- Estabilización macro con anclas recesivas
- El crecimiento a “dos velocidades”: ¿integración o economía de enclave?
- Apertura comercial, márgenes y la “sustitución inversa”
- Mercado de trabajo: deterioro formal y avance de la informalidad
- El horizonte hacia 2027: la carrera entre dos relojes
- Economía para no economistas
A dos años y medio de gestión, los resultados de la política económica de Javier Milei exponen una marcada división de aguas: un ordenamiento macroeconómico por un lado, que contrasta con un malestar social que pone dudas sobre su sostenibilidad.
Con el Día del Economista como disparador, economistas consultadas por El Cronista analizaron la coyuntura económica y recomendaron lecturas de economía para no economistas: El ciclo de la ilusión y el desencanto, de Pablo Gerchunoff y Lucas Llach; El economista camuflado, de Tim Harford, Inflación: ¿Por qué Argentina no se la puede sacar de encima?, de Juan Manuel Telechea y ¿Qué fue del buen samaritano? de Ha-Joon Chang.
Estabilización macro con anclas recesivas
El reordenamiento de los indicadores financieros es reconocido como el hito central del programa económico, aunque con matices respecto de su costo operativo.
Mariana Camino, CEO de ABECEB, destaca la transformación en el terreno de las expectativas: “Hubo un cambio importante en el régimen macroeconómico argentino. El orden fiscal, la fuerte desaceleración de la inflación y la reducción de distorsiones cambiaron algunas condiciones básicas sobre las que las empresas toman decisiones”.

Sin embargo, la economista aclaró la limitación del proceso: “Estabilizar no es lo mismo que crecer sostenidamente. La estabilidad reduce incertidumbre, pero después tiene que convertirse en inversión, productividad, crédito, empleo formal y mejora de los ingresos. Y esa transición todavía está en construcción”.
Desde Equilibra, la economista Laura Vernelli coincide en que “uno de los principales logros que hay que reconocerle a este gobierno es el superávit fiscal y la baja de la inflación”, pero tampoco dejó pasar la contraparte del esquema: “La principal fragilidad es la heterogeneidad de la actividad y de los ingresos. Hay una parte de la economía que está estancada o hasta en recesión, lo que debilita los ingresos y el empleo”.
“No comparto la lectura de que existe una macroeconomía ordenada a la espera de que la microeconomía se acomode y reconvierta. Tenemos un esquema macroeconómico que resuelve sus desequilibrios de manera aparente, trasladando el costo de esa resolución a la actividad, al salario y al empleo, en lugar de corregir las tensiones estructurales que subyacen a la economía argentina”, sentencia la ex secretaria de Comercio Paula Español.

Anastasia Daicich, directora Ejecutiva de Qualy Consultora, complementa con que la economía aún no encuentra un piso de recuperación generalizada: “A dos años y medio de gestión vemos una economía que no termina de tocar piso, con una fuerte disociación entre sectores transables y no transables y signos de estancamiento”. Según Daicich, “la principal fragilidad es que ese orden descansa en anclas que frenan la actividad: un consumo deprimido y un dólar real apreciado”.
El crecimiento a “dos velocidades”: ¿integración o economía de enclave?
Uno de los debates teóricos y prácticos más agudos de la coyuntura gira en torno al desempeño disímil entre los sectores primarios exportadores (Vaca Muerta, minería, agro) y la economía orientada al mercado interno (industria, comercio, construcción).
Al respecto, Camino señala que esta disparidad no debe verse como un error coyuntural sino como un rasgo de la transformación en curso, donde el desafío radica en los canales de conexión. “El verdadero debate hacia adelante es el de los mecanismos de transmisión. El desarrollo no consiste solamente en tener motores potentes; sino en construir la transmisión que permita que esos motores muevan al conjunto”, dijo en declaraciones a El Cronista.

Daicich advirtió sobre las consecuencias de no implementar políticas de articulación productiva: “El debate se centra en si esa dicotomía se corregirá en el futuro o si se consolidará una ‘economía de enclave’, con poca transferencia de recursos entre los sectores exportadores y el resto. Dado que el gobierno tiene una visión de corto plazo, el escenario más probable parece ser el de una consolidación de la economía de enclave”.
Paula Español hace énfasis en la denominación “a dos velocidades”: “Esa noción presupone la existencia de un sector rezagado que, con el tiempo, converge hacia el ritmo de uno más dinámico. Lo que en realidad ocurre es que tres sectores muestran crecimiento, mientras el resto del entramado económico retrocede”, asegura y subraya el poco dinamismo que los sectores ganadores traducen en la generación de empleo.
“No se trata, entonces, de una diferencia de ritmos, sino de una economía que se angosta en torno a los sectores que el RIGI eligió como prioritarios, de manera desarticulada y sin traslado alguno hacia el resto de la estructura productiva”, sentencia.
Vernelli, en tanto, refuerza la urgencia de reequilibrar la atención hacia la economía tradicional. “Está perfecto que se desarrollen los sectores primarios y los servicios financieros, pero creo que es clave reactivar la actividad y el consumo de los sectores no primarios que están sufriendo un estancamiento”, alertó.
Apertura comercial, márgenes y la “sustitución inversa”
Un rasgo particular del plan económico que lleva adelante el ministro Luis Caputo, es la apertura comercial, con fuerte entrada de importaciones a partir de la quita de controles fronterizos, lo que marca otro eje de fricción entre la búsqueda de competitividad y la protección del tejido manufacturero.
Anahí Rampinini, investigadora del CONICET-UNLu, cuestiona el argumento de que la apertura promueve una democratización del comercio exterior y rechaza su utilización para bajar la inflación a partir del ingreso de bienes finales a bajo precio, provenientes de China, principalmente.
“Aparecen pequeños importadores que traen prendas en volúmenes marginales, pero el volumen relevante de las importaciones se concentró aún más en pocos actores corporativos y grandes firmas”, señala y alerta sobre la brecha entre los costos de origen y el precio en mostrador.

“La reducción del costo unitario de importación y la flexibilización de exigencias no necesariamente se trasladan en su totalidad al precio final del consumidor; en mercados concentrados, parte de esa brecha la absorben los grandes importadores como ganancias extraordinarias”, aclara.
En una línea de prudencia similar, Mariel Fornoni, socia Directora de Management & Fit, califica como riesgoso “avanzar hacia una apertura comercial y un dólar que contiene la inflación —pero encarece la producción local— sin haber resuelto de forma previa o paralela los problemas estructurales de competitividad (sistema impositivo, logística, productividad y financiamiento)”.
Mercado de trabajo: deterioro formal y avance de la informalidad
El impacto de la coyuntura sobre las familias se refleja en las estadísticas laborales recopiladas por el área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP (UBA-CONICET).
“Desde el punto de vista del mercado de trabajo, el panorama es particularmente complejo. El crecimiento del empleo fue completamente informal, y en particular lo que aumentó fue la informalidad entre los trabajadores por cuenta propia. Desde el lado del empleo asalariado formal venimos registrando sistemáticamente caídas”, explica Roxana Maurizio, economista e investigadora de la UBA.

Maurizio derriba el supuesto de que el dinamismo de la minería o la energía pueda absorber el excedente laboral de la industria o la construcción al señalar que “aun aumentando el empleo en Vaca Muerta no compensa ni en el corto ni en el mediano plazo la caída tan fuerte del empleo asalariado formal en sectores como la industria, el comercio y la construcción”.
Además, remarcó el fenómeno de la pobreza laboral: “Un tercio de los trabajadores informales viven en situación de pobreza, lo cual muestra que tener un puesto de trabajo claramente no es un reaseguro para vivir fuera de una situación de pobreza”.
El horizonte hacia 2027: la carrera entre dos relojes
De cara al próximo año, que enfrentará al Gobierno al contexto propio de inestabilidad electoral, las economistas coinciden en que la viabilidad del programa dependerá de su capacidad para transformar la estabilidad macro en bienestar cotidiano antes de que se agote la contención social o se reactive la incertidumbre electoral.
Fornoni que es licenciada en Administración de Empresas pero cuenta con un Doctorado en Economía sintetizó este dilema a través de la coexistencia de “dos tiempos distintos en la sociedad: el de la recuperación macro/sectorial, que es el que necesitan los sectores estratégicos para derramar efectos en el resto de la economía; y el de la resistencia social, reflejado en la paciencia y capacidad de ajuste de las familias”.
Anastasia Daicich advirtió sobre el riesgo de que la incertidumbre política paralice las decisiones de inversión: “La posibilidad de que sea un nuevo ‘año perdido’, los agentes económicos tienen cada vez más incentivos para demorar para después de las elecciones las decisiones de consumir y de invertir. El mayor peligro es que la economía débil, el deterioro fiscal y la pérdida de confianza empiecen a retroalimentarse”.
A Paula Español le preocupa la profundización del deterioro social y económico tanto de los hogares como de las empresas, en simultáneo con una arquitectura macroeconómica sostenida de manera precaria.
“Estamos frente a una asignación de prioridades con un costo que se paga en actividad productiva, en empleo, en ingresos y en inversión y que no tiene ,con la actual gestión, otro destino que seguir acumulando fragilidades y desequilibrios profundos que luego del 2027 serán muy complejos de resolver.
Economía para no economistas
Para profundizar en las distintas aristas del debate macroeconómico, la estructura productiva y la toma de decisiones, las especialistas sugieren las siguientes lecturas para no economistas.
Anastasia Daicich recomienda El ciclo de la ilusión y el desencanto, de Pablo Gerchunoff y Lucas Llach; Mariana Camino El economista camuflado, de Tim Harford. Laura Vernelli recomienda Inflación: ¿Por qué Argentina no se la puede sacar de encima?, de Juan Manuel Telechea. Español recomienda ¿Qué fue del buen samaritano? de Ha-Joon Chang.
Medio: cronista.com
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