
Quien ha pasado una mañana con gafas y tubo en una cala rocosa del Mediterráneo sabe que el fondo no es una alfombra uniforme. Hay zonas desnudas, otras tapizadas de algas y, de vez en cuando, un rincón donde todo bulle: peces diminutos que entran y salen de las grietas, esponjas, erizos, estructuras ramificadas que parecen plantas pero no lo son. Ese rincón, a escala tropical y multiplicado por miles de kilómetros, eso son los arrecifes de coral.
Los corales son animales. Cada pólipo, un cuerpo blando y diminuto con tentáculos, está emparentado con las medusas y las anémonas. Lo que vemos como roca coloreada es el esqueleto de carbonato cálcico que muchos de ellos fabrican y que, generación tras generación, va creciendo y construyendo estructuras enormes. La Gran Barrera de Coral, en Australia, es tan extensa que se distingue desde el espacio.
Una ciudad levantada sobre un acuerdo
El secreto de los arrecifes de coral tropicales es una alianza. Dentro de los tejidos del pólipo viven microalgas que hacen la fotosíntesis y le pasan buena parte de los azúcares que producen. A cambio, el coral les ofrece refugio y los compuestos que necesitan. De ahí vienen los colores: en gran medida los aportan esas algas.
Esto explica por qué los arrecifes aparecen en aguas someras, claras y cálidas, donde llega la luz. Y explica también algo llamativo: crecen en mares tropicales pobres en nutrientes, auténticos desiertos líquidos, y aun así albergan una diversidad enorme. Ocupan una fracción minúscula del fondo marino, bastante menos del uno por ciento, y sin embargo sirven de hogar a una proporción muy grande de las especies marinas conocidas.
La comparación con un bosque no es solo poética. Como en una selva, la estructura crea espacio: huecos, sombras, escondites y alturas distintas. Un pez pequeño encuentra dónde esconderse, uno mayor dónde cazar, y un crustáceo dónde criar. Además, los arrecifes frenan parte de la fuerza del oleaje, y por eso muchas costas e islas tropicales dependen de ellos para mantenerse protegidas.
¿Qué significa que un coral se «blanquea»?
Las imágenes de corales blancos como hueso se han hecho familiares, y a menudo se interpretan como corales muertos. No es exactamente así, al menos al principio.
Cuando el agua se calienta más de lo que el coral tolera durante un tiempo prolongado, el pólipo expulsa a sus algas simbiontes. Sin ellas, el tejido queda transparente y deja ver el esqueleto blanco que hay debajo. El coral blanqueado sigue vivo, pero hambriento: ha perdido su principal fuente de alimento. Si las temperaturas vuelven a la normalidad a tiempo, las algas pueden recolonizarlo. Si el calor se prolonga, muere de inanición, y su esqueleto acaba cubierto por algas que lo ocupan todo.
Lo que preocupa a los científicos es la frecuencia. Los arrecifes de coral pueden recuperarse de un episodio de estrés, pero necesitan años. Si los episodios se suceden con poco margen entre uno y otro, la recuperación se queda a medias. Ha habido varios episodios de blanqueamiento masivo a escala mundial en las últimas décadas, y cada uno ha afectado a zonas muy amplias.
Otras presiones, menos visibles
El calentamiento acapara titulares, pero no actúa solo. Cuando el océano absorbe más dióxido de carbono, el agua se vuelve ligeramente más ácida, y a los organismos que fabrican esqueletos de carbonato cálcico les cuesta más construirlos. Es un poco como intentar levantar una pared con ladrillos que se desmenuzan.
Hay además amenazas más locales. Los sedimentos y los nutrientes que arrastran los ríos desde tierras deforestadas o muy cultivadas enturbian el agua y favorecen el crecimiento de algas competidoras. La pesca con explosivos o con venenos daña directamente la estructura. Algunos depredadores, como la estrella de mar corona de espinas, pueden proliferar en ciertas zonas y devorar grandes superficies de coral.
Lo interesante es que estas presiones locales son las que más se pueden aliviar a corto plazo. Un arrecife con aguas limpias y peces herbívoros que mantengan a raya las algas está en mejores condiciones de resistir un golpe de calor que uno ya debilitado.
Qué se está haciendo en el agua
Hay proyectos de restauración que cultivan fragmentos de coral en viveros submarinos y después los trasplantan a zonas degradadas. Otros investigan qué colonias toleran mejor las temperaturas altas, para favorecer su propagación. Son esfuerzos valiosos, aunque de alcance limitado frente a la magnitud del problema: plantar corales en un fondo donde el agua sigue siendo demasiado cálida es una solución parcial.
Lo esencial sobre los arrecifes de coral
Los corales son animales que viven en alianza con algas microscópicas y construyen estructuras que sostienen una enorme riqueza de vida marina. Su principal vulnerabilidad es el calor prolongado, que rompe esa alianza y provoca el blanqueamiento. A eso se suman la acidificación del océano, la contaminación y la pesca destructiva. Reducir las presiones locales y limitar el calentamiento del océano son las dos palancas que más pesan en el futuro de los arrecifes de coral, y ninguna sustituye a la otra.
https://www.ambientum.com/ambientum/medio-natural/arrecifes-de-coral-blanqueamiento.asp
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