las urnas el 29 de noviembre de 2026. Se eligen 350 diputados y 208 senadores mediante sufragio directo; a ellos se le sumarán otros 58 designados por parlamentos autonómicos hasta totalizar 266 escaños en la Cámara Alta. Esta cita electoral se adelanta antes de finalizar la XV legislatura, motivado por un hecho puntual: el bloqueo del Congreso. Cayó el decreto Maricarmen y, en consecuencia, se rompieron los equilibrios que daban soporte al Gobierno.
Al convocar un adelanto, el votante raramente piensa en lo ocurrido, pues su preocupación es quién paga la factura. Fundamentalmente eso miden las encuestas actuales, no un juicio sobre la legislatura pasada, sino un cálculo acerca de quién puede gobernar la siguiente. Este artículo compila todo lo publicado por CIS, GAD3, Sigma Dos, NC Report, SocioMétrica, SW Demoscopia, Hamalgama y 40dB, ordenándolo por territorios y tipo de elector para traducirlo en escaños usando la fórmula DHondt circunscripción por circunscripción.
Arranca la campaña oficial el 13 de noviembre, por lo que las encuestas aquí manejadas son, en su gran mayoría, de la precampaña. Hay que dejarlo claro de entrada: un margen de error entre dos y tres puntos en muestras de 1.000 a 3.500 personas no resulta un simple dato técnico, pues significa la diferencia entre una victoria por veinte escaños o un empate. Lo siguiente se trata de tendencias, nunca de vaticinios cerrados.
2 Qué muestran los sondeos, y por qué discrepan entre sí.
Al promediar las encuestas recientes, el panorama parece bastante estable. Primero va el PP con el 31,6 por ciento de voto estimado, seguido del PSOE con un 25,8, Vox tercero con el 19,4 y el Frente Amplio, heredero de Sumar que cuenta con el empuje de Ada Colau, cuarto con el 7,0 por ciento. Más atrás, Se Acabó la Fiesta llega al 2,5 y Podemos al 2,1, mientras que el bloque de nacionalistas y fuerzas menores acumula el 12,7 restante. Si el lector hace la suma, le sale 101,1: esto pasa cuando cada parte se redondea por su lado y se reparte el voto oculto de manera distinta en cada sondeo.

La estabilidad del promedio oculta desacuerdos importantes entre los que mide. El barómetro de octubre del CIS se perfila, simultáneamente, como el más benevolente con el PSOE al otorgarle un 34,2 por ciento frente al 27,5 por ciento del PP y, a la vez, el más riguroso con Vox, dejándole apenas en un 14,5 por ciento. Dicho patrón se repite ciclo tras ciclo, teniendo una explicación técnica; el instituto público recodifica a los indecisos bajo un criterio diferente al de las firmas privadas mientras su muestra sobrerrepresenta ciertos estratos urbanos. En el polo opuesto, NC Report para La Razón coloca al PP en un 33,0 por ciento con Vox en un 19,3 por ciento, mientras que SocioMétrica para El Español eleva a Vox hasta el 20,8 por ciento. Esto no es un simple matiz académico, ya que con las cifras del CIS y aplicando la ley DHondt, el PSOE ganaría en escaños.
El PP lidera con unos veinte diputados sobre los privados. Esa diferencia marca si una investidura puede o no ser posible, por eso uso un promedio ponderado que da al bloque popular cinco puntos más, pesando cada casa según su tamaño y su historial.

La dirección del voto se ve clara con el tiempo. El PP sube desde mediados de 2025; el PSOE se estanca o pierden décimas; Vox es quien crece mas, casi cinco puntos en un año, dejándolo como tercera fuerza y pieza obligada en cualquier investidura. Las gráficas 1 y 2 al final recogen la media por partido y la comparación entre casas.
Un dato último que conviene tener: el CIS sitúa en 18% los indecisos. Uno de cada seis votantes no decidió todavía y en una elección con tres bloques, eso equivale a más de cuarenta escaños en el aire.
3 El mapa como vota cada comunidad.
El sistema electoral de España aplicando DHondt por cada provincia castiga a quien dispersa apoyos y premia al que los concentra mucho. Por esta razón dos partidos teniendo mismo porcentaje nacional puede acabar con veinte diputados de diferencia. Bajar al detalle autonómico no resulta un adorno sino la única forma de entender el resultado del 29N.
Las grandes circunscripciones
Andalucía reparte 62 diputados siendo la mayor baza del PP. Con el sondeo de Sigma Dos del 19 de octubre los populares lograrían 25 asientos mientras el PSOE 17 y Vox 16 quedando Adelante Andalucía en 2. Lo que reconfigura el mapa andaluz es Vox quien en Almería Málaga y Granada alcanza picos del 22 al 23 por ciento situándose casi a la altura del PSOE en toda la comunidad. En Sevilla donde el PSOE tenía ventaja histórica las estimaciones dan empate técnico de 4 a 5 escaños.
Cataluña con 48 diputados sigue siendo el ultimo bastión socialista de peso. El PSC lideraría con 15 o 16 asientos y detrás ERC con 8 a 10 el PP con 6 o 7 dejando a Junts y Vox empatados a 6. Los Comuns, herederos de Sumar, pasan de 7 escaños a 4; mientras Vox crece fuerte en Barcelona y disputa la tercera plaza al PP. En la Comunidad de Madrid, con 37, el resultado es igual al 2023: PP 15, PSOE 9, Vox 9 y Frente Amplio 4.
La Comunitat Valenciana, que reparte 24 diputados, otorga 9 al PP, 7 al PSOE, 5 a Vox y 1 al Frente Amplio. Galicia sigue siendo feudo popular con sus 23 escaños; el PP de Feijóo llega a 8, el PSOE alcanza 4, Vox y BNG sacan 2 cada uno y el Frente Amplio se queda 1. Castilla y León, repartiendo 31, refuerza al PP con 12 y Vox con 4, dejando al PSOE en apenas 3.
La periferia nacionalista
El País Vasco es el escenario más disruptivo de todo el ciclo. Según el Sociómetro del Gobierno Vasco del 30 de octubre, EH Bildu ganaría por primera vez unas generales en la comunidad con 7 escaños; el PSE sacaría 5 mientras el PNV baja a 4, estando su grupo propio en el Congreso en peligro. Las consecuencias va más allá de Euskadi; Bildu pasaría a ser el interlocutor obligado para cualquier investidura de izquierdas, y eso cambia el precio de dichos votos. En Navarra, con 5 escaños, tanto UPN como el PSOE pelean por el reparto, mientras que Geroa Bai junto a EH Bildu mantienen su presencia. Respecto a Canarias y sus 15 asientos, la distribución quedaría con PP 3, PSOE 2, Vox 1, Coalición Canaria 1 y Frente Amplio 1, quedando las demás fuerzas nacionalistas en la órbita de la izquierda.
Provincias pequeñas y ciudades autónomas
En las circunscripciones con pocos escaños el sistema resulta durísimo para terceras fuerzas. En La Rioja apenas 4 diputados y Cantabria con 5, el PP lograría mayoría absoluta. Asturias otorga 8, dándole al PP 3, PSOE 2, Vox 1 y Frente Amplio 1. Aragón dispone de 13, repartiéndose PP 7, PSOE 3, Vox 2 y Frente Amplio 1. Extremadura suma 11, siendo una de las comunidades donde el Senado se decidirá así, PP 3, PSOE 3 y Vox 1. Baleares con 8 resulta más equilibrada, pues sale PP 2, PSOE 2, Vox 1 y Frente Amplio 1.
Ceuta y Melilla marchan por caminos opuestos. Ceuta elige solo un diputado donde el PSOE se impone ajustadamente en una pelea a tres contra PP y Vox, el voto de origen marroquí ya nacionalizado inclina balanza. Melilla también escoge uno que va al PP en coalición con Coalición por Melilla, cuya hegemonía local empuja voto conservador. Dos escaños con dos signos distintos, ambos pueden decidir mayoría.
Existen dos comunidades, Murcia y Castilla La Mancha, las cuales no aparecen desglosada en los sondeos consultados. Debido al comportamiento histórico el PP tiene mayoría esperada en ambas, pero como no hay cifras publicadas para confirmarlo con datos, se quedan fuera del modelo. La gráfica 3 final resume el reparto allá donde el desglose provincial esta completo.

4 Quién vota a quién sexo, trabajo, clase y hábitat.
El barómetro de 40dB para El País, mediante 2000 entrevistas entre el 25 y el 28 de septiembre de 2026, nos deja trazar el retrato del electorado de cada partido. He trabajado con cuatro variables, siendo estas sexo, situación laboral, que sirve de aproximación a la profesión porque los datos públicos no la desglosan, clase social subjetiva y tamaño del municipio.

Sexo el electorado tiene género
Vox cuenta con el sesgo de género mas marcado de España, 22,5% de apoyo entre hombres frente al 15,9% entre mujeres, una diferencia de 6,6 puntos, siendo la mayor de todos los partidos analizados. El PSOE es el caso inverso, pues tiene preferencia femenina clara, 24,8% de mujeres ante 19,8% de hombres, cinco puntos de brecha. El PP tiene un predominio femenino leve, 21,1 frente a 18,0, mientras que el Frente Amplio invierte el patrón con más apoyo masculino, 5,0 por ciento, que femenino, 3,7 por ciento.
Situación laboral: tres países en uno
Entre los pensionistas el PP manda con el 28,0 por ciento, lo cual habla de la lealtad que tienen los mayores de 65 años al bloque conservador. Entre los ocupados el primero es el PSOE, alcanzando el 21,8 por ciento, sobre todo funcionarios y empleados de servicios. Vox tiene arraigo en los trabajadores manuales y por cuenta ajena, registrando un 21,0 por ciento. El paro es terreno disputado donde el PSOE saca 17,5 por ciento, Vox un 17,7 por ciento y el PP cae al 11,5 por ciento, siendo su peor dato en cualquier segmento sociolaboral. El Frente Amplio alcanza ahí su mejor cifra relativa, 5,4 por ciento, lo que confirma que el voto de la izquierda confederal se concentra en los tramos más precarizado del mercado de trabajo.

Clase social: la media es de Vox
En la clase alta y media alta el voto se reparte casi en empate entre PP con 22,7 por ciento y PSOE con 22,2 por ciento, existiendo un Vox notable de 17,9 por ciento y un Frente Amplio residual de 4,5 por ciento. La clase media son el terreno ideal de Vox, marcando un 23,4 por ciento por delante del PSOE, 20,7 por ciento, y del PP, 19,1 por ciento. Eso coincide plenamente con lo que la literatura sobre derecha radical destaca hace años: dicho voto se concentra en estratos intermedios afectados por la precariedad, más que en los polos de la escala social. Dentro de la clase baja y media baja el PSOE lidera con un 24,0 por ciento, mientras que el PP cae hasta el 15,6 por ciento y Vox se mantiene firme en 17,2.

Lugar donde se reside: el tamaño del municipio define la intención de voto.
El PSOE domina ciudades que superan los 500 000 habitantes como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, alcanzando el 30 o 34 por ciento. El PP es la fuerza principal en urbes medias, de 50 000 a 250 000 habitantes, y también en el medio rural. Vox dibuja una curva bastante poco intuitiva, ya que sus mejores números se dan en municipios de 10 000 a 50 000 habitantes, áreas periurbanas y comarcas rurales donde abunda el pequeño comercio junto a la agricultura.
El Frente Amplio casi no existe lejos de capitales y ese es su problema estructural porque su voto es urbano joven y concentrado en pocos distritos.

Cuatro variables juntas dibujan un país que ya no se divide solo entre izquierda y derecha. Sexo, edad laboral y tamaño del municipio predicen el voto mejor que la renta en varios segmentos y esto explica por qué los partidos diseña campañas distintas para un mismo electorado según donde lo busquen. Las gráficas 4 a 7 al final recogen cada perfil.
5 Modelo predictivo I el Congreso
Aplicando DHondt en cada circunscripción sobre la media de los sondeos y con 20000 simulaciones estocásticas para calcular los intervalos la proyección para el Congreso 350 escaños mayoría absoluta en 176 es la siguiente. PP: 134 diputados (rango 131-137)
PSOE: 107 diputados (rango 104-110)
Vox: 70 diputados (rango 68-72)
Frente Amplio: 11 diputados frente a los 31 de Sumar en 2023
ERC: 10
EH Bildu: 7
PNV: 5
Junts: 5
Podemos: 3, yendo en solitario
UPN: 2
BNG y Coalición Canaria: 1 cada uno

El PP lidera con 134 escaños frente a los 107 del PSOE; una brecha de 27 diputados, la cual encaja bien con la ventaja que prevén institutos privados. Resulta llamativo el dato de Vox al sumar 70 escaños, pues más que duplica su representación actual y se convierte en árbitro necesario. Se hunde el Frente Amplio hasta los 11 diputados, comparado con los 31 de Sumar en 2023. Ahí se aprecia el doble golpe que sufren las izquierdas: la fragmentación pesa tanto como la competencia de Podemos, quien yendo solo aún salvaría 3 asientos.
Bajo estos números el bloque derechista, integrado por PP, Vox y UPN, alcanza los 206 escaños superando la mayoría absoluta por treinta puntos. En cambio, el bloque de izquierdas, formado por PSOE, Frente Amplio, Podemos, ERC y Bildu, apenas llegan a 138, distantes de los 176 requeridos. Ni con los 10 escaños de PNV y Junts se compensa la diferencia, obligando a Pedro Sánchez a buscar apoyos o abstenciones ajenas a los bloques, aritmética inexistente en esta Cámara.
Conviene explicitar una limitación del modelo; la suma del detalle provincial publicado excede en seis asientos el total de la Cámara, ya que los sondeos por comunidad no cuadran al redondear. Sirve el reparto para leer bloques y proporciones, mas no para clavar números exactos de cada partido, cosa que muestra la gráfica 8 al final.
6 Modelo predictivo II: el Senado y el control de las instituciones
Un sondeo de Sigma Dos para El Mundo el 20 de octubre proyecta un Senado más polarizado que el Congreso. De los 208 senadores electos el PP lograría 128, mientras el Senado de Progreso, esa coalición instrumental entre PSOE y Frente Amplio, obtendría 93 y Vox se queda en 19. El resto se reparte entre Bildu 7, ERC 5, PNV 5, Junts 5, UPN 2, BNG 1, Coalición Canaria 1 y el Frente Amplio, quien en solitario se queda con 1. Los 58 escaños que eligen los parlamentos autonómicos deciden finalmente el control de la Cámara. Con 23 para el PP más otros 5 de Vox, el bloque conservador logra juntar 156 senadores de 266 total. Alcanzar los tres quintos requiere 161, o sea seis más, y ese no es un umbral cualquiera pues representa la mayoría necesaria para renovar magistrados del Tribunal Constitucional junto a los vocales del Consejo General del Poder Judicial. Si Vox hubiera retirado candidaturas en 19 provincias, un escenario que al final no se materializó, el bloque popular habría llegado a 162 y el control constitucional estaría asegurado.

Aquellos seis escaños representan, en realidad, el gran trofeo de esta jornada electoral. Pese a que un Gobierno no precise del Senado para su toma de posesión, todos necesitan esa cámara para elegir jueces. Por desgracia, la renovación de tales organismos permanece encallada hace años. Las gráficas diez y nueve, ubicadas al final, enseñan la composición de la Cámara Alta y el balance real de los bloques.
7 Conclusiones, qué observar durante la noche del veintinueve de noviembre.
El 29N marca una reconfiguración de fondo importante. El bloque conservador alcanzaría la mayoría absoluta en el Congreso logrando 206 diputados, quedándose cerca de controlar los tres quintos del Senado. La izquierda confederal, dividida entre Podemos, Frente Amplio y las formaciones periféricas, no llegan a los 138 escaños ni contando con Junts y PNV, haciendo inviable una investidura solitaria de Pedro Sánchez.

El dato más significativo, no obstante, resulta sociológico. Vox se consolida como tercera fuerza mediante un perfil bastante definido: hombres de clase media, trabajadores por cuenta ajena, viviendo en municipios de tamaño medio. Esa base es igualita a la del Rassemblement National francés o la Lega italiana y está reordenando el eje derecha izquierda español en tres bloques donde la derecha populista le disputa al PP la hegemonía conservadora. Cuando un partido deja de ser protesta y se convierte en socio necesario su electorado se estabiliza. Eso es lo que le está pasando a Vox.
El territorio cuenta la misma historia. El PP consolida su dominio en Andalucía, Castilla y León, Galicia y Madrid mientras el PSOE se aferra a Cataluña como último feudo de peso. EH Bildu irrumpe como primera fuerza vasca y Vox avanza de forma transversal sobre todo en la franja mediterránea y la Andalucía oriental. Ceuta y Melilla mantienen patrones de siempre ventaja socialista en la primera conservadora en la segunda.
Con un margen de error de dos a tres puntos y un 18 por ciento de indecisos conviene prudencia. Aun así el cuadro general es lo bastante consistente para anticipar un cambio de ciclo gobernabilidad conservadora en el Congreso y muy probablemente una composición nueva en los órganos constitucionales. Si tuviera que marcar tres focos para el 29N serian estos: que tanto se eleva Vox sobre el 20 por ciento, si el PSOE logra mantener sus 105 escaños y tambien si el PP pasa los 125 senadores. Del movimiento de esas tres cifras depende el resto.
8 Nota metodologica.
Las estimaciones de voto surgen de la media ponderada entre sondeos de CIS GAD3 Sigma Dos NC Report SocioMetrica SW Demoscopia Hamalgama y 40dB. Para la traduccion a escaños se aplico la ley DHondt en cada circunscripcion con un umbral del 3 por ciento y 20000 simulaciones para los intervalos de confianza. Los datos sociologicos vienen del barometro de 40dB para El Pais de septiembre de 2026, mientras los territoriales provienen de Sigma Dos el Sociometro Vasco y el CIS de octubre. Murcia y CastillaLa Mancha no figuran desglosadas en las fuentes y se quedaron fuera del modelo. El margen de error que declaran los sondeos originales oscila entre dos a tres puntos segun el tamaño muestral.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.




















