
Cuando se eligen ciertos alimentos, además de los nutrientes que puedan aportar, se busca principalmente que sean agradables al paladar, sabrosos y adecuados para combinarlos con otros ingredientes. En el caso de los quesos y cuando se hace referencia a los diferentes tipos que existen en el mercado, se toman en cuenta algunas características especiales que los hacen únicos y destacados. Entre sus características específicas, se eligen principalmente por su textura, aroma y sabor, buscando que cierto tipo de queso, se adapte a ciertas preparaciones.
Uno de ellos es el queso cheddar, quizá uno de los versátiles en la cocina, pero sus características no se quedan ahí, ya que además de su sabor y textura especiales, con la adecuada cremosidad, se destaca por presentar interesantes propiedades nutritivas.
Aun así y de acuerdo a queseros expertos, el cheddar verdadero tiene muchas diferencias con el que se popularizo principalmente a partir de las casas de comidas rápidas en todo el mundo.
CARACTERÍSTICAS| El queso cheddar es uno de los quesos más conocidos y consumidos del mundo, así como uno de los más antiguos en elaborarse. Su origen; con registros que datan de finales del siglo XII, está ubicado en el pueblo británico Somerset.
Su denominación surge de las cuevas en el pueblo de Cheddar, que se utilizaban para almacenar el queso. Allí estaban dadas las condiciones de temperatura y humedad necesarias y constantes, para crear un ambiente ideal para madurar el queso.
En esa misma región fue que se dio nombre a una parte única del proceso de fabricación, conocido como chedarización, el paso más importante para la elaboración del queso cheddar. Fue uno de los primeros quesos en pasar de una producción artesanal a una industrial. Esto ocurrió a mediados del siglo XIX cuando Joseph Harding, perfeccionó dicho proceso de chedarización.
Este método implica el prensado, corte, volteo y maduración del queso durante varios meses, logrando un producto más fiable y consistente. Curiosamente, el color anaranjado distintivo del cheddar no se debe a su maduración. En realidad su color natural debería ser blanco o sólo un amarillo pálido. Pero los primeros productores tuvieron la idea de darle un color que lo distinguiera de otros quesos.
Fue así, que comenzaron a agregarle un colorante natural extraído de una planta originaria de América tropical, el annatto o achiote, que no afecta su sabor. Las semillas de esta planta poseen un particular color rojizo / anaranjado y se utiliza para dar color a diversos productos alimenticios y cosméticos.
Pero más allá de si es blanquecino o anaranjado, lo más importante en el cheddar es el proceso de elaboración y maduración, que define su personalidad. Según expertos, no cuenta con una denominación de origen protegida, lo que significa que cualquier queso puede llamarse Cheddar, sin importar su método de elaboración o calidad.
Y es ahí que surge la interrogante sobre si realmente el queso que se adquiere es un cheddar de verdad. Al respecto, los entendidos en el tema, aseguran que el queso feteado a máquina, de color anaranjado intenso que se vende en supermercados, no es en realidad queso cheddar, sino una pasta con otros varios ingredientes, siendo en definitiva un queso fundido con color. El original, creado en Inglaterra, es un queso de pasta dura o semi dura, elaborado con leche de vaca, de colores que van de blancos pálidos a naranjas suaves. Su contextura es lisa, firme, relativamente grasa.
Actualmente se produce en muchos países, especialmente en Reino Unido, EE. UU., Canadá, Irlanda, Australia, Sudáfrica, Nueva Zelanda, España y Suecia. Comenzó a ser consumido de forma masiva, principalmente debido a sus características tanto de versatilidad como a su textura suave y mantecosa.
Existen diferencias entre los tipos de cheddar, en los que su sabor se intensifica con el tiempo de su curación. Por ejemplo el cheddar suave, tiene un tiempo de maduración que va desde los dos a los tres meses. Tiene un sabor delicado, es cremoso y se funde muy bien. Ideal para sándwiches, tostadas y gratinados.
Por su parte, el cheddar curado, madura entre 6 meses y un año. Su sabor es más pronunciado, con un toque salado. Perfecto para tablas de quesos, acompañar embutidos o hamburguesas. Y por último se encuentra el añejo, el que debió pasar un proceso de 12 meses como mínimo hasta su distribución. Su textura es más quebradiza, su sabor intenso y ligeramente picante. Ideal para los que buscan un queso con carácter.
Cuando el queso cheddar lleva dos años de maduración, alcanza su punto más alto en cuanto a sabor y textura, éste es un queso cremoso de consistencia dura, posee un color amarillo intenso, la superficie es lisa y brillante; tiene un toque agrio, con sabor a avellanas y un aroma similar a la manteca.
PROPIEDADES| La cantidad de nutrientes, propiedades y características del queso cheddar, pueden variar en función del tipo, la calidad, la forma de elaboración y la edad.
Cuando se hace referencia al verdadero cheddar, este ofrece interesantes propiedades nutricionales a destacar. Es necesario hacer la diferencia entre el cheddar inglés original y los cheddar comerciales que se encuentran en los supermercados. El primero es, dentro de los quesos, una opción rica en vitaminas y calcio, aunque alto en sodio. Los falsos cheddar, son productos altos en colesterol y grasas saturadas.
En cualquiera de sus versiones, el cheddar es realmente un queso de alto contenido graso. En promedio, cada 100 gramos de queso, se encuentran unos 33 gramos de grasas, muchas de ellas saturadas. Además, la misma ración superará las 400 calorías.
Al hacer referencia al verdadero cheddar, este contiene Fósforo, Vitamina A, Zinc, es rico en yodo, Calcio y proteínas. En cuanto a los beneficios que aporte para la salud, se puede mencionar que el verdadero queso cheddar ofrece interesantes propiedades nutricionales.
Al tener un alto contenido en proteínas, ayuda en la construcción de músculo. Es un alimento rico en calcio y fosforo, por los que ayuda a fortalecer los huesos y los dientes. Por su parte, su alto porcentaje en yodo, ayuda a controlar el metabolismo y regula los niveles de colesterol, energía y contribuye al correcto funcionamiento de las células.
La combinación de calcio, yodo y fósforo, presentes en el cheddar, lo hacen indicado para favorecer el pH natural de la piel y el fortalecimiento del cabello y uñas. Al estar en el cheddar el zinc, también lo hace indicado para regular la insulina, el que junto a la vitamina A, contribuye también a fortalecer el sistema inmunológico.
El fósforo además, ayuda a mejorar las funciones cognitivas. Elegir un buen queso siempre es importante, por lo que en el momento de optar por uno de ellos, como el cheddar por ejemplo, elegirlo adecuadamente, permitirá recibir los nutrientes que ese tipo de quesos aporta al organismo.
Tabla nutricional
Cantidad por 100 gramos
Calorías 402
Grasas totales 33 g
Ácidos grasos saturados 21 g
Ácidos grasos poliinsaturados 0.9 g
Ácidos grasos monoinsaturados 9 g
Colesterol 105 mg
Sodio 621 mg
Potasio 98 mg
Carbohidratos 1.3 g
Fibra alimentaria 0 g
Azúcares 0.5 g
Proteínas 25 g
Vitamina A 1,002 IU Vitamina C 0 mg
Calcio 721 mg Hierro 0.7 mg
Vitamina D 24 IU Vitamina B6 0.1 mg
Vitamina B12 0.8 µg Magnesio 28 mg
Imagen ilustrativa, tomada de la web.
De Yudith Píriz.
https://lasemana.com.uy/variedades/el-queso-cheddar-y-sus-caracteristicas-destacadas/
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