El primer debate entre el gobernador Tarcísio de Freitas, del Republicanos, candidato a la reelección, y el exministro de Hacienda Fernando Haddad, del PT, convirtió la seguridad pública en uno de los principales escenarios de enfrentamiento de la elección para el Gobierno de São Paulo. El intercambio, realizado el domingo 9 de agosto, estuvo marcado por acusaciones cruzadas sobre la situación de la criminalidad, el combate al narcotráfico y la transformación de la Cracolândia. Tarcísio reivindicó los resultados de su administración y sostuvo que su gobierno consiguió avanzar en el desmantelamiento de la Cracolândia, mientras Haddad cuestionó los métodos empleados y defendió una política que combine seguridad, salud y asistencia social. El enfrentamiento tiene una importancia mayor que la disputa puntual entre dos candidatos: ambos ya se enfrentaron en 2022, cuando Tarcísio derrotó a Haddad, y ahora vuelven a encontrarse en una elección en la que la seguridad aparece como uno de los temas capaces de movilizar decisivamente al electorado paulista.
La discusión comenzó cuando Tarcísio decidió utilizar la situación de la Cracolândia como ejemplo de lo que considera un resultado positivo de su gestión. El gobernador cuestionó la política aplicada durante la administración municipal de Haddad y recordó el programa “De Braços Abertos”, implementado cuando el petista era alcalde de São Paulo.
El argumento de Tarcísio fue que su administración consiguió enfrentar una estructura que durante años permaneció asociada al consumo y al tráfico de drogas en el centro de la capital. Desde su perspectiva, la reducción de la concentración de usuarios y la intervención policial constituyen una demostración de que una política de seguridad más dura puede producir resultados.
Haddad respondió cuestionando la forma en que Tarcísio presentó esos resultados. El candidato del PT sostuvo que las acciones contra la Cracolândia no pueden atribuirse exclusivamente al Gobierno del Estado y defendió la necesidad de considerar también el trabajo realizado por otras instituciones públicas.
La discusión reveló así dos concepciones diferentes sobre el problema. Tarcísio enfatiza la seguridad, el control territorial y la acción policial, mientras Haddad intenta recuperar una visión que combine seguridad pública con salud, asistencia social y tratamiento de las personas dependientes de drogas.
La Cracolândia como símbolo de dos modelos
Para entender por qué la discusión voltou a ocupar tanto espacio en la campaña de 2026 es necesario retroceder más de una década.
Cuando Fernando Haddad era alcalde de São Paulo, su administración lanzó en enero de 2014 el programa De Braços Abertos, destinado a atender a usuarios de crack que permanecían concentrados en la región conocida como Cracolândia.
La propuesta tenía una característica que la diferenciaba de estrategias exclusivamente represivas: el municipio ofrecía alojamiento, alimentación, trabajo y acompañamiento social, sin establecer como condición inmediata que los participantes abandonaran el consumo de drogas. La intención era reducir la vulnerabilidad y crear un camino progresivo hacia la recuperación.
Los primeros resultados fueron mixtos. Dos meses después del lanzamiento, el programa había registrado 386 participantes, pero alrededor del 40 % había abandonado la iniciativa o dejado la región. Al mismo tiempo, la administración municipal informaba que la mayoría de los participantes que permanecían en el programa asistía regularmente al trabajo ofrecido.
Ese antecedente explica buena parte de la crítica formulada por Tarcísio durante el debate. Para el actual gobernador, el modelo de Haddad representa una estrategia insuficiente frente al poder de las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Haddad, en cambio, intenta separar el tratamiento de las personas dependientes de la lucha contra los traficantes. Su argumento es que el usuario de drogas no puede ser tratado de la misma manera que una organización criminal, y que la política pública debe diferenciar prevención, tratamiento, asistencia y represión al tráfico.
El problema cambió desde 2014
Hay, sin embargo, una diferencia fundamental entre la Cracolândia de la época de Haddad y el escenario de seguridad de 2026.
En la última década, el crimen organizado evolucionó considerablemente. El tráfico de drogas dejó de ser visto únicamente como un problema de pequeños grupos que venden sustancias en determinadas áreas y pasó a estar relacionado con estructuras capaces de operar en mercados financieros, controlar territorios, utilizar armas, lavar dinero y establecer conexiones con redes nacionales e internacionales.
En São Paulo, el PCC se convirtió en uno de los principales elementos de la discusión sobre seguridad pública. Esto hace que cualquier estrategia relacionada con drogas tenga que enfrentar dos problemas simultáneos: el consumidor vulnerable y la organización criminal que controla la distribución.
Por eso, la discusión sobre la Cracolândia se transformó en algo más amplio. Ya no se trata solamente de saber si un determinado programa social funciona, sino de determinar cómo el Estado puede recuperar espacios urbanos sin desplazar simplemente el problema hacia otras regiones.
Tarcísio intenta convertir los resultados de seguridad en argumento electoral
Para el gobernador, la seguridad constituye uno de los principales activos políticos de su administración.
Durante el debate, Tarcísio destacó la reducción de determinados indicadores criminales y presentó su gestión como una administración que reforzó la actividad policial y el combate al crimen.
Los datos oficiales muestran que existen resultados favorables en diferentes indicadores. En la ciudad de São Paulo, por ejemplo, durante el primer bimestre de 2026 los homicidios dolosos disminuyeron 22,34 %, pasando de 94 casos en el mismo período de 2025 a 73. También disminuyeron los robos de vehículos, los robos generales, los robos de carga, los hurtos de vehículos y los casos de violación.
Estos números permiten a Tarcísio sostener que la política de seguridad de su administración produjo avances concretos.
Pero la oposición intenta demostrar que una evaluación completa no puede limitarse a los homicidios. Haddad ha señalado otros problemas, especialmente la violencia contra las mujeres y la actuación de las fuerzas de seguridad.
Durante el debate, el candidato petista habló de una “epidemia de crímenes” y cuestionó la política de seguridad del actual gobernador. Tarcísio, por su parte, defendió los resultados de su gestión y respondió destacando la reducción de diferentes índices de criminalidad.
La disputa también alcanza la violencia contra las mujeres
Uno de los puntos más sensibles de la discusión electoral es el feminicidio.
Los datos disponibles para 2026 muestran que la seguridad pública paulista presenta un escenario complejo: algunos delitos disminuyen, mientras otros indicadores despiertan preocupación.
Esta diferencia es importante porque permite que ambos candidatos seleccionen estadísticas que favorecen sus respectivos argumentos.
Tarcísio puede destacar la reducción de homicidios, robos y otros delitos patrimoniales. Haddad, en cambio, puede concentrarse en delitos específicos que presentan evolución negativa o que afectan especialmente a las mujeres.
La disputa electoral, por lo tanto, no será solamente sobre quién tiene mejores estadísticas, sino también sobre qué indicadores deben utilizarse para definir si una política de seguridad funciona.
Las elecciones de 2026 vuelven a enfrentar a los mismos protagonistas
La rivalidad entre ambos candidatos tiene un antecedente directo.
En las elecciones de 2022, Tarcísio de Freitas y Fernando Haddad disputaron el segundo turno por el Gobierno de São Paulo. Tarcísio ganó con 55,27 % de los votos válidos, frente al 44,73 % de Haddad.
Cuatro años después, el escenario vuelve a repetirse, aunque las condiciones políticas son diferentes.
Tarcísio ya no es un candidato desconocido respaldado por el bolsonarismo: es el gobernador que busca defender una administración de cuatro años y convertir sus resultados en una candidatura de continuidad.
Haddad tampoco llega como el candidato derrotado de 2022. Su trayectoria posterior como ministro de Hacienda del Gobierno Lula le permite presentarse como un dirigente con experiencia tanto municipal como federal.
La elección adquiere, por ello, una dimensión nacional. Una eventual victoria de Tarcísio fortalecería considerablemente a la derecha brasileña y aumentaría su peso como figura nacional. Una victoria de Haddad representaría una importante recuperación electoral del PT en el mayor estado brasileño.
La seguridad se convierte en una disputa sobre modelos de Estado
El enfrentamiento entre ambos candidatos revela también una diferencia ideológica más profunda.
Tarcísio defiende una concepción en la que el Estado debe utilizar con mayor intensidad sus instrumentos policiales y judiciales para recuperar territorios dominados por organizaciones criminales.
Haddad busca construir una narrativa en la que la seguridad esté vinculada con prevención, políticas sociales, educación, salud pública y combate a las causas de la vulnerabilidad.
Ninguno de los dos enfoques puede ser evaluado exclusivamente mediante un episodio como la Cracolândia.
La experiencia internacional muestra que las organizaciones criminales pueden adaptarse rápidamente a las operaciones policiales. Una intervención puede dispersar una concentración de usuarios, pero eso no significa necesariamente que haya desaparecido el tráfico. Del mismo modo, una política social puede mejorar las condiciones de vida de determinados usuarios sin necesariamente destruir la estructura criminal que controla el mercado.
El desafío consiste en actuar simultáneamente sobre la demanda, la oferta, las organizaciones criminales y las condiciones sociales que permiten el reclutamiento y la expansión del narcotráfico.
La ventaja inicial de Tarcísio
El debate también ocurre en un contexto electoral en el que Tarcísio aparece por delante de Haddad en las investigaciones de intención de voto divulgadas anteriormente.
Una encuesta Genial/Quaest de abril mostraba a Tarcísio con 38 % y Haddad con 26 % en uno de los escenarios de primera vuelta. En un escenario de segunda vuelta entre ambos, el gobernador aparecía con 49 % frente a 32 % del candidato petista.
Estos números son anteriores al debate de agosto y, por tanto, no permiten medir el impacto del enfrentamiento televisivo.
Sin embargo, explican por qué la campaña de Haddad necesita encontrar temas capaces de reducir la ventaja del gobernador. La seguridad puede cumplir esa función porque permite atacar la administración actual, pero también ofrece a Tarcísio una oportunidad para presentar resultados concretos de su gestión.
El debate nacional por detrás de la elección paulista
La disputa entre ambos tampoco puede separarse de la polarización nacional entre el campo político asociado al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el sector de derecha que continúa teniendo como referencia al expresidente Jair Bolsonaro.
Tarcísio mantiene vínculos políticos con el campo bolsonarista, aunque también ha buscado construir una imagen propia como administrador y candidato capaz de dialogar con sectores empresariales y moderados.
Haddad representa una de las figuras más importantes del PT y mantiene una relación política directa con Lula.
Por eso, una elección que formalmente decide quién gobernará São Paulo también será interpretada como una medición de fuerzas entre dos proyectos nacionales.
Antes, ahora y después
Antes, la discusión sobre la Cracolândia estaba concentrada principalmente en cómo abordar a los usuarios de crack y recuperar una zona degradada del centro de São Paulo. El programa De Braços Abertos de Haddad intentó utilizar trabajo, vivienda, alimentación y asistencia social como instrumentos de recuperación.
Ahora, más de una década después, el debate está dominado por una realidad de seguridad mucho más compleja: organizaciones criminales estructuradas, narcotráfico, disputas territoriales y una población que exige simultáneamente reducción de delitos, seguridad en las calles y políticas efectivas para personas vulnerables.
Después de las elecciones, independientemente de quién gane, el próximo gobernador tendrá que responder una pregunta mucho más difícil que la utilizada en el debate: cómo mantener la reducción de los delitos tradicionales y, al mismo tiempo, enfrentar estructuras criminales que evolucionan constantemente.
Si Tarcísio obtiene la reelección, deberá demostrar que los resultados estadísticos de su primer mandato pueden transformarse en una política de seguridad sostenible y capaz de enfrentar problemas que no desaparecen simplemente con operaciones policiales.
Si Haddad consigue derrotarlo, tendrá que demostrar que su propuesta no representa un regreso al modelo de 2014, sino una política actualizada que combine seguridad, inteligencia policial, combate financiero al crimen organizado, salud pública y recuperación urbana.
La elección paulista, por tanto, está dejando de ser solamente una disputa entre dos políticos que ya se enfrentaron en 2022. Se está convirtiendo en una disputa sobre qué modelo de seguridad pública quiere São Paulo para los próximos cuatro años y, en consecuencia, sobre qué proyecto político tendrá mayor capacidad para influir en el rumbo de Brasil.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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