
La migración de la anguila europea es, quizás, el viaje más inexplicable que ocurre en los océanos. Imagina un animal que nace en las profundidades del Atlántico, cruza miles de kilómetros hasta llegar a un río del interior de Europa, vive allí durante décadas entre raíces y barro, y luego —cuando algo en su interior lo decide— lo abandona todo para regresar exactamente al mismo punto del océano donde comenzó su historia. Sin GPS, sin guía, sin haber hecho ese camino jamás. Solo el instinto. Lo fascinante es que, a pesar de siglos de observación y décadas de ciencia moderna, todavía no sabemos exactamente cómo lo hace. El misterio sigue intacto.
Un viaje de 6.000 kilómetros hacia lo desconocido
Imagina abandonar el río donde has vivido durante décadas, adentrarte en el océano Atlántico y nadar sin parar durante meses hasta alcanzar un mar cálido y tranquilo, a miles de kilómetros de distancia. Eso es exactamente lo que hace la anguila europea (Anguilla anguilla) al final de su vida, en uno de los grandes enigmas de la naturaleza.
Cuando llega el momento —y nadie sabe del todo bien qué señal lo desencadena—, estas criaturas abandonan los ríos, lagos y marismas de Europa y el norte de África para emprender una travesía de alrededor de 6.000 kilómetros hacia el Mar de los Sargazos, esa enorme masa de agua templada que flota, sin costas, en el Atlántico Norte. El viaje puede durar varios meses, durante los cuales las anguilas se sumergen a grandes profundidades, esquivan corrientes y atraviesan océano abierto sin alimentarse.
Lo más fascinante, y también lo más desconcertante, es que ningún científico ha conseguido seguir el recorrido completo de una sola anguila. A pesar de los modernos sistemas de marcaje por satélite, las señales siempre se pierden antes de llegar al destino. Nadie ha visto jamás a estas anguilas desovar en el Sargazo. Nadie ha encontrado adultos vivos allí. Solo sabemos que van… porque sus larvas regresan.
¿Cómo sabe la anguila adónde va?
Navegar 6.000 kilómetros a través de un océano oscuro y sin señales visibles exige algo más que instinto. Pero ¿qué exactamente? Aquí es donde la anguila europea deja a los científicos rascándose la cabeza.
Una de las hipótesis más sólidas apunta al campo magnético terrestre. Como si llevasen una brújula interna, las anguilas serían capaces de detectar las variaciones en la intensidad y la inclinación de ese campo para deducir dónde están y, aproximadamente, hacia dónde deben ir. Experimentos en laboratorio sugieren que responden a campos magnéticos artificiales, lo que refuerza esta idea, aunque los detalles del mecanismo siguen sin estar claros.
Las corrientes oceánicas también juegan un papel probable. La Corriente del Golfo actúa como una gran autopista marina que discurre en la dirección adecuada, y es razonable pensar que las anguilas la aprovechan para avanzar sin gastar demasiada energía en ese viaje sin retorno.
El olfato es otro candidato. Algunos investigadores proponen que las anguilas podrían seguir rastros químicos disueltos en el agua, señales sutiles que quizás han estado grabando desde sus primeros años de vida en los ríos europeos.
Lo fascinante —y un poco desconcertante— es que ninguna de estas explicaciones es suficiente por sí sola. Probablemente usen varias a la vez, combinadas de una forma que todavía no sabemos leer.
Una metamorfosis digna de ciencia ficción
Pocos animales cambian tanto a lo largo de su vida como la anguila europea. Su transformación no es gradual ni discreta: es radical, casi inverosímil, como si el mismo ser habitara cuerpos completamente distintos en cada etapa.
Todo comienza en el océano Atlántico con una larva llamada leptocéfala: una criatura plana, transparente como un cristal y con forma de hoja que nadie, durante mucho tiempo, supo relacionar con la anguila. Deriva durante meses con las corrientes, casi invisible, alimentándose de materia orgánica en suspensión.
Al acercarse a las costas europeas, la larva experimenta su primera gran transformación: se convierte en angula, ese pequeño cilindro traslúcido de apenas unos centímetros que algunos conocen bien en el plato. Ya tiene forma de anguila, pero sigue siendo casi transparente.
Con el tiempo, instalada en ríos y estuarios, adquiere una pigmentación amarillenta y parduzca: es la anguila amarilla, la fase más larga de su vida, en la que puede pasar décadas engordando y creciendo en agua dulce.
Pero cuando llega el momento del gran viaje de regreso, algo extraordinario vuelve a ocurrir. El cuerpo se reinventa una vez más: los ojos se agrandan para ver en las profundidades, la piel se vuelve plateada y metálica, el aparato digestivo se atrofia. La anguila plateada ya no necesita comer. Solo viajar.
Una especie en peligro que aún guarda sus secretos
La anguila europea está clasificada en peligro crítico de extinción, la categoría más severa antes de la desaparición total. Y el declive ha sido brutal: las capturas de angulas —las crías recién llegadas a las costas— han caído de forma dramática en las últimas décadas. Donde antes los ríos hervían de esas pequeñas agujas transparentes, hoy el agua está casi vacía.
Las amenazas se acumulan como obstáculos en su camino literal. Las presas y los azudes fragmentan los ríos e impiden que las anguilas alcancen sus zonas de crecimiento; las turbinas de las centrales hidroeléctricas matan a miles cuando intentan descender al mar para reproducirse. A eso se suma la pesca intensiva, la contaminación del agua y, cada vez más, un clima cambiante que podría estar alterando las corrientes oceánicas que guían su travesía hasta el Mar de los Sargazos.
Y aquí reside la paradoja más inquietante: nadie ha visto jamás a una anguila europea reproducirse en libertad. Nadie conoce con certeza qué ocurre en ese rincón remoto del Atlántico. La ciencia aún no ha resuelto el enigma cuando la especie ya se escapa entre los dedos. Podríamos perder para siempre una de las criaturas más extraordinarias del planeta antes de haber entendido su secreto más profundo.
La travesía sin testigos
Medio: ambientum.com
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Tres nuevos megaproyectos por u$s 3400 millones buscan cambiar el perfil productivo de una “joya” portuaria
- ★Con “tour electoral” y rondas de negocios, Milei ata su campaña a la suerte del RIGI
- ★Las empresas barajan proyecciones más altas que las del Presupuesto para 2027
- ★Ecuador — Daniel Noboa tiene reuniones con Kristi Noem y Keiko Fujimori este 22 de septiembre
- ★Siniestro en la Panamericana Norte deja un fallecido y heridos en Cayambe

