Josefina Jure y Gabriel Colombo, son arquitectos y están al frente de Add. estudio. Con una propuesta que combina materiales nobles y trabajo artesanal, han dejado su impronta en reconocidos espacios comerciales de Río Cuarto y apuestan a una nueva línea de viviendas de diseño.
Fotos: Santiago Mellano
La arquitectura puede transformar la manera de habitar un lugar. La luz que ingresa por una ventana, la conexión con un patio, la textura de una pared o la elección de un material pueden cambiar por completo la experiencia de un espacio. Bajo esa premisa trabajan Josefina Jure y Gabriel Colombo, dos arquitectos que son pareja, comparten su vida personal y profesional y desarrollan sus proyectos en Río Cuarto.
Nos encontramos con ellos en su oficina, ubicada en Humberto Primo 465, donde funciona Add. estudio, su firma de arquitectura, diseño y desarrollos. Mientras tomábamos unos mates, la conversación fue recorriendo sus comienzos, los proyectos que los hicieron conocidos en la ciudad, su manera de entender el diseño y las nuevas propuestas en las que trabajan actualmente. En su oficina, los materiales, las texturas y los detalles reflejan esa búsqueda que ambos trasladan a cada una de sus obras.
El estudio se caracteriza por la utilización de materiales naturales y de bajo mantenimiento, el cuidado de los detalles y una mirada que pone a las personas en el centro de cada diseño. En la ciudad, su trabajo puede reconocerse en espacios comerciales como Nando, Catarsis y Galpoff, tres proyectos con identidades diferentes, pero atravesados por una misma filosofía: respetar la historia de los lugares y potenciar sus características.
Actualmente, además de diseñar viviendas para clientes particulares, están desarrollando una nueva línea de casas destinadas a la venta. La propuesta apuesta a una arquitectura de calidad, donde cada decisión tenga un sentido.

– ¿Cómo nació el estudio y qué los llevó a instalarse en Río Cuarto?
– Gabriel: En 2022 yo tenía mi estudio en Córdoba, en Carlos Paz, con unos socios. Durante la pandemia el trabajo bajó muchísimo y empezó a complicarse la situación. En ese momento surgió la posibilidad de hacer un edificio muy grande en Río Cuarto, de unos 20 mil metros cuadrados cubiertos. Josefina era de acá y yo de Córdoba, entonces decidimos venirnos y apostar a esa obra. Nos establecimos y, al poco tiempo, empezamos a tomar proyectos juntos. De a poco fui dejando el edificio para dedicarme más a lo nuestro y empezamos a formar el estudio.
Los primeros trabajos estuvieron especialmente vinculados con el diseño de locales comerciales y remodelaciones. Con el crecimiento de Add. estudio, ambos comenzaron a orientar su actividad hacia la arquitectura residencial, un área en la que actualmente concentran buena parte de sus proyectos.
Su propuesta abarca distintas tipologías arquitectónicas, desde viviendas familiares hasta edificios de pequeña escala, con pocos departamentos y una especial atención a la calidad de los espacios. A diferencia de los grandes desarrollos habitacionales, buscan trabajar sobre proyectos donde el diseño y los detalles constructivos tengan un papel central.

– Desarrollaron espacios como Nando, Catarsis y Galpof. ¿Qué buscan transmitir a través del diseño comercial?
– Josefina: Nosotros arrancamos primero sacándole el ADN al lugar. Gabriel siempre dice que hay que estudiar lo que había antes. Tanto en Catarsis como en Nando y Galpoff buscamos entender esa identidad y después empezamos a proyectar junto con lo que quiere el cliente. Nos interesa investigar, ir al detalle, pensar qué queremos transmitir y cómo queremos que se sienta la persona que habite o transite ese espacio.
– Gabriel: Las tendencias son prácticamente lo último que tenemos en cuenta. Primero buscamos entender las necesidades del espacio, del lugar y del cliente. Después tratamos de hacer nuestro aporte desde la arquitectura. En los tres casos trabajamos sobre lugares que ya tenían una historia. Galpof era originalmente un galpón y decidimos enfatizar esa característica, adaptándolo para que pudiera tener un nuevo uso. En Nando, en cambio, trabajamos sobre una casona antigua y tratamos de respetarla al máximo.
Como ejemplo, Colombo recordó que, durante la intervención en Nando, debieron reemplazar algunos pisos Para mantener la identidad de la construcción, buscaron en Alta Gracia mosaicos calcáreos elaborados artesanalmente, similares a los que podría haber tenido originalmente la vivienda.
En Catarsis también se encontraron con una construcción que tenía su propia historia. Lo que inicialmente podía resolverse con modificaciones de mobiliario y colores terminó convirtiéndose en una intervención más profunda, orientada a recuperar el carácter del lugar y responder a la propuesta de sus propietarios.
Esa mirada se refleja en el mobiliario, la iluminación y los objetos que integran los ambientes. Ambos destacan que el estudio no se limita a resolver la arquitectura, sino que también se involucra en el diseño de piezas, cartelería y detalles que terminan de construir la personalidad de cada proyecto. En Nando, por ejemplo, propusieron incorporar obras de artistas locales como parte de la identidad del espacio.

– ¿Qué caracteriza sus diseños y por qué priorizan los materiales naturales y de bajo mantenimiento?
– Gabriel: Nuestra búsqueda siempre tiene que ver con materiales nobles, que tengan buena vejez, que sean honestos y simples. Nos gusta trabajar con hormigón visto, madera, piedra y ladrillo, porque son materiales que tienen mucha presencia y que, con el paso del tiempo, siguen siendo lindos. También buscamos combinar materiales modernos con otros antiguos y generar espacios cálidos, con una identidad propia.
En ese sentido, el arquitecto destacó el trabajo realizado en Galpoff, donde desarrollaron un revestimiento de madera quemada mediante una técnica japonesa. La terminación fue elaborada artesanalmente junto con el equipo de obra y permitió aportar identidad al lugar con un material de bajo mantenimiento.
– Josefina: Todo esto tiene mucho que ver con el equipo que tenemos. Nosotros somos las caras visibles, pero hay personas de distintos rubros que nos acompañan en cada proyecto. Muchas veces queremos hacer algo que no existe en el mercado o que resulta demasiado costoso y buscamos cómo resolverlo con los albañiles, los electricistas o los proveedores. Es un equipo muy sólido que nos permite experimentar con materiales y probar cosas nuevas.
La arquitecta explicó que también buscan alternativas para desarrollar objetos y mobiliario con personalidad propia, sin recurrir necesariamente a productos industrializados de alto costo. La investigación y el trabajo conjunto con los distintos oficios forman parte de ese proceso.
Durante la conversación, los profesionales compartieron algunos ejemplos de esa manera de trabajar. Desde una lámpara realizada con un riel de puerta corrediza recuperado de una obra hasta muebles y griferías diseñados especialmente para determinados espacios, cada elemento representa una oportunidad para experimentar.
Para ambos, el desafío consiste en encontrar soluciones que combinen estética, funcionalidad y presupuesto. Consideran que una buena propuesta arquitectónica no depende exclusivamente de los recursos económicos disponibles, sino también de la creatividad y del conocimiento técnico necesario para concretarla.
– Actualmente están desarrollando una nueva línea de viviendas de diseño para la venta. ¿En qué consiste esta propuesta?
– Gabriel: En Córdoba yo me dedicaba también al desarrollo inmobiliario, construíamos para vender. La intención del estudio ahora es volver un poco a eso, pero haciendo casas de diseño que no pierdan la calidad arquitectónica.
– Josefina: No es el típico llave en mano que hoy se ve en el mercado. Nuestra idea es hacer un par de casas al año, donde podamos estar muy encima de cada etapa y trabajar con mucho detalle. No buscamos una producción masiva, sino viviendas que tengan la misma impronta que todos nuestros proyectos.
La intención es que cada propiedad conserve la calidad espacial, la elección de materiales y el nivel de detalle que caracteriza a sus obras. En lugar de repetir modelos preestablecidos, buscan desarrollar viviendas de diseño que mantengan una identidad propia y que contemplen desde el inicio la manera en que serán habitadas.

– ¿Qué consideran fundamental a la hora de diseñar una vivienda?
– Gabriel: Trabajamos muchísimo con la naturaleza, los patios y el verde dentro de la casa. Buscamos que se pierda el límite entre el interior y el exterior, con techos altos, grandes aberturas y espacios que puedan integrarse. Son pequeños gestos arquitectónicos que hacen que la casa no necesite tanta decoración, porque la decoración termina siendo la propia arquitectura, el verde y el patio. A veces nuestras casas pueden parecer sencillas o sobrias desde afuera, pero el foco no está puesto en eso, sino en cómo se viven y cómo se sienten. Qué miro cuando camino por un pasillo, qué veo cuando giro o cuando me siento en un determinado lugar. Son todas sensaciones que trabajamos desde el proyecto.
El arquitecto también destacó la importancia de la orientación y el aprovechamiento de la luz natural. Explicó que, mediante la ubicación de aberturas, aleros y vegetación, buscan favorecer el ingreso del sol durante el invierno y controlarlo en verano, mejorando tanto el confort como la eficiencia de las viviendas.
Por su parte, Josefina hizo hincapié en la relación entre los espacios interiores y el paisajismo. La elección de las plantas, sus alturas y los cambios de color según las estaciones forman parte de las decisiones que permiten transformar la percepción de los ambientes.
En ese sentido, explicaron que la vegetación también puede funcionar como un elemento arquitectónico. Una ventana que enmarca un árbol, un patio interior que aporta iluminación o un espacio de baño vinculado con el verde permiten modificar la experiencia cotidiana de una vivienda.
Para ambos, estas características no dependen necesariamente del tamaño de una construcción. Han desarrollado tanto viviendas amplias como casas pequeñas y edificios de pocos departamentos, manteniendo los mismos criterios de diseño. Incluso en superficies reducidas, consideran posible generar espacios luminosos, funcionales y conectados con el exterior.

– ¿Cómo surgió su interés por la arquitectura y cómo se complementan trabajando juntos?
– Josefina: A mí siempre me gustó todo lo relacionado con el diseño, desde la indumentaria hasta el diseño gráfico. Elegir Arquitectura fue una decisión bastante directa, porque es una carrera que te da herramientas para entender distintas escalas y desarrollar proyectos muy diversos. Estudiamos los dos en la Universidad Nacional de Córdoba y, de hecho, nos conocimos en la facultad.
– Gabriel: Yo siempre supe que quería estudiar Arquitectura, aunque de chico nunca me pregunté demasiado qué hacía un arquitecto. Siempre me fascinó el diseño. Lo curioso es que nunca me había imaginado trabajando en la construcción. Yo quería diseñar, no pensaba en ponerme un casco e ir a una obra. Después me encontré con esa realidad, empecé a involucrarme y me terminó encantando. Hoy estoy mucho más metido en la ejecución de las obras y Josefina se ocupa más de la parte administrativa y de organización. Los proyectos los diseñamos entre los dos.
La confianza también es un aspecto central de su trabajo. Ambos consideran fundamental mantener una comunicación permanente con los clientes, acompañar las distintas etapas de la construcción y ofrecer una planificación que contemple tanto las decisiones de diseño como los aspectos económicos.
La relación profesional también continúa fuera de la oficina. Al ser pareja, los proyectos forman parte de sus conversaciones cotidianas y muchas veces las ideas aparecen cuando la jornada laboral ya terminó. Ambos reconocen que, aunque intentan establecer ciertos límites entre el trabajo y la vida personal, disfrutan compartir esa búsqueda permanente. Al hablar de sus trabajos, queda claro que Josefina y Gabriel son unos apasionados de lo que hacen porque para ellos cada propuesta representa un nuevo desafío y una oportunidad para ir más allá, cuidar los detalles y encontrar soluciones que respondan a las necesidades y expectativas de sus clientes.
– ¿Cómo incorporan las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial al estudio?
– Gabriel: La inteligencia artificial ya es una herramienta que utilizamos diariamente y estamos buscando cada vez más maneras de incorporarla. Nos sirve mucho para automatizar tareas, organizar cronogramas de obra, trabajar con presupuestos y resolver cuestiones administrativas. También la utilizamos para generar imágenes que ayudan a los clientes a visualizar lo que estamos proyectando.
Sin embargo, el arquitecto señaló que hay aspectos del diseño que prefieren mantener dentro del proceso creativo del estudio. Aunque existen herramientas capaces de generar distribuciones arquitectónicas, consideran que la sensibilidad y la interpretación de las necesidades de cada cliente son parte esencial de su trabajo.
La incorporación de estas tecnologías también les permite agilizar cálculos, organizar información y proyectar costos, tareas que forman parte de la planificación y administración de las obras.
Así, la tecnología convive con una forma de hacer arquitectura donde el trabajo manual y artesanal conserva un lugar fundamental. Mientras experimentan con herramientas digitales, continúan diseñando muebles, investigando técnicas constructivas y trabajando junto a los oficios tradicionales.

– ¿Cómo ven el crecimiento de Río Cuarto y qué creen que puede aportar la arquitectura al desarrollo de la ciudad?
– Gabriel: Río Cuarto tiene muchísimo potencial. Es una ciudad que está creciendo mucho, especialmente hacia el oeste, con una gran cantidad de nuevos loteos y urbanizaciones. Creo que hay oportunidades para pensar no solamente en las construcciones particulares, sino también en los espacios públicos y en cómo se conectan los diferentes sectores de la ciudad. Me parece que hay mucho para hacer desde el urbanismo, generando conexiones entre parques, plazas, ciclovías y lugares de recreación.
– Josefina: También nos interesa poder involucrarnos y aportar desde nuestra experiencia. Hoy estamos muy concentrados en sostener y desarrollar nuestro estudio, pero a futuro nos gustaría participar en otros espacios relacionados con la arquitectura y la ciudad.
Además de los proyectos que comparten, Josefina y Gabriel reconocen que su interés por el diseño trasciende los horarios de trabajo. Las conversaciones sobre materiales, obras e ideas continúan muchas veces en su casa y hasta durante los viajes, donde encuentran nuevas referencias e inspiración. Con una apuesta al trabajo en equipo y la calidad de los espacios, ambos buscan consolidar la presencia de Add en Río Cuarto y desarrollar una arquitectura en la que cada detalle tenga una razón de ser. Una mirada que prioriza, por encima de las tendencias, la experiencia de quienes finalmente habitan los lugares.


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