𝗘𝗹 𝗔𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗖𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗻𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗲𝗹 𝗠𝗘𝗥𝗖𝗢𝗦𝗨𝗥 𝘆 𝗹𝗮 𝗨𝗻𝗶ó𝗻 𝗘𝘂𝗿𝗼𝗽𝗲𝗮 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗹𝗶𝘇ó 𝗨𝗦$ 𝟭𝟯,𝟴 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮𝘀 𝟭𝟮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹, 𝗱𝗲 𝗮𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗱𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗨𝗿𝘂𝗴𝘂𝗮𝘆 𝗫𝗫𝗜 𝗱𝗶𝘃𝘂𝗹𝗴𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗘𝗹 𝗢𝗯𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗱𝗼𝗿. 𝗘𝗹 𝗱𝗮𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗮𝗹 𝗽𝗲𝗿í𝗼𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝗱𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗲𝗹 𝟰 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼 𝘆 𝗲𝗹 𝟮𝟲 𝗱𝗲 𝗷𝘂𝗹𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟲 𝘆 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗺𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗿𝗲𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗮𝗿𝗮𝗻𝗰𝗲𝗹𝗮𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝘆𝗮 𝗲𝘀𝘁á𝗻 𝘀𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝘂𝘁𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝘅𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘂𝗿𝘂𝗴𝘂𝗮𝘆𝗼𝘀. 𝗗𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗱𝗼𝗰𝗲 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀, 𝗶𝗻𝗴𝗿𝗲𝘀𝗮𝗿𝗼𝗻 𝗮𝗹 𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗲𝘂𝗿𝗼𝗽𝗲𝗼 𝟲.𝟰𝟭𝟯 𝘁𝗼𝗻𝗲𝗹𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗼𝘀 𝘂𝗿𝘂𝗴𝘂𝗮𝘆𝗼𝘀 𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗲𝗹 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗿é𝗴𝗶𝗺𝗲𝗻, 𝗮𝗯𝗿𝗮𝗿𝗰𝗮𝗻𝗱𝗼 𝟮𝟲 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗮𝗿𝗮𝗻𝗰𝗲𝗹𝗮𝗿𝗶𝗮𝘀 𝘆 𝗱𝗲𝘀𝘁𝗶𝗻𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝟭𝟭 𝗽𝗮í𝘀𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗨𝗘. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗺á𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗶𝗳𝗿𝗮 𝗮𝗯𝘀𝗼𝗹𝘂𝘁𝗮 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝗹𝗼𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗰𝗮𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝘀𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗱𝗼𝗽𝘁𝗮𝗱𝗼: 𝗹𝗮𝘀 ú𝗹𝘁𝗶𝗺𝗮𝘀 𝗰𝘂𝗮𝘁𝗿𝗼 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗿í𝗼𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿𝗼𝗻 𝗨𝗦$ 𝟴,𝟱 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗲𝗹 𝟲𝟮 % 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗼𝘁𝗮𝗹 𝗮𝗰𝘂𝗺𝘂𝗹𝗮𝗱𝗼.
Hay una precisión importante respecto del titular original: la cifra correcta es US$ 13,8 millones, no US$ 138 millones. El propio artículo de El Observador y los datos atribuidos a Uruguay XXI establecen ese monto para las primeras doce semanas. De esos ingresos, US$ 5,5 millones correspondieron al régimen preferencial general y otros US$ 8,3 millones fueron operaciones realizadas dentro de contingentes arancelarios gestionados mediante la Ventanilla Única de Comercio Exterior.
El resultado tiene importancia porque permite observar el acuerdo desde una perspectiva diferente a la discusión política que acompañó sus 25 años de negociaciones. Durante mucho tiempo, el tratado Mercosur-UE fue analizado principalmente por sus potenciales beneficios futuros, las concesiones realizadas por ambas partes y las resistencias de sectores agrícolas europeos. Ahora comienza una etapa diferente: las empresas ya están utilizando las preferencias y el impacto puede medirse mediante operaciones comerciales concretas.
El acuerdo comercial interino comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo de 2026. La Unión Europea explica que esta aplicación permite poner en marcha las disposiciones comerciales mientras continúa el proceso de ratificación del acuerdo de asociación más amplio. El instrumento comercial contempla reducción y eliminación progresiva de aranceles, reglas de origen, facilitación del comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos, servicios, contratación pública y otras disciplinas.
Para el Mercosur, la entrada en aplicación representa el acceso preferencial a un mercado de más de 750 millones de personas y a una economía que representa aproximadamente el 20 % del PIB mundial. Uruguay destaca que el acuerdo contempla inicialmente arancel cero para cerca del 75 % del comercio con la UE, porcentaje que aumentará progresivamente hasta aproximadamente el 92 % del universo arancelario contemplado en el acuerdo durante un período de diez años.
Pero los primeros resultados uruguayos muestran que la utilización no está distribuida de manera uniforme entre productos. La carne bovina fue el principal producto beneficiado durante las primeras doce semanas, con US$ 5,6 millones y aproximadamente el 41 % del valor total exportado bajo las preferencias. Le siguieron los cítricos, con US$ 3 millones y 22 %; la miel, con US$ 1,5 millones y 11 %; y el arroz, con US$ 1,3 millones y 10 %. También se registraron exportaciones de carne equina por US$ 1,1 millones y pescado por US$ 800.000.
La distribución geográfica también resulta reveladora. Países Bajos concentró aproximadamente la mitad del valor de los productos uruguayos ingresados bajo el régimen preferencial. España recibió 16 %, Bélgica 10 % y Alemania 9 %. Esto demuestra que el impacto inicial no se está produciendo de manera homogénea en todo el mercado comunitario, sino que algunos centros de entrada y distribución están adquiriendo un papel particularmente relevante.
Uno de los datos más importantes para medir el efecto económico del acuerdo es el ahorro arancelario. Uruguay XXI estima que las empresas exportadoras uruguayas ahorraron aproximadamente US$ 2,1 millones en aranceles durante esas primeras doce semanas, equivalente al 15,6 % del valor ingresado bajo el régimen. En otras palabras, una parte del beneficio inicial no aparece como un aumento inmediato de las exportaciones, sino como una reducción del costo de acceso al mercado europeo.
El caso de la carne bovina resulta particularmente significativo. El sector concentró 77 % del ahorro arancelario total generado por la utilización del acuerdo. La explicación está en el peso de los aranceles europeos sobre determinados productos cárnicos y en el valor unitario de las exportaciones. Para Uruguay, que tiene una fuerte especialización agroexportadora y una larga experiencia en el mercado europeo, la reducción de barreras puede convertirse en una ventaja competitiva importante frente a proveedores que todavía enfrentan condiciones menos favorables.
La experiencia con el arroz y la miel también permite comprender una de las dificultades que aparecerán durante los próximos años: las cuotas pueden agotarse rápidamente. El acuerdo no significa que todos los productos puedan ingresar ilimitadamente con arancel cero desde el primer día. En sectores sensibles existen contingentes y mecanismos específicos, lo que obliga a los países del Mercosur y a sus empresas a competir por espacios limitados dentro del mercado europeo.
Este problema ya se había observado durante los primeros días de aplicación. En mayo, la cuota de arroz asignada al Mercosur para 2026 fue absorbida rápidamente, mientras Uruguay consiguió una participación muy elevada. En el caso de la miel también surgieron tensiones entre los socios sudamericanos debido a la velocidad con la que algunos exportadores utilizaron el contingente disponible. Esto plantea un desafío institucional para el Mercosur: la apertura externa puede generar competencia entre los propios países del bloque cuando las cuotas son limitadas.
La situación es especialmente relevante para Uruguay porque el país tiene una estructura exportadora diferente de la de Brasil y Argentina. Su menor tamaño productivo puede dificultar la competencia por grandes contingentes, pero al mismo tiempo le permite concentrarse en determinados nichos donde posee ventajas reconocidas, especialmente carne, arroz, miel, cítricos, pescado y productos agroindustriales.
Los datos generales de Uruguay XXI muestran, además, que la Unión Europea ya ocupaba una posición importante dentro del comercio uruguayo incluso antes de que comenzaran a aplicarse las nuevas preferencias. Durante junio de 2026, la UE fue el tercer destino de las exportaciones uruguayas, con US$ 175 millones y un crecimiento interanual de 20 %. La celulosa aumentó 40 % en ese mercado, mientras que las ventas de carne bovina disminuyeron 19 % en valor durante ese mes.
Esto permite hacer una distinción fundamental: no todo el crecimiento de las exportaciones uruguayas hacia Europa puede atribuirse automáticamente al nuevo acuerdo. Los precios internacionales, la disponibilidad de ganado, la producción agrícola, la demanda europea, la logística y otros factores también influyen. El dato de US$ 13,8 millones representa específicamente operaciones que utilizaron las preferencias del nuevo régimen, y no todo el comercio bilateral entre Uruguay y la Unión Europea.
La evolución de la carne ofrece un buen ejemplo de esta diferencia. Uruguay XXI registró durante junio ventas de carne bovina por US$ 251 millones a todos los destinos, un aumento de 11 % respecto de junio de 2025, aunque el volumen exportado cayó 8 %. El valor creció principalmente porque el precio promedio pasó de unos US$ 6.870 a US$ 8.300 por tonelada.
Por eso, el verdadero impacto del acuerdo deberá medirse durante un período mucho más largo. Las primeras doce semanas permiten identificar tendencias iniciales, pero todavía no permiten calcular cuánto aumentará estructuralmente el comercio entre los dos bloques.
El verdadero desafío comienza ahora
El acuerdo fue firmado el 17 de enero de 2026 en Asunción, después de más de dos décadas de negociaciones intermitentes. El Mercosur lo presentó como un instrumento histórico para profundizar la relación comercial y política con Europa.
La entrada en aplicación provisional del 1 de mayo convirtió finalmente esa negociación en una realidad operativa. Desde entonces, el desafío dejó de ser conseguir que los gobiernos firmaran el documento y pasó a ser mucho más concreto: conseguir que las empresas conozcan las reglas, cumplan los requisitos y aprovechen efectivamente las preferencias.
Ese punto es crucial porque un arancel reducido no garantiza automáticamente nuevas exportaciones. Una empresa necesita capacidad productiva, certificaciones sanitarias, trazabilidad, logística, financiamiento, compradores europeos y conocimiento de los procedimientos aduaneros. Para productos agroalimentarios, además, las exigencias sanitarias y de calidad pueden ser tan determinantes como el propio arancel.
Por esa razón, Uruguay XXI creó un Portal del Acuerdo Mercosur-Unión Europea, destinado a reducir las brechas de información y facilitar la gestión comercial de las empresas. El objetivo es que las pequeñas y medianas empresas también puedan aprovechar las nuevas condiciones y que el beneficio no quede concentrado exclusivamente en los grandes exportadores.
Antes, ahora y después
Antes del acuerdo, los exportadores del Mercosur enfrentaban un mercado europeo atractivo pero protegido por aranceles y contingentes, especialmente en sectores agrícolas. La negociación buscó durante años reducir esas barreras, mientras Europa exigía garantías en materia ambiental, sanitaria y de competencia.
Ahora, las primeras operaciones muestran que el mecanismo funciona. En apenas doce semanas, Uruguay colocó 6.413 toneladas utilizando las nuevas preferencias, generó US$ 13,8 millones de comercio bajo el régimen y obtuvo un ahorro arancelario estimado de US$ 2,1 millones.
Después llegará la verdadera prueba. Será necesario comprobar si el ritmo observado en las últimas cuatro semanas —cuando se concentraron US$ 8,5 millones, frente a apenas US$ 400.000 durante las primeras tres— se mantiene o incluso aumenta. Si la tendencia continúa, los primeros meses podrían convertirse en una señal temprana de una utilización mucho más intensa del acuerdo.
Para el Mercosur, el resultado uruguayo también funciona como un laboratorio. Brasil, Argentina y Paraguay deberán demostrar que pueden aprovechar las mismas oportunidades, mientras negocian internamente la distribución de cuotas, compiten por contingentes limitados y adaptan sus empresas a las exigencias del mercado europeo.
La importancia estratégica va incluso más allá de las cifras comerciales. Después de 25 años de negociaciones, el acuerdo puede convertirse en una plataforma para diversificar mercados, atraer inversiones, incorporar tecnología europea y aumentar el valor agregado de las exportaciones sudamericanas. El propio Mercosur sostiene que el instrumento facilitará también el acceso a maquinaria, tecnología e insumos europeos en condiciones más competitivas.
La cifra de US$ 13,8 millones, por tanto, debe interpretarse como un comienzo y no como el resultado final del acuerdo. Es todavía pequeña frente al comercio total entre ambas regiones, pero tiene un valor político y económico considerable: demuestra que las preferencias ya están siendo utilizadas y que las empresas comenzaron a transformar un tratado negociado durante décadas en operaciones comerciales reales.
El próximo desafío será determinar si ese primer movimiento puede convertirse en una corriente permanente de comercio. Si las exportaciones aumentan, las cuotas se utilizan eficientemente y más empresas consiguen ingresar al mercado europeo, el acuerdo podría comenzar a demostrar en los próximos años el impacto económico que durante décadas solo existió como una promesa de integración
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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