
La contaminación de l’Albufera ya no encuentra salida: el humedal recibe suficiente caudal, pero el repunte del nitrógeno y una renovación hídrica reducida casi a la mitad mantienen bloqueada su recuperación ecológica.
L’Albufera de Valencia está en crisis. Un nuevo estudio de la Universitat de València ha sacado a la luz que el humedal valenciano sufre un estancamiento de fósforo y un aumento del nitrógeno de hasta 1.904 toneladas por año. Tras analizar 18 canales y tres depuradoras entre los años 2023 y 2024, los investigadores resaltan que la degradación ambiental del paraje es de altísima gravedad.
El informe revela que la tasa de renovación hídrica de l’albúfera cayó a solo 11,5 veces por año, la mitad de la que se producía antes de 1994. Además, pudieron comprobar que el sector sur, donde hay más cultivos, es el que aporta casi el 50 % del nitrógeno agrícola al humedal y la depuradora de Pinedo es la que genera casi el 34% del fósforo. Hay que frenar la contaminación desde el origen o l’albúfera no podrá recuperarse.
La contaminación de l’Albufera ya no encuentra salida
El repunte de la contaminación por nutrientes «cronifica la degradación» de l’Albufera y constata que su recuperación ecológica se encuentra en un «callejón sin salida biogeoquímico» al aumentar el caudal del lago sin reducir radicalmente los contaminantes, según alerta el Instituto Cavanilles de la Universitat de València (UV).
El estudio, realizado por Juan Víctor Molner, Rebeca Pérez–González y Juan Miguel Soria, revela que los aportes de nutrientes no bajan desde los años 90 en el lago de l’Albufera y que el estancamiento hídrico bloquea la recuperación ecológica.
Para cuantificar las entradas al sistema, los autores monitorizaron durante un año hidrológico completo (2023–2024) 18 canales de riego principales y las tres estaciones depuradoras que vierten al entorno lacustre (Pinedo, Quart-Benàger y Albufera–Sur), y compararon sus mediciones con series históricas que se remontan hasta 1970.
Los resultados revelan que la entrada de fósforo permanece estancada y que la carga de nitrógeno ha repuntado de forma notable respecto a las medias posteriores a los planes de saneamiento de los años 90, informa la UV en un comunicado.
Según advierte el equipo investigador del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE) de la UV, “aumentar el caudal sin reducir drásticamente los contaminantes en origen no limpiará el lago, sino que incrementará la masa total de contaminación”.
La renovación del agua se ha reducido a la mitad
El estudio, publicado en la revista científica Regional Studies in Marine Science, compara las mediciones empíricas recientes con series históricas de aportes hídricos (1970–2022) y nutrientes (1970–2008).
Los resultados muestran que, aunque el volumen total de agua que entró en el humedal (265,27 hm³) se ajustó al umbral mínimo histórico para mantener funciones ecológicas básicas, su calidad fisicoquímica continúa gravemente comprometida.
Además, la tasa de renovación del agua se ha reducido casi a la mitad respecto a la etapa previa a 1994, situándose en una media de 11,5 renovaciones anuales que confirman un régimen de estancamiento artificial impuesto por la gestión agraria.
Juan Víctor Molner subraya que las inversiones en depuración ejecutadas a partir de los años 90 «lograron frenar el colapso inicial, pero el proceso de recuperación está completamente paralizado”.
Añade que los aportes de nitrógeno «no solo no se han reducido, sino que han aumentado de manera preocupante hasta alcanzar las 1.904 toneladas anuales, superando con creces los registros de las últimas décadas”.
Una tierra de contrastes
El análisis sectorial en l’albúfera identifica una marcada heterogeneidad espacial en la procedencia de los contaminantes. El sector sur —vinculado al sistema del río Júcar y la acequia Nova— actúa como la principal fuente de contaminación difusa y aporta el 49,17 % de todo el nitrógeno que llega al parque natural.
En esta red meridional destaca la acequia de l’Overa, que se erige como el tributario dominante al aportar por sí sola el 35,78 % del nitrógeno y el 19,14 % del fósforo de todo el sistema.
Por contra, la presión urbana e industrial se concentra en el sector norte, causante del 33,96 % de la carga de fósforo debido al considerable caudal vertido por la EDAR de Pinedo.
Gestión del agua
El equipo investigador concluye que salir de este punto muerto exige superar la gestión hidrológica unilateral centrada en los calendarios de riego y transitar hacia una gobernanza integral y transparente de l’albúfera.
Este modelo debe garantizar la llegada de caudales ambientales de agua dulce de buena calidad —a partir de los ahorros por modernización del regadío o del canal Júcar–Turia— coordinados con un control riguroso de la fertilización en cabecera y mejoras en tratamientos terciarios en plantas como Quart-Benàger y Albufera–Sur.
Facilitar más volumen sin recortar antes la contaminación en origen solo agravará la degradación del humedal, añaden.
El trabajo ha sido financiado mediante la línea de investigación ‘Seguimiento limnológico de la calidad de los ecosistemas acuáticos mediante metodologías clásicas y avanzadas’ del Grupo de Investigación de Limnología de la UV.
Medio: ecoticias.com
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