![]()
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán vuelven a impulsar el crudo y generan incertidumbre sobre las naftas y el gasoil. En Argentina, el traslado puede ser rápido, pero no es automático: depende de las decisiones de las petroleras, el dólar, los impuestos y los mecanismos de amortiguación. Una suba sostenida sumaría presión al bolsillo y a los costos productivos.
El encarecimiento internacional del petróleo vuelve a colocar a los combustibles argentinos bajo presión. La posibilidad de nuevas acciones militares estadounidenses contra Irán alimenta el temor a interrupciones del suministro y lleva al mercado a incorporar ese riesgo en las cotizaciones. Para Argentina, la exposición es concreta: el precio internacional del crudo constituye una referencia relevante para la actividad petrolera y la elaboración de combustibles, aunque no determina por sí solo cuánto cuesta cada litro en el surtidor.
¿Puede aumentar la nafta de manera inmediata? Puede ocurrir, pero no existe una equivalencia automática entre cada movimiento del barril y el precio local. Tampoco corresponde describirlo como una fórmula única impuesta por el Gobierno. Las compañías consideran el petróleo, los productos refinados, el tipo de cambio, los impuestos, los biocombustibles y sus condiciones comerciales. YPF mantiene un mecanismo de amortiguación que distribuye la volatilidad en el tiempo: absorbe parte de las subas y puede sostener precios cuando el crudo retrocede para recuperar diferencias anteriores.
El factor decisivo será cuánto dure el encarecimiento. Un salto breve puede ser absorbido parcialmente; un nivel elevado durante semanas vuelve más difícil evitar ajustes. La conducción de YPF ya señaló que busca moderar el traslado para no deteriorar la demanda, pero eso no constituye una garantía de congelamiento. En consecuencia, la tensión internacional aumenta el riesgo de nuevas subas, sin permitir anticipar una fecha ni un porcentaje confirmado para todas las estaciones.
Si los aumentos llegan al surtidor, la inflación recibe presión por dos caminos: el gasto directo de quienes cargan combustible y los mayores costos de transporte, distribución y producción. El gasoil puede encarecer mover alimentos, abastecer comercios y operar maquinaria, aunque el traslado final dependerá de los márgenes y de cuánto puedan pagar los consumidores. Para Jujuy, las distancias hacia los centros de abastecimiento vuelven especialmente relevante ese canal logístico: absorber mayores fletes puede reducir la rentabilidad comercial o traducirse en precios más altos.
La pregunta política es cómo distribuir el costo de una turbulencia internacional sin descargarlo íntegramente sobre trabajadores, consumidores y pequeñas empresas. El Gobierno conserva decisiones sobre impuestos y política energética, mientras las petroleras definen sus estrategias comerciales dentro del marco vigente. Hace falta explicar con transparencia qué componentes impulsan cada ajuste y qué capacidad existe para amortiguarlo. Una Argentina que fortalece su producción de hidrocarburos también debe discutir cómo convertir esa capacidad en mayor estabilidad para su economía cotidiana: el crecimiento energético necesita convivir con condiciones sostenibles para producir, transportar y consumir.
Cannava: Guzmán exige explicaciones sobre el futuro de una empresa financiada por los jujeños
https://periconoticias.com.ar/sube-el-petroleo-crece-la-presion-sobre-los-combustibles-y-la-inflacion-argentina/
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Adolfo Rodríguez Saá descartó un acuerdo electoral con su hermano
- ★San Luis lanzó un concurso literario que publicará cinco obras
- ★Secuestraron más de un kilo de marihuana en un operativo policial
- ★Menos medicamentos gratuitos: el impacto en jubilados y familias
- ★Caso Nanci Godoy: el abogado de la familia vincula el crimen a un posible ritual

