
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Turquía, en un contexto de emisiones globales todavía elevadas, incertidumbre energética y crecientes necesidades de financiación. La electrificación, la adaptación climática y la transición energética centrarán unas negociaciones cuyas consecuencias podrían ir mucho más allá de los compromisos gubernamentales, afectando directamente a la planificación estratégica de las empresas.
La COP31 de Antalya 2026 se presenta como una nueva oportunidad para transformar los compromisos internacionales sobre cambio climático en medidas concretas. Del 9 al 20 de noviembre, representantes gubernamentales, organizaciones internacionales, científicos, empresas y entidades de la sociedad civil se reunirán en Turquía para evaluar los avances de la acción climática y negociar los próximos pasos del Acuerdo de París.
Sin embargo, las expectativas están condicionadas por una realidad difícil de ignorar: las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero continúan siendo demasiado elevadas y los compromisos actuales resultan insuficientes para limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
En su análisis previo a la conferencia, Marcio Viegas, fundador y director general de SUST4IN, anticipa una cumbre orientada principalmente a la implementación de los acuerdos existentes, más que a la adopción de compromisos internacionales radicalmente nuevos.
La cuestión fundamental ya no es únicamente qué objetivos climáticos se aprueban, sino cómo conseguir que los gobiernos y las empresas dispongan de financiación, instrumentos regulatorios y capacidad técnica para cumplirlos.
Una COP31 inusual: Turquía y Australia comparten responsabilidades
Una de las particularidades de la COP31 será su estructura de gobernanza. Turquía ejercerá la presidencia de la conferencia, con Murat Kurum al frente de la organización y la Agenda de Acción, mientras que Australia asumirá la dirección de las negociaciones internacionales bajo la responsabilidad de Chris Bowen.
Este reparto de funciones busca combinar el liderazgo político del país anfitrión con la coordinación de los textos que deberán acordar las partes. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes Mundiales los días 11 y 12 de noviembre.
El planteamiento general pone el foco en pasar de las declaraciones políticas a la ejecución de los compromisos nacionales, especialmente mediante inversiones, cooperación internacional y mecanismos de seguimiento.
Este enfoque continúa la línea abierta durante la COP30 de Belém, centrada en acelerar la implementación del Acuerdo de París.
La brecha climática sigue siendo el principal desafío internacional
El contexto científico con el que arranca la COP31 refleja la distancia existente entre los compromisos gubernamentales y las reducciones de emisiones necesarias.
El informe de síntesis de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) de 2026, elaborado por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, advierte de que las políticas comprometidas todavía no sitúan al planeta en una trayectoria compatible con el objetivo de 1,5 °C.
Según las estimaciones recogidas en el análisis de SUST4IN, la aplicación de las nuevas NDC permitiría reducir las emisiones globales aproximadamente un 6 % en 2035 respecto a 2019. Si se cumplieran también los compromisos condicionados, principalmente a la disponibilidad de financiación, la reducción media podría acercarse al 9 %.
Estos porcentajes evidencian la magnitud del esfuerzo pendiente. Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) insiste en que será necesario acelerar considerablemente las reducciones de emisiones y limitar tanto la magnitud como la duración de un eventual sobrepasamiento del umbral de 1,5 °C.
La COP31 deberá, por tanto, enfrentarse a una contradicción estructural: existe un mayor despliegue de tecnologías limpias, pero la velocidad de transformación de la economía mundial sigue siendo insuficiente.
Cinco cuestiones decisivas para el futuro de la acción climática
1. Electrificación: el objetivo del 35 % para 2035
La electrificación de la economía constituye una de las principales propuestas de la presidencia turca. La iniciativa conocida como «35 by 35» plantea elevar hasta el 35 % la participación de la electricidad en el consumo mundial de energía final en 2035, frente a una cuota actual situada en torno al 23 %, según las cifras recogidas en el análisis de SUST4IN.
La propuesta pretende acelerar la sustitución de combustibles fósiles por electricidad en sectores como el transporte, la industria y la climatización de edificios. Sin embargo, su eficacia climática dependerá de una condición esencial: que el crecimiento del consumo eléctrico vaya acompañado de una generación cada vez más descarbonizada.
La expansión de las energías renovables deberá complementarse con inversiones en redes eléctricas, almacenamiento, flexibilidad y modernización de infraestructuras. Para las empresas industriales, esta transformación supone revisar sus procesos térmicos, sistemas de producción, contratos energéticos y estrategias de inversión a medio y largo plazo.
2. Financiación climática: movilizar recursos para ejecutar los compromisos
La financiación será otro de los grandes campos de negociación. El debate partirá de los compromisos alcanzados en anteriores conferencias, incluido el objetivo de movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales para los países en desarrollo y la aspiración más amplia de alcanzar 1,3 billones de dólares anuales en 2035.
No obstante, la movilización de recursos plantea dificultades relacionadas con el endeudamiento, el coste del capital y las diferencias de capacidad económica entre países. El análisis de SUST4IN señala que podrían ganar protagonismo instrumentos complementarios, como la fiscalidad del carbono, determinados mecanismos financieros internacionales y las tasas de solidaridad asociadas a actividades económicas intensivas en emisiones.
La negociación deberá determinar cómo distribuir las responsabilidades entre financiación pública, inversión privada y mecanismos multilaterales. Para los países más vulnerables, la cuestión es especialmente relevante: sin recursos suficientes, muchos compromisos climáticos seguirán existiendo únicamente sobre el papel.
3. Adaptación: preparar las economías para impactos cada vez mayores
La adaptación al cambio climático adquirirá un papel destacado en Antalya. Las estimaciones recogidas por SUST4IN sitúan las necesidades de financiación de los países en desarrollo entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales, muy por encima de los recursos internacionales movilizados en los últimos ejercicios.
La distancia entre las necesidades identificadas y la financiación disponible representa uno de los grandes obstáculos para mejorar la resiliencia de infraestructuras, ciudades, sistemas agrícolas y actividades productivas. Los riesgos asociados a las temperaturas extremas, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos climáticos afectan directamente a la continuidad de las operaciones empresariales.
La adaptación empieza así a adquirir una dimensión económica y estratégica. En España, esta preocupación ya se refleja en la respuesta del tejido empresarial. Como recoge Ambientum en su información sobre las acciones climáticas de las empresas españolas del Pacto Mundial de la ONU, las medidas de adaptación y resiliencia están ganando presencia entre las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad.
4. Combustibles fósiles: el debate más complejo
La transición para abandonar progresivamente la dependencia del carbón, el petróleo y el gas continuará siendo uno de los asuntos políticamente más sensibles. La presidencia brasileña de la COP30 ha impulsado el debate sobre una hoja de ruta internacional para avanzar en esta dirección, pero su incorporación a una decisión formal de consenso presenta importantes dificultades.
Las divergencias entre países productores, grandes consumidores y economías dependientes de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles siguen condicionando las negociaciones. En este escenario, podrían cobrar relevancia las coaliciones voluntarias de países que decidan avanzar mediante compromisos específicos, aunque no exista un acuerdo universal suficientemente ambicioso.
La reducción de las emisiones de metano será otro elemento relevante, debido a su potencial para contribuir a limitar el calentamiento a corto plazo.
5. Mercados de carbono y transición justa
La aplicación del artículo 6 del Acuerdo de París y el desarrollo de los mercados de carbono también estarán presentes en la agenda de Antalya. Estos mecanismos pueden facilitar la cooperación entre países y canalizar inversiones hacia proyectos de reducción de emisiones, siempre que existan sistemas rigurosos de medición, transparencia y verificación.
En paralelo, Turquía está desarrollando su propio sistema de comercio de emisiones, inspirado en modelos regulatorios internacionales. Para las empresas europeas, la evolución de estos instrumentos debe analizarse junto con el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE y el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM).
La internacionalización del precio del carbono puede modificar las condiciones de competitividad, los costes de producción y las decisiones de aprovisionamiento de determinadas actividades industriales. En este contexto, resulta relevante la evolución de los mecanismos europeos, incluida la ampliación del comercio de emisiones mediante el ETS2 y sus implicaciones empresariales.
Europa y España ante la COP31
La Unión Europea acudirá a Antalya defendiendo una mayor ambición climática, la implementación efectiva de los compromisos nacionales y el avance hacia una economía descarbonizada. La adaptación y la seguridad energética figuran entre las preocupaciones estratégicas europeas, especialmente ante la exposición creciente a fenómenos meteorológicos extremos y a tensiones internacionales en los mercados energéticos.
España, por su parte, mantiene entre sus prioridades la electrificación apoyada en energías renovables, la cooperación multilateral, la transición justa y el fortalecimiento de las políticas de adaptación. Uno de los debates más importantes será cómo compatibilizar la competitividad industrial con las inversiones necesarias para reducir emisiones y mejorar la resiliencia climática.
La transición energética exige actuar simultáneamente sobre la generación eléctrica, la demanda de energía, las infraestructuras y los modelos productivos.
Cuatro tendencias que las empresas deberían vigilar tras Antalya
Al margen del contenido de la declaración final de la COP31, SUST4IN identifica cuatro tendencias que pueden tener consecuencias especialmente relevantes para la gestión empresarial.
Los planes de transición se convierten en planes de inversión. Las estrategias de descarbonización deberán traducirse cada vez más en presupuestos, proyectos ejecutables, calendarios y objetivos verificables. Las exigencias de inversores, entidades financieras y marcos de información corporativa aumentan la importancia de demostrar avances reales.
La electrificación se consolida como indicador estratégico. Las empresas deberán conocer cuánto representa la electricidad en su consumo energético, qué posibilidades existen para sustituir combustibles fósiles y qué inversiones serían necesarias para hacerlo.
El precio del carbono afecta a las cadenas internacionales de suministro. Los sistemas de comercio de emisiones y los mecanismos de ajuste fronterizo obligan a evaluar los costes climáticos asociados a proveedores, materias primas y procesos productivos.
La resiliencia climática pasa a formar parte de la planificación empresarial. La evaluación de riesgos físicos, como las inundaciones, las olas de calor o la escasez de agua, será cada vez más importante para proteger instalaciones, trabajadores, suministros y operaciones.
Estas tendencias muestran que la acción climática empresarial ya no puede limitarse al cálculo de la huella de carbono o a la publicación de objetivos de reducción de emisiones. Debe integrarse en las decisiones de inversión, la gestión de riesgos y la estrategia de negocio.
¿Qué resultados pueden esperarse de la COP31?
Las perspectivas recogidas por SUST4IN apuntan a que Antalya podría cerrar con un nuevo paquete de decisiones orientadas a desarrollar los compromisos anteriores. Entre los avances considerados más probables figuran el impulso a la electrificación, nuevas iniciativas de cooperación internacional y el inicio de los trabajos del segundo Balance Global del Acuerdo de París, previsto para concluir en 2028.
También podrían producirse avances en los indicadores de adaptación, la financiación climática y los instrumentos relacionados con la transición justa. En cambio, la adopción de una hoja de ruta vinculante y ampliamente consensuada para abandonar los combustibles fósiles aparece como uno de los resultados menos probables.
Estas previsiones no constituyen acuerdos alcanzados, sino escenarios de negociación que deberán confirmarse durante la conferencia.
De los compromisos a los resultados: el verdadero examen de Antalya
La COP31 llega en un momento en el que la acción climática internacional necesita demostrar su capacidad para generar transformaciones económicas verificables. El Acuerdo de París ha contribuido a establecer un marco común de actuación y a impulsar compromisos nacionales, pero la distancia entre las emisiones previstas y las reducciones necesarias continúa siendo considerable.
La financiación, la electrificación, la adaptación y la transición justa representan piezas esenciales para cerrar esa brecha. Para el tejido empresarial, el mensaje es especialmente significativo: la sostenibilidad climática está dejando de ser una cuestión exclusivamente ambiental para convertirse en una variable de competitividad, inversión y continuidad operativa.
El éxito de Antalya no debería medirse únicamente por el número de acuerdos aprobados, sino por su capacidad para acelerar la ejecución de medidas que reduzcan las emisiones y preparen a las economías para los riesgos climáticos presentes y futuros.
Artículo elaborado a partir del análisis «COP31 Antalya: Resultados esperados de una COP inusual», de Marcio Viegas, fundador y director general de SUST4IN, con información complementaria de Naciones Unidas y el PNUMA.
Información oficial sobre la conferencia: COP31 – Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/cop31-antalya-2026-claves-retos-expectativas.asp
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★COP31 de Antalya 2026: las claves de una cumbre climática marcada por la implementación y los retos de la descarbonización
- ★Qué cambia en la huella ambiental de un tomate según su origen y temporada
- ★Adónde va el plástico del contenedor amarillo
- ★Bolivia — ORDEN DE APREHENSIÓN CONTRA ROMER SAUCEDO: Por tráfico de sustancias y organización criminal
- ★¿Qué vacunas necesita un gato? Calendario de vacunación

