
Dirección, edición y coordinación de equipos internacionales: Loredana Claudia Valean Carpa.
Resumen
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos junto a Israel iniciaron la operación llamada Epic Fury, consistiendo en una campaña de bombardeos coordinados sobre instalaciones nucleares, castrenses y de mando iraníes. Este conflicto, sumando ocho meses al momento de redactar, constituye la mayor conflagración en Oriente Medio desde Irak 2003, provocando además el cierre del estrecho de Ormuz, por donde fluye un quinto del crudo global.
Para octubre de 2026, las bajas documentadas superan 1200 civiles iraníes fallecidos y 10000 heridos. Por parte de Israel, se contabiliza 72 muertes (41 militares, 1 contratista y 31 civiles) además de 7841 heridos, mientras naciones del Golfo Pérsico como Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin ha sufrido al menos 135 ataques a sus infraestructuras energéticas. El crudo Brent llegó a los 116,72 dólares, su tope en seis meses, y el Global Peace Index estima que la economía mundial perdió entre 1,3 y 3,5 billones de dólares según como evoluciona el conflicto. Génesis del conflicto y su línea temporal.
1.-El origen.
La abierta guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel no surgió de pronto. Su raíz se halla en la escalada que comenzó después de los atentados del 7 de octubre de 2023, la ofensiva israelí en Gaza que siguió, el conflicto del Líbano 2024 frente a Hezbolá y los intercambios directos de fuego entre Israel e Irán aquel mismo año. Sumado a esto, los ataques de los hutíes yemeníes contra el tráfico comercial en el mar Rojo mantuvieron la tensión regional hirviendo por todo 2025.
La operación Epic Fury arrancó el 28 de febrero de 2026 mediante una masiva campaña de bombardeos conjuntos por parte de estadounidenses e israelíes contra instalaciones nucleares como Natanz, Bushehr y Fordow, además de centros militares de mando y las residencias de los altos rangos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Irán respondió de inmediato: el 3 de marzo Teherán cerró el estrecho de Ormuz, dejando varados 13 millones de barriles diarios exportados del Golfo, mientras desplegaba su arsenal de misiles balísticos contra blancos israelíes y de la coalición.
La Fuerza Aérea de EE UU atacó el 13 de marzo la isla de Kharg, terminal petrolera clave iraní, donde destruyó más de 90 instalaciones militares y depósitos. Para el 7 de abril, los ataques israelíes se extendió a depósitos de combustible en South Pars, Minab, Lamerd además de las islas Qeshm, Larak y Lavan.
Un alto el fuego parcial, mediado por Qatar, entró en vigor a inicios de abril, pero los combates prosiguió en frentes libaneses, yemeníes y, de forma intermitente, en suelo iraní. Pese a reanudarse los contactos diplomáticos a finales de octubre, ninguna paz duradera se ha logrado. Víctimas mortales: el coste humano del conflicto.
2.- Las vícitimas.
Los datos recolectados por ACLED, OCHA, NPR, Wikipedia y otros entes nacionales exponen una asimetría muy clara entre los beligerantes y las naciones afectadas colateralmente. Irán concentra el grueso de las bajas civiles, con más de 1200 fallecidos y 10000 heridos confirmados; una cifra que seguro subestima la realidad debido a la nula facilidad de acceso en regiones como Juzestán o el oeste del país.
Israel, pese a tener el sistema antiaéreo multicapa mas denso del globo —Cúpula de Hierro, David Sling, Patriot y Arrow—, contabiliza 72 bajas mortales directas: 41 militares, un contratista y 31 civiles. Las personas heridas ascienden a 7841, donde 1468 son militares. Los ataques con drones suicidas y misiles balísticos iraníes lograron saturar sus defensas en diversas oleadas, pegando fuerte sobre Tel Aviv, Haifa y Beerseba.

Estados Unidos perdió 217 estructuras —entre bases, radares y depósitos— además de 11 activos militares de alto valor, sumando 24 aeronaves destruidas o dañadas.
Qatar recibió el impacto de 203 misiles además de 87 drones, mientras que Arabia Saudí padeció 38 ataques con misiles y unos 435 drones. Las naciones de Líbano, Yemen, Jordania y Siria reportan víctimas tanto civiles como militares importantes derivado de los frentes secundarios. Esta distribución se refleja en la gráfica 1, ubicada al final del artículo.
3. Destrucción de infraestructura: el costo material.
Es tan grande el costo material acumulado por el conflicto que ningún país involucrado saldrá indemne durante la próxima década. El Banco de Israel, en su informe de abril de 2026, calculó el costo directo para el Estado hebreo en 405.000 millones de séquels equivalentes a 132.800 millones de dólares, donde se incluyen gastos militares, las compensaciones y reposición de infraestructura civil. Dicha entidad estima además que la guerra resto al país aproximadamente 177.000 millones de séquels en producción económica no realizada. Un total de veinticuatro aeronaves israelíes, principalmente F-16 junto a F-35, han sido dadas de baja o sufrieron daños irreversibles.

Estados Unidos gastó más de 22. Gastó 000 millones de dólares en munición precisa entre febrero y junio de 2026 según un reporte del inspector general del Pentágono que advierte sobre déficits estratégicos en el inventario además de un cuello de botella logístico. Las 217 estructuras junto a los 11 activos perdidos se concentran mayormente en bases del Golfo y puntos de apoyo en Iraq o el estrecho de Ormuz.
Por otro lado Irán vio destruidos mas de 90 sitios militares solo en la isla de Kharg junto a vastas zonas de refinerías en Abadán y Bandar Abbas además de la planta de gas en South Pars. Noventa y nueve aeronaves iraníes como los cazas F 4 F 14 o Su 24 fueron dañadas o quedaron destruidas en tierra. Los estados del Golfo documentaron 135 ataques a infraestructuras energéticas con daños graves en refinerías saudíes como Ras Tanura o Buqayq y terminales cataríes. La gráfica 2 ilustra este coste desigual en dólares y activos perdidos.
4. La perdida de los yacimientos de gas y petróleo
Si hay un capitulo que define lo económico en esta guerra, es la destrucción total de las terminales y campos petroleros del Golfo. El trece de marzo, el ataque de Estados Unidos a la isla de Kharg, nodo principal para exportar crudo iraní, daño para siempre los tanques de almacenaje y las monoboyas que servían a los buques VLCC. Aparte de Kharg, se sumaron las ofensivas israelíes contra South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo que se comparte con Qatar, afectando además las terminales en Minab, Lamerd, Qeshm, Larak y Lavan.

Como consecuencia, la industria exportadora de Iran ha colapsado. Según los informes del Departamento de Energía estadounidense, las exportaciones bajaron de 1,85 millones de barriles diarios en marzo de 2026 a 567 mil en junio, quedando por debajo de 300 mil en mayo, una cifra mínima en seis años. Iniciando septiembre, las ventas cayeron a cero efectivamente, pues las reservas flotantes se agotaron mientras el bloqueo naval de Estados Unidos en el golfo Pérsico se completaba por completo. Irán ha tenido que recortar su producción en 400.000 barriles al día debido a que falta almacenamiento terrestre, lo que se traduce en una pérdida calculada de 435 millones de dólares diarios por ingresos de exportación.
Cerrar el estrecho de Ormuz dejó varados 13 millones de barriles diarios exportados del Golfo, siendo la disrupción energética mas grande registrada en la historia. Arabia Saudí y los Emiratos lograron redirigir siete millones de barriles cada día mediante oleoductos alternativos, aunque países como Iraq, Kuwait, Qatar y Bahréin no cuenta con rutas sustitutivas y su actividad exportadora quedo paralizada. La perdida neta global para el mercado, restando las redirecciones, se estima alrededor de seis millones de barriles diarios durante el pico del conflicto. La trayectoria del colapso en las exportaciones iraníes desde marzo hasta octubre de 2026 se muestra en la gráfica 3.
5. Consecuencias para la economía global.
La guerra afecta la economía mundial mediante cuatro canales clave: energías, cadenas de suministros, finanzas y remesas. Con 116.72 dólares por barril, el Brent cerro el 23 de octubre de 2026 en su punto mas alto de seis meses; registra un aumento del 17 por ciento en el mes. Por su parte, el WTI supero los 102 dólares. En julio, el Fondo Monetario Internacional reviso sus previsiones de crecimiento mundial a 3.0 por ciento para 2026 y 3.4 para 2027, bajando los estimativos previos de 3.2 y 3.5.

Tres escenarios modeliza el Global Peace Index 2026, el cual fue publicado por el Institute for Economics and Peace. El escenario 2, un alto el fuego parcial con reapertura limitada de Ormuz, se considera el mas probable y arroja perdidas de 1.3 billones, o 0.6 por ciento del PIB global. Mientras tanto, el escenario 3, la reanudación bélica y el cierre prolongado del estrecho, eleva las perdidas a 3.5 billones, cifra que supera el impacto del primer año del conflicto RusiaUcrania. A esta diferencia entre ambos escenarios, 2.2 billones de dólares, el informe le llama el valor del dolar de la diplomacia. Los daños mayores se acumulan en las naciones del frente. Bajo el escenario dos Irán llegaría a perder cerca del 15 por ciento de su PIB, considerando que las ventas de petróleo suponen un cuarto de sus ingresos nacionales. Qatar sufre mucho pues su GNL está varado totalmente, lo que provocaría una caída del 9 por ciento del PIB. El bloque del Golfo en conjunto perdería 6,2 por ciento de su producto interior. Sobre los hogares de Estados Unidos, el Center for American Progress calcula un coste directo de 2000 dólares por familia en concepto de inflación energética y subida en el coste de vida. Los barcos desviados por el cabo de Buena Esperanza suman dos semanas de tránsito, además las primas por riesgo de guerra se multiplicaron por diez. La gráfica 5 muestra estos escenarios.
6. El impacto en la economía estadounidense y sus reservas militares.
La guerra de Irán ha sido para Estados Unidos una doble sangría, la económica con un sobrecoste inflacionista ligado al crudo más caro que el Center for American Progress cifra en 2000. Cerca de mil dólares por casa y un desgaste militar nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial en sus almacenes de proyectiles guiados. Durante el periodo de febrero a junio de 2026, Defensa gastó 22 mil millones de dólares en munición, monto que el inspector general señalo como origen de déficit estratégico de inventario en un informe que se filtro en septiembre.

El agotamiento de las reservas resulta preocupante. Se ha consumido el 80 por ciento de los interceptores THAAD quedando apenas un margen menor a 278 unidades. El 50 por ciento de los Patriot fueron gastados, aunque el Center for Strategic and International Studies eleva este dato al 65 por ciento entre febrero y julio; de cualquier forma, sobran menos de 827 Patriot en inventario. Reuters documento que Estados Unidos uso prácticamente la totalidad de sus misiles de largo alcance, tipo ATACMS JASSM ER y Tomahawk, durante el primer semestre de campaña.
Las consecuencias estratégicas tienen un alcance largo. El Pentágono admite que hay cuellos de botella en la cadena de suministros, pues su tope anual es apenas de 500 interceptores Patriot y 80 THAAD, una cantidad que resulta insuficiente para reponer lo gastado en menos de dos años. Esta situación compromete la capacidad estadounidense a responder de forma simultánea a contingencias en otros teatros, sobre todo en el Pacífico hacia Taiwán y también en Europa por Ucrania. Por otro lado la industria militar china y rusa mantiene una cadencia estable, lo que reduce la ventaja de Washington en escenarios de conflicto prolongado. Las gráficas 4 y 5 ilustran el agotamiento de las reservas y además el coste económico global.
7. Conclusión
Ocho meses tras arrancar la operación Epic Fury, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no muestra vencedores definidos y acumula costes humanos, materiales y financieros desorbitados. Irán vio como su industria petrolera, principal fuente de divisas, colapsó; Israel soportó daños civiles y militares nunca visto desde 1973; Estados Unidos vació sus arsenales de munición precisa sufriendo un golpe inflacionario durante pleno ciclo electoral; y los países del Golfo, pese no ser beligerantes, vieron amenazada la base de su modelo económico, la exportación energética.
La mediación catarí prosigue, circulando un nuevo borrador hacia finales de octubre, pero las partes mantiene posturas inconciliables sobre el programa nuclear iraní, la presencia militar estadounidense en la región y el estatuto de Hezbolá y los hutíes. Mientras tanto, el barril de Brent permanece sobre los 110 dólares, la recuperación del estrecho de Ormuz continúa siendo parcial y la economía mundial camina hacia un escenario donde hay bajo crecimiento e inflación persistente. El Global Peace Index lo dejó claro con total transparencia: cada mes extra de conflicto le cuesta al mundo unos 145.000 millones de dólares. Por eso, la diplomacia en este marco, no son solo ideales, es una necesidad financiera.
Fuentes y metodología.
La información de este artículo se recopiló durante octubre de 2026 desde fuentes públicas abiertas. Se consultaron principalmente diversas fuentes para este informe. El registro de incidentes bélicos proviene de ACLED y los datos sobre víctimas civiles y desplazados fueron proporcionados por OCHA. Respecto al saldo agregado, se utilizó el artículo de Wikipedia sobre las bajas y la entrada dedicada a la guerra de 2026. Para el seguimiento periodístico, fue fundamental el aporte de NPR, The New York Times, Reuters, BBC, CNN, Al Jazeera y Defense News. Analizaron las reservas militares estadounidenses expertos del The Soufan Center junto al CSIS, mientras que los datos económicos provienen del Banco de Israel y el Fondo Monetario Internacional. Asimismo, la International Energy Agency y Trading Economics facilitaron los precios energéticos; finalmente, se aplicó la modelización de escenarios económicos usando el Global Peace Index 2026 del Institute for Economics and Peace.
Las cifras de víctimas en Irán deben tomarse como estimaciones provisionales bajas, ya que el acceso a zonas de conflicto resulta muy limitado. Sobre los datos económicos, corresponden al cierre de octubre de 2026 y serán revisados según las actualizaciones trimestrales de dichos organismos se publiquen.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
FRANCISCO JAVIER MARíN MAURI
Francisco Javier Marín Mauri es director de Prensa Mercosur en Sevilla, España. Es licenciado en Psicología por la Universidad de Sevilla, doctor en Neuropsicología y cuenta con estudios de Virología por la Universidad Johns Hopkins y de virus respiratorios emergentes por la OMS. Especialista en violencia contra la mujer y mediación de conflictos sociales, ejerce la psicología desde 1987. Su trayectoria incluye una investigación sobre el VIH que lo llevó a recorrer varios países africanos durante casi dos años, experiencia que refleja su compromiso con la ciencia, la investigación y la comprensión de las realidades humanas.



















