El uso excesivo de productos de limpieza y desinfección, una práctica que se intensificó en millones de hogares durante la pandemia de COVID-19, vuelve a estar bajo la atención de especialistas por su posible relación con el aumento del riesgo de desarrollar alergias durante la infancia. La advertencia no significa que la higiene sea perjudicial, sino que el equilibrio entre limpieza y exposición normal al ambiente podría desempeñar un papel importante en el desarrollo del sistema inmunológico.
Durante la pandemia, la desinfección constante de superficies, juguetes y objetos cotidianos se convirtió en una rutina. Sin embargo, investigaciones sobre alergias infantiles han reforzado la idea de que el sistema inmunitario necesita interactuar con una diversidad normal de microorganismos y estímulos ambientales durante sus primeras etapas de desarrollo. La llamada hipótesis de la higiene estudia precisamente cómo determinados cambios en el ambiente moderno pueden influir en la aparición de enfermedades alérgicas.
La evidencia científica no permite afirmar que limpiar la casa provoque directamente alergias. El fenómeno es mucho más complejo y depende de factores genéticos, ambientales y del tipo de exposición. Pero los científicos investigan cómo los cambios extremos en los hábitos de vida pueden modificar la relación entre el organismo y el entorno.
La pandemia cambió el ambiente dentro de los hogares
El confinamiento llevó a niños y familias a pasar mucho más tiempo en espacios cerrados. Esa modificación también cambió la exposición a los llamados alérgenos de interiores, como los ácaros del polvo, el pelo y la caspa de animales, así como otros factores presentes en el hogar.
Un estudio realizado con más de 43.000 niños en China observó cambios importantes en los patrones de sensibilización a determinados alérgenos durante y después de los confinamientos por COVID-19. La sensibilización a los ácaros del polvo aumentó significativamente en 2020, mientras que otros alérgenos mostraron comportamientos diferentes en los años posteriores. Los investigadores relacionaron estos cambios con las modificaciones en el tiempo y las condiciones de exposición dentro de los hogares.
Esto no significa que todos los niños confinados desarrollarán alergias. Sin embargo, demuestra que los cambios bruscos en la forma de vivir pueden modificar el contacto con sustancias que influyen en la respuesta inmunológica.
Los niños y el contacto con el ambiente
El sistema inmunitario infantil se encuentra en pleno desarrollo durante los primeros años de vida. Por eso, los especialistas estudian desde hace décadas la influencia del entorno en la aparición de alergias, asma y otras enfermedades relacionadas con respuestas inmunológicas.
Diversos factores ambientales pueden contribuir al desarrollo o agravamiento de la rinitis alérgica infantil. Entre ellos se encuentran los ácaros del polvo, el humo de tabaco, la contaminación del aire y determinados alérgenos presentes en interiores y exteriores.
La discusión, por lo tanto, no consiste en abandonar la limpieza. La higiene sigue siendo fundamental para prevenir infecciones y proteger la salud, especialmente en la preparación de alimentos, el lavado de manos y el cuidado de personas vulnerables. El debate científico se centra en evitar prácticas excesivas que no aportan un beneficio claro.
¿Qué dicen las cifras sobre las alergias infantiles?
Las alergias representan un importante problema de salud entre la población infantil. Datos divulgados en enero de 2026 por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos indicaron que, en 2024, el 20,6% de los niños y adolescentes de entre 0 y 17 años tenía alergias estacionales diagnosticadas, el 12,7% padecía eccema y el 5,3% tenía alergias alimentarias.
Estas cifras corresponden a Estados Unidos y no deben extrapolarse automáticamente a Argentina, Brasil, Paraguay o los demás países del MERCOSUR. Sin embargo, reflejan la importancia creciente de las enfermedades alérgicas en la salud infantil.
La Sociedad Brasileña de Pediatría también ha señalado que la incidencia de alergias alimentarias ha aumentado y que los cambios en los hábitos de vida y el elevado consumo de productos industrializados forman parte de los factores que continúan siendo investigados.
Limpiar sí, pero sin convertir el hogar en un laboratorio estéril
Los especialistas coinciden en que una casa saludable no necesita ser un ambiente completamente esterilizado. La limpieza habitual, la ventilación adecuada y el control de humedad son medidas importantes, especialmente para reducir la presencia de moho y ácaros.
El uso indiscriminado de productos químicos fuertes, en cambio, merece atención. Algunos compuestos pueden irritar las vías respiratorias, especialmente en niños sensibles. La recomendación general es utilizar los productos de limpieza de acuerdo con sus instrucciones, evitar mezclas peligrosas y mantener una buena ventilación.
También resulta fundamental distinguir entre limpieza y desinfección. No todas las superficies necesitan ser desinfectadas continuamente. El lavado regular con agua y productos apropiados suele ser suficiente en muchas situaciones cotidianas.
Un equilibrio que sigue siendo objeto de investigación
La pandemia dejó una generación marcada por cambios en la escuela, la convivencia y los hábitos sanitarios. Millones de familias aumentaron la limpieza de objetos y limitaron durante largos períodos el contacto social y las actividades al aire libre.
Ahora, la ciencia continúa estudiando las consecuencias de esas transformaciones. La relación entre el ambiente, los microorganismos y el sistema inmunitario es mucho más compleja de lo que parecía hace algunas décadas, y todavía existen preguntas sin respuestas definitivas.
El mensaje principal para las familias es evitar los extremos. Mantener una buena higiene es indispensable, pero no existe evidencia de que sea necesario vivir en un entorno permanentemente desinfectado para proteger la salud de los niños.
Para el desarrollo infantil, el equilibrio parece ser una de las claves: limpiar cuando corresponde, prevenir riesgos reales y permitir al mismo tiempo que los niños crezcan en contacto normal y seguro con el mundo que los rodea.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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